Ondina.


Hace un par de veranos mi hermana se fue de vacaciones a París, una de las ciudades más bonitas en las que he estado nunca. A pesar de que la envidia me corroía, aproveché para recomendarle sitios que  visitar, cosas que comer y experiencias que no podía perderse... que, como imaginaba, ignoró completamente a favor de los planes mainstream que todo buen turista realiza religiosamente. Eso sí, tuvo el detalle de traerme como recuerdo un libro que deseaba muchísimo y que aún no habían traducido al castellano: Ondine, de Benjamin Lacombe. No tardé demasiado en ponerme con él a practicar mi oxidado francés, y la experiencia fue de lo más... rara: la historia era muy bonita, pero tocaba temas que me desconcertaba que estuvieran en un libro aparentemente infantil. Pensando que mi dominio del franchute no era tan bueno como imaginaba y que no había entendido bien el argumento, me propuse releer esta historia cuando fuera editada en español... Pero, aún después de que se publicara en nuestro país, pasaron años hasta que me decidí a sacar a Ondina de la biblioteca y darle una segunda oportunidad.


El caballero Hans de Ringstetten ha sido desafiado por Úrsula, una presumida y noble dama, a que demuestre su valor: si quiere ser merecedor de su mano deberá atravesar la misteriosa Selva Negra y conseguir para ella un regalo especial. Hans acepta el reto, pero no tardará demasiado en perderse entre las oscuras sombras del bosque... Gracias a la amabilidad de una pareja de ancianos consigue comida y refugio, mientras fuera se desata una tormenta. En el tiempo que Hans pasa en esa cabaña conocerá a Ondina, la hermosísima hija de sus anfitriones que esconde un secreto: es una ninfa del agua, un ser mágico íntimamente conectado con la Naturaleza, que no puede enamorarse sin poner en riesgo su esencia sobrenatural. El amor que surge entre ellos será más grande que las dudas que puedan tener y acaban casándose, con lo que Ondina tendrá que dejar su hogar en el bosque para vivir con Hans en su castillo, cosa que hará no sin cierta melancolía. Cuando el caballero regresa a su ciudad, todos se sorprenden de que traiga consigo una esposa tan bella y más que nadie Úrsula, que esperaba ser ella quien se casase con Hans. Pero Ondina se ganará la simpatía de todos y empezará a considerar a Úrsula como la hermana que nunca tuvo, invitándola a formar parte de su nueva familia. Los tres vivirán felices por un tiempo hasta que las tensiones entre ellos empiezan a aparecer y Ondina se dé cuenta, con todo el dolor de su corazón, de que a veces el amor no es suficiente.


Lacombe desarrolla su relato, basado en un mito nórdico, en poco menos de cincuenta páginas cargadas de bellísimas ilustraciones. La narración es  sencilla y va directa al grano: conoceremos los hechos y los personajes, pero no habrá demasiada profundización literaria en los mismos. Desde mi punto de vista, creo que el autor pretende apoyarse en las imágenes para desarrollar la historia, por lo que es muy necesario que, mientras leemos este cuento, nos fijemos en las sobresalientes ilustraciones que acompañan al texto: todas ellas nos transmiten desasosiego, melancolía, romanticismo (en el sentido clásico del término), drama y una pléyade de sensaciones que llegarán a donde las palabras no logran llegar. La edición de este cuento es todo un lujo y convierte a esta obra en una auténtica delicia: el autor ha querido experimentar con efectos visuales y para ello ha utilizado en varias ocasiones papel vegetal, que simula el agua que tan importante es para Ondina. La inspiración de Lacombe en los Prerrafaelitas es más que evidente y da lugar a unas imágenes preciosas  y dulces que evocan a las obras de Rossetti o Millais. Sin embargo, no se queda sólo con estas referencias y bebe también de la obra del japonés Hokusai, claramente identificable en el dibujo de las olas; Lacombe asimila y reinterpreta con gusto el estilo de estos artistas para adaptarlo a la historia, imprimiendo al mismo tiempo su sello particular, dando a luz a un maravilloso álbum ilustrado cuyos dibujos son, sin ninguna duda, dignos de museo.


Ondina es una historia triste, sorprendente, cargada de melancolía y de belleza; un cuento muy especial que no se corta en hablar del lado oscuro del amor. La primera vez que lo leí me quedé algo desconcertada, pues creía no estar comprendiendo exactamente lo que estaba sucediendo... Pero, al leerla en castellano me he dado cuenta de que no estaba equivocada, que mi percepción era correcta y que definitivamente no era una historia tan infantil como había imaginado, sino más bien un relato adulto, trágico, intenso, que nos deja de regalo interesantes pensamientos.  Ondina es una fábula hermosa que apreciarán especialmente aquellos que disfruten de las imágenes tanto como de las letras; también es una obra de arte que ningún amante de los libros se cansará nunca de contemplar y que merece un lugar privilegiado en nuestra estantería.

Caballero, admiro tu devoción                                                                                      ¡Defiende siempre a tu gentil esposa!                                                                                     No temas su causa, pues será honrosa                                                                                   Ámala y guárdale tu corazón.

Vinieron para quedarse... (XXIII).


Hola a tod@s!

Aunque ya estamos casi a mitad de mayo, todavía me queda una cuenta pendiente con el mes de abril, que no es otra que... ¡presumir de libros nuevos! Ni en broma me hubiera imaginado contar con tantas y tan buenas adquisiciones, pero se ve que que en el mes de los libros por antonomasia me relajé un poquito y se me fue la mano... Sin más dilación paso rápidamente a contarles cuales fueron esos libros que vinieron para quedarse...


Después de muuuuucho tiempo la suerte me volvió a sonreír: hacía bastante que no ganaba un sorteo en la blogosfera pero por fin el mes pasado ¡se acabó la mala racha! Gracias al blog La página 17, conseguí dos libros que tengo un montón de ganas de leer: se trata de La lista de los nombres olvidados y Sal en la piel, dos novelas históricas con unos ingredientes la mar de apetecibles que hacen que mi firme propósito de mantener un orden en mis lecturas flaquee por momentos...


Las alegrías no vienen solas: a los pocos días de ganar el sorteo anterior me enteré de que también había tenido la suerte de conseguir Un secreto inconfesable gracias al blog Momentos de silencio compartido: creo que nunca antes he leído un libro de Maeva y ya estoy deseando hacerle hueco. Por otra parte y gracias a la editorial Alpha Decay pude leer una obra a la que le tenía muchas ganas desde que conocí su existencia; Lo contrario de la soledad, una muy buena antología de relatos que ya disfruté y compartí con todos ustedes y que espero que reivindique la figura de la autora como lo que fue, una joven de excepcional talento.


Ahora le toca el turno a las compras: me había propuesto no gastar demasiado dinero en nuevas adquisiciones y reservarme para el Día del Libro, pero abril se me hizo inusualmente largo y me surgieron tantas tentaciones que lo raro es que no acabara comprando más. No me pude resistir a Mug Cakes, un libro de recetas de bizcochos al microondas que tenía en mi lista de deseos desde que me enteré que lo iban a editar; de momento sólo he hecho tres bizcochos de los propuestos con diferente resultado: aunque alguno me quedó chuchurrío (ejem-el de manzana- ejem), son recetas muy fáciles que se hacen en seguida y con las que puedes quedar muy bien o darte un caprichito (el bizcocho de Nutella es una declaración de guerra total a la  dieta...). Si te gustan los postres sin complicaciones, pruébalo, ¡quizás te sorprendas!  Por otro lado, cambiando radicalmente de tercio me hice con la novela Mi Ántonia, de Willa Cather: este era un libro que siempre me había tentado, aunque tampoco me daba mucha prisa por conseguirlo... Pero no sé qué me pasó el mes pasado que me entró un ansia por hacerme con él que sólo se me quitó después de verlo colocadito en mi estantería. Aprovecho para comentarles, por si no lo sabían, que la colección Alba Minus es ma-ra-vi-llo-sa: nunca había reparado en ella y no entiendo por qué, si lo tiene todo: buenos libros, bonitas portadas, excelentes traducciones, una edición cuidada y lo mejor de todo, ¡un precio inmejorable! Prometo que nadie me paga por decir esto, pero aprovecho para compartirlo con el mundo: si te encuentras con un libro de esta editorial, ¡no lo dejes escapar!


Aquí están mis compras del Día del Libro, muy comedidas, como pueden comprobar. Sucedió algo curioso ese 23 de abril: todo el mes deseando que llegara ese momento para que al final, cuando inicio mi periplo por las librerías, se me bajara toda la libido literaria... Paseé por varias tiendas, curioseé en numerosos estantes y acabé con la sensación de que todo lo tenía muy visto, que no había ninguna joya que me encandilara como a mí me hubiera gustado. Supongo que el 23 de abril fue el día en que mi vena consumista se cogió vacaciones, pero al final acabé con dos compras muy previsibles y también muy deseadas: conseguí Contra la fuerza del viento, segunda parte de una trilogía victoriana que está dando muchas alegrías en la blogosfera y que yo aún no he comenzado (aunque ganas no me faltan) y también me traje Yo antes de ti, una novela que me han recomendado muchísimo y a cuya versión de bolsillo no me pude resistir: seguramente me acompañe este verano y me depare muy buenos momentos lectores.


Para finalizar este inusitadamente largo book haul les traigo mis dos únicas adquisiciones en digital: aprovechando una oferta en Amazon me hice con Los colores de una vida gris, novela a la que le había seguido la pista pero que no me había decidido a comprar: espero no tardar mucho en leerla ahora que la tengo en mi ebook. Por último, Andrés Ortiz Tafur me facilitó un ejemplar digital de su última antología de relatos, Yo soy la locura: con lo que disfruté de sus Caminos que conducen a esto y la simpatía que le tengo al autor, no podía dejar pasar la oportunidad de acercarme de nuevo a su prosa.

Pues nada más, ¡esto es todo, amig@s! Al final el botín fue mayor de lo esperado, pero tengo que decir que estoy encantada: todos y cada uno de los libros que aquí les muestro me flipan y quiero leerlos pronto, así que no sé cómo haré para encajarlos entre mis próximas lecturas, que ya estaban de overbooking... ¿Qué les parecen mis nuevas criaturitas? ¿Han leído alguna de ellas? ¿Qué tal fueron esas compras del Día del Libro? Abrazos ;)

Previously... (XVI).



Hola  a tod@s!

Quedó atrás abril, un mes que a todos los lectores nos gusta mucho: eso de que en él se celebre el Día del Libro y se inicie la temporada de ferias literarias hace que sea una de las mejores épocas del año. Para mí abril fue un mes que empezó fuerte en cuanto a lecturas, aunque a medida que pasaban los días fui templando mi ansia devoralibros y acabé más o menos leyendo lo mismo que siempre...¡Acompáñenme a repasar lo que dieron de sí los últimos treinta días!


Lo reseñado:

Inicié el mes mostrándoles mi opinión sobre una de las novedades de este 2015, El año sin veranoun libro cortito con una historia de cotilleo vecinal elevado a la categoría de espionaje que me resultó agradable y ligerita. Seguí presumiendo de buenos libros gracias a mi estancia en Un hotel en ninguna parte, una lectura absolutamente recomendable e ideal para este clima primaveral: ¡hagan ya su reserva! Para recordar que desde hace un año la buena literatura es un poco más huérfana, les traje la reseña del último libro de García Márquez del que he disfrutado, El coronel no tiene quien le escriba, y pocos días después el blog fue invadido por una de sus creaciones: Nena Daconte, protagonista del breve relato El rastro de tu sangre en la nieve, quiso invitarles a conocer su maravillosa historia. Como colofón al mes traje un libro muy bueno que merece convertirse en un éxito: hablo de Disjecta membra, una estupenda novela de ciencia - ficción que nos plantea interesantes temas poco vistos antes en la literatura. Siguiendo con mi intención de  alimentar mi página de Facebook con algunas microrreseñas, este mes le tocó el turno a Una soledad demasiado ruidosa, una obra que curiosamente he visto mucho últimamente por la blogosfera: aunque me gustó el planteamiento y me encanta la metaliteratura, reconozco que no conecté demasiado con el protagonista, dejándome el conjunto un sabor agridulce.


Lo leído:

Como les comenté antes, abril empezó potente: en pocos días había terminado varios libros y esperaba acabar el mes con una buena suma de leídos... Pero pronto me estanqué y al final leí menos de lo que había imaginado. Aparte del ya mencionado y más que recomendable Disjecta membra, en abril terminé otros cuatro libros de distintas temáticas: tuve tiempo para Problemas del Primer Mundo, un divertido cómic con el que me lo pasé muy bien burlándome de esas pequeñas estupideces que a veces nos convierten en auténticos reyes del drama. También aproveché para hacer una relectura de Ondina, un precioso álbum ilustrado por Benjamin Lacombe que ya había leído en francés pero que quise recordar en castellano por si me había perdido parte del argumento. Continué con El guacamayo rojo, una novela a la que tenía muchas ganas de leer gracias a las buenas reseñas que habían salido en la blogosfera y que me gustó mucho, aunque su primera mitad me enganchó inmensamente más que su parte final... Por último, le hice hueco a jardín (así, con minúsculas), una pequeña novela con la que comprobé que a veces soy un poco bipolar: cuando la empecé no conecté mucho con ella e incluso pensé en dejarla... Pero a mitad del libro la historia me absorbió completamente, tanto que tuve que volver a leer aquella parte que me había aburrido y que acabó enamorándome igual que el resto, ¡qué cosas!


La viñeta lectora del mes:

Aunque mis amigos blogueros saben que Murakami y yo no somos demasiados amigos (me quejo un montón de lo decepcionante que fue mi experiencia con él cada vez que sale una nueva reseña del autor), le robé esta frase para que sirviera como insignia este mes: "Si sólo lees los libros que está leyendo todo el mundo, sólo podrás pensar como lo hace todo el mundo". Me pareció una sentencia muy buena, ya que soy de las que piensa que en la variedad está el buen gusto: a veces me da la sensación de que los lectores nos dejamos llevar demasiado por las modas y creo que deberíamos intentar variar un poco la dieta con libros más minoritarios u olvidados, con el fin no sólo de ampliar miras, sino descubrir esas joyas a las que no les hacemos caso por estar más pendientes de las novedades de turno.

Pues, ¡esto es todo, amig@s! ¿Cómo se portó abril con ustedes? ¿Qué opinan de la sentencia de Murakami que protagoniza la imagen del mes? ¿Algunas de mis lecturas les ha llamado la atención? ¡Díganme lo que sea en los comentarios! Abrazos! ;)

Lo contrario de la soledad.

Reseña del Libro Lo contrario de la soledad, Marina Keegan, Portada

Cuando alguien muere, todo son palabras bonitas: nos olvidamos (o reprimimos) lo malo de las personas y nos centramos sólo en lo bueno, creando quizás una imagen distorsionada de lo que ese ser humano fue. No sé si este es el caso de la autora que hoy les presento y cuya historia se hizo viral hace apenas un par de años: Marina Keegan, una sobresaliente estudiante de Yale, que falleció pocos días después de su graduación magna cum laude en un accidente de tráfico. Esta triste historia podía haber terminado ahí, en esa carretera, con el dolor de familiares y amigos como único testigo de dicha vida truncada, pero todavía resonaba en la mente de sus compañeros de promoción las palabras que había escrito Keegan con motivo del final de su etapa universitaria, el magnífico artículo Lo contrario de la soledad, en el que todos los miedos, todas las dudas, todas las esperanzas de su generación quedaron perfectamente plasmados y donde gritaba a los cuatro vientos que nunca es demasiado tarde, que aún era muy joven, que quería hacer que algo pasara en el mundo, marcar la diferencia. A raíz de su muerte, la autora comenzó a ser conocida: importantes periódicos le dedicaron obituarios, su historia traspasó fronteras, empezó a ser considerada como la voz de su generación y sus padres, profesores y amigos decidieron recopilar todos los textos que había escrito a lo largo de su vida académica y publicarlos con la intención de cumplir su sueño de ser "una escritora de verdad". De ahí surge una antología titulada con el nombre de aquel famoso texto, Lo contrario de la soledad, que recientemente ha llegado a España de la mano de Alpha Decay en una magnífica edición a la altura de las circunstancias.


Lo contrario de la soledad es una recopilación de los textos que Marina Keegan escribió en vida y que dan muestra de su talento y de su gran proyección. El libro, dividido en dos partes (ficción y no ficción) contiene un total de dieciocho relatos en los que la autora dejó buena muestra de su inteligencia, intereses y personalidad. Las historias retratan un enorme abanico de experiencias humanas, que van desde el drama introspectivo a la anécdota irónica, pasando por el amor, la amistad, las expectativas de futuro y un eterno canto a esa juventud de la que ella misma hacía gala  y que se esforzaba en ensalzar  de una u otra manera en la mayoría de sus escritos.


Marina Keegan apuntaba maneras, de eso no cabe duda: la autora muestra en sus textos un gran dominio de la palabra, transmitiendo historias sencillas con un lenguaje muy cuidado y esmerándose por resaltar su voz personal, por dejar constancia de su fuerza y su estilo propio; no me he encontrado con demasiadas obras escritas por veinteañeros tan maduras y preocupadas por explorar temáticas tan lejanas a priori de sus inquietudes. Y quizás este sea su punto débil: leyendo sus relatos de ficción uno no puede evitar darse cuenta de que Keegan no domina del todo la trama, dándole en varias ocasiones la misma solución a todos sus relatos: un final abierto y una frase pretenciosa que intenta dar una conclusión poética a una historia a la que le falta algo de chispa... No, no fue en sus escritos de ficción donde me ganó Keegan, sino en sus ensayos más realistas, en los que tenía que hablar de temas que le afectaban personalmente o  cuando le tocaba investigar y presentar algún asunto concreto: en ellos descubrí a una escritora sin imposturas, a una autora crítica, irónica, perspicaz, capaz de presentar cada texto, por muy extraño que fuera el tema, de forma entretenida, interesante, reveladora. En estas pequeñas piezas pude apreciar todo el talento de una autora que no escondía sus contradicciones y que exponía sin tapujos su brillantez, su ambición, su pasión por la escritura, sus sobradas dotes literarias... Sin duda esta parte es la que más me ha removido y donde mejor he apreciado esos destellos de genialidad que todos veían en esta joven promesa y que lamentablemente nunca podremos ver desarrollados plenamente.


No sé si Lo contrario de la soledad es el libro que a Marina Keegan le habría gustado lanzar como debut literario: quizás habría añadido alguna cosa, quitado otra, corregido aquella... Al fin y al cabo, estos textos fueron creados con otra intención, no pensados como una antología que presentar a gran escala. Independientemente de ello, creo que este libro le hace justicia y nos acerca a una buena autora que habría dado mucho que hablar en el mundo de las letras si hubiera tenido tiempo de desarrollar todo su potencial. Recomiendo esta obra especialmente a aquellos que disfruten de las narraciones cortas, las voces frescas y los espíritus inconformistas: Lo contrario de la soledad exhala energía, fuerza y juventud a través de historias cercanas y reconocibles, 100% auténticas.

Todos los demás tienen éxito, y los odio por ello. Hay una palabra alemana de la que me hablaron en clase de psicología, schadenfreude, que define el placer que procuran las desgracias ajenas. La palabra brota en mi cabeza cual vergonzosa ventana emergente cuando a una chica tampoco le dan las prácticas o la obra de teatro de un chico es malilla. La otra noche estaba tumbada en la cama preguntándome si los alemanes crearon un antónimo para esa palabra cuando caí en la cuenta de que el descontento que procura la suerte ajena es más fácil de deletrear".
Agradezco a Alpha Decay el envío del ejemplar.

Disjecta membra.

Opinión y reseña sobre el libro Disjecta Membra de Alberto Hontoria Maceín

Desde que me muevo por la blogosfera literaria he tenido la oportunidad de conocer virtualmente a muchos autores, lo que me ha parecido fascinante. Siempre había visto la figura del escritor como algo muy lejano, casi como un ser mitológico que sólo se relacionaba con otros de su misma especie y que no se mezclaba con el común de los mortales más que cuando se encontraba de promoción... Supongo que habrá muchos que son así, pero hay otros tantos que se han "hecho carne" gracias a las redes sociales, utilizándolas no sólo como medio publicitario, sino como comunidad para relacionarse con sus lectores. Aunque reconozco que alguna vez hubiera preferido no saber nada de algún autor que admiraba y que la cercanía del mundo digital lo descubrió como un auténtico imbécil o me he desesperado ante el acoso de unos pocos para que leyera sus obras mediante e-mails masivos y despersonalizados , la mayoría de autores con los que he tenido contacto gracias a internet han sido muy amables y agradables al trato. En este último grupo se encuentra Alberto Hontoria Maceín, un joven autor que a finales del año pasado me escribió para presentarme su primera novela, Disjecta membra, y con el que intercambié varios correos que fueron más allá de los formalismos y me permitieron conocer mejor su bagaje y motivaciones. No fue hasta hace pocas semanas cuando le pude hacer hueco a esta obra de las que hoy les vengo a hablar, que me ha sorprendido muy gratamente por su originalidad y frescura.

Amelia Gallagher, Disjecta membra, Olimpia

Amelia Gallagher es una joven universitaria que sufre un traumático revés: a causa de un accidente de tráfico no queda otra opción que amputarle las dos piernas. Seth Randolph ha nacido con un defecto congénito: su brazo izquierdo no se terminó de desarrollar, lo que le ha marcado de por vida. Jack Endore ha tenido que lidiar con duras circunstancias familiares agravadas por una repentina enfermedad degenerativa que le ha hecho perder la visión. Estos tres personajes han sufrido una mutilación no sólo física, sino también psicológica, lo que quizás es aún peor: la carencia de ciertos miembros de su cuerpo los ha convertido en desechos humanos, seres dignos de pena y compasión. poco válidos para la sociedad de la que forman parte. Todo esto empezará a cambiar cuando el misterioso multimillonario Russell Cotard decida poner en marcha un plan con el que lleva años soñando y para el que necesita personas como Amelia, Seth y Jack, individuos que a pesar de todas las dificultades que se han encontrado en el camino, han demostrado fortaleza suficiente para plantarle cara a su situación y mostrar que no están acabados. Demostrar su valor ante la ciudadanía y evitar que un proyecto tan loable no degenere en mero espectáculo será fundamental para el éxito de la misión personal que cada uno de ellos se ha propuesto.

Seth Randolph, Nocaut, Disjecta Membra

Uno de los puntos fuertes de este libro son sus personajes principales: atractivos, bien dibujados, reales y fieles a sí mismos a pesar de sus circunstancias; son personas con mucho que decir. Anteriormente siempre que había leído historias en las que algún personaje tenía una discapacidad se trataba este hecho de una forma melodramática, sin intentar analizar otro tipo de emociones; no es que yo pretenda quitarle hierro al hecho de tener algún menoscabo físico, pero me ha gustado que el autor en esta historia explore otras emociones: aquí no encontramos sólo trauma, también superación, éxito, venganza, amor, envidia... Amelia, Seth y Jack se muestran profundamente humanos, a pesar de que el plan de Cotard pase por incorporarles a cada uno unas prótesis de última generación que los convierten en superhombres mecánicos, en seres excepcionales capaces de llegar a donde nunca nadie ha llegado y hacer lo que nunca nadie ha hecho. Cotard, como si fuera un moderno Prometeo, va modelando a su equipo para transformarlo en Superválidos, como de hecho los empiezan a conocer los ciudadanos de a pie cuando inician sus actuaciones. A pesar de que esta línea argumental puede echar a algunos para atrás por su parecido con los cómics de superhéroes, quiero remarcar que estamos hablando de personas normales cuyas capacidades son acentuadas gracias a artilugios médico - técnicos: no vamos a encontrar "trucos de magia", "kriptonitas" u otros elementos fantásticos: la base del desarrollo de las competencias de nuestros protagonistas está la ciencia y la tecnología y su papel en el libro trata de cuestionarnos sobre sus funciones y límites, no en servir como mera excusa exhibicionista.

Jack Endore, Argos, Disjecta Membra

Disjecta membra ("miembros disperos", en latín) hace honor a su título no sólo en la referencia a la falta de extremidades u órganos de sus protagonistas sino también a  su estructura narrativa; aunque el libro está dividido en cinco grandes secciones, para mí hay dos partes diferenciadas: cuando los miembros del equipo se encuentran dispersos y cuando ya están juntos y ejecutan el plan de Cotard. Amelia, Seth y Jack no se conocen entre sí hasta que el multimillonario entra en juego: el autor nos los va presentando uno a uno, acercándonos a sus circunstancias en primera persona para que podamos conocer perfectamente cómo es su día a día, cómo viven su discapacidad. Esta parte me ha parecido excelente, muy bien ejecutada: Hontoria trabaja muy bien la personalidad de cada uno de ellos, individualizándola nítidamente y mostrándonos sus caracteres, que se alejan bastante de los lugares comunes. Los dos últimos grandes bloques del libro se centran en mostrarnos las acciones de los Superválidos sobre el terreno desde un punto de vista externo: cómo los protagonistas, con sus prótesis especiales, se dedican a impartir justicia de una manera mucho más eficaz que cualquier servicio público. La novela está narrada con una prosa sencilla, accesible y ágil, y se va intensificando a medida que se desarrollan los acontecimientos, aunque creo que en las dos últimas partes el libro sufre un pequeño bache que estanca el relato. Esta falta de acción y de profundización en las tareas de los Superválidos se resuelve con una parte final muy buena y un último capítulo redondo, que deja al lector perplejo ante un desenlace impactante, un broche de oro para tan buena historia.

Los Superválidos, Disjecta Membra, Alberto Hontoria Maceín

No quiero que quede ninguna duda: Disjecta membra es uno de los mejores libros que he leído en lo que va de año. Me ha gustado mucho su originalidad, la inteligencia de su planteamiento, el gran trabajo de documentación que se nota detrás, su capacidad inquisitiva y hasta su edición, que me ha encantado: el amarillo pollito que lo impregna todo, las magníficas ilustraciones en negro que nos acercan a los personajes y un tacto muy agradable son valores a mencionar, ¿no? Me gustaría que nadie tuviera miedo de acercarse a este libro porque la trama destile aires de ciencia - ficción: aunque son evidentes los guiños al género, les aseguro que esta historia es, sobre todas las cosas, profundamente humana y trata temas que a todos nos preocupan, como el rechazo, la incomprensión, la justicia o cuál es nuestro papel en la sociedad. Les animo sinceramente a que le den una oportunidad a Disjecta membra, porque seguro que no se arrepentirán: estamos ante una historia única escrita por un autor talentoso al que le auguro una larga y próspera carrera.

No caigáis en el error de pensar que solo vosotros sois Superválidos. Vosotros sois la insignia, la cara visible, la punta de la lanza. No sois distintos. Son Superválidos todos los que se levantan cada mañana sabiendo la gymkhana de durísimas pruebas que les espera. Son Superválidos los que insisten en protagonizar su vida en un mundo que no va a ponerles las cosas fáciles. Son Superválidos los que, después de vadear una dificultad tras otra, se niegan a desistir. Son Superválidos todos los luchadores. Los inconformistas. Todos los hombres y mujeres incansables. Vuestras prótesis, más que convertiros en portentos, persiguen aunque sea con fuegos artificiales, fijar la atención sobre las injusticias que se cometen diariamente contra todas esas personas que no ven, que no oyen, que no pueden usar las manos, que no pueden andar sin muletas o sillas de ruedas, que no pueden moverse. Quizás vuestras gestas sirvan para propagar esta reflexión. Vuestras prótesis demuestran que los intentos de dividir la capacidad o el valor, estableciendo un umbral arbitrario que separe lo aceptable de lo inaceptable, no pueden ser más descabellados. No estamos condenados a ser nada en particular. Quien carezca de piernas puede llegar a moverse tan rápido como la corriente eléctrica a través del agua. Somos proyectos abiertos al cambio. Proyectos abiertos a la posibilidad.
Agradezco a Alberto Hontoria Maceín el envío del ejemplar.

Somos lo que leemos.

Feliz Día del Libro 2015

Porque somos lo que leemos yo hoy soy...

...Nena Daconte.

Probablemente no te suene mi nombre y si te resulta familiar quizás sea porque hace un par de años unos músicos lo utilizaron para bautizar su grupo... Pero no, no soy cantante, aunque me encanta tocar el saxofón. No te culpo: soy una muchacha pequeñita, paliducha y delgadita, tan insignificante que mi historia se resume en apenas una decena de páginas... Sin embargo te aseguro que una vez me conoces es imposible olvidarse de mí.

El rastro de tu sangre en la nieve

Perdona si te parezco presuntuosa, pero es que si me dieras una oportunidad, seguro que entenderías por qué creo que soy imborrable. Si te digo que soy una niña bien educada, perteneciente a una buena familia, quizás me imagines como una estirada repelente, pero te aseguro que tengo buen corazón. Quizás no sea una heroína de esas que salvan al mundo ni una damisela en apuros, aunque me considero bastante avanzada para mi época: algunas de mis decisiones escandalizaron a mis padres, pero siempre he apostado por ser feliz y a veces la felicidad se encuentra donde uno menos se lo espera...

Portada Doce Cuentos Peregrinos Gabriel García Márquez

No sé, no quiero hablar mucho de mí, porque como ya te dije, soy tan pequeñita y peregrina que apenas duro un suspiro. Sólo quiero aprovechar esta ventanita abierta para desearte un Feliz Día del Libro (uno de los mejores días del año) e invitarte a tomar un café, pues eso es lo que duraré entre tus manos: mi padre me creó efímera y aunque sé que a muchos lectores les cuesta mucho dar una oportunidad a quienes no acaparamos cientos de páginas, creo que en mi caso merece la pena el intento: como dice el dicho, las mejores esencias se conservan en frascos pequeños y sé que mi perfume impregna los corazones más reticentes. Muchas gracias por hacerme hoy un poquito de caso: si ya me conoces espero haberte evocado un sentimiento grato y si aún no hemos coincidido en el mundo de las letras... ¡dame una oportunidad! Creo que los dos saldremos ganando.

Feliz Día del Libro, Tarro Libros 2015

*Esta iniciativa surge del grupo de Facebook Tarro - Libros 2015 y fue ideada por Carmen y amig@s.

Cotufeando... (III).


Hola a tod@s!

Después del superatracón de pelis que me pegué a principios de año, me he vuelto un pelín perezosa en cuanto a lo audiovisual: entre lo ocupada que he estado y la bendita procrastinación, pocas cosas nuevas he visto en estas últimas semanas. Sin embargo, ahora que han empezado las nuevas temporadas de muchas de mis series favoritas y han vuelto los estrenos interesantes, me dispongo a hacer tabula rasa, no sin antes decirles mi opinión sobre las poquitas cosas con las que me he tropezado últimamente. Es muy posible que algunos de mis últimos visionados les sorprendan... Si quieres saber por qué, ¡sigue leyendo!

La única película vista fue La importancia de llamarse Ernesto, basada en obra de Oscar Wilde. Se trata de una comedia de enredos ambientada a finales del siglo XIX: Jack es un hombre serio y respetado que de vez en cuando huye a Londres a desmelenarse, haciéndose pasar por Ernesto, su disoluto hermano imaginario. Su extravagante amigo Algy se entera de esta treta y hará uso de ella, escapándose a la casa de campo de su amigo durante la ausencia de este, con el fin de averiguar los secretos que aquel oculta. De esta forma nos encontraremos con dos Ernestos: uno (Jack), que intentará ser aceptado como prometido de la prima de Algy y otro (Algy) camelando a la inocente pupila de Jack para hacerse con sus favores. Las relaciones entre todos los personajes se tornarán cada vez más confusas y darán lugar a momentos hilarantes, en los que parece que los protagonistas no tendrán escapatoria. La ambientación y la calidad de los actores está fuera de duda, pero me ha parecido una película facilona y rodada con el piloto automático, aunque no sé si la culpa la tiene el director o la obra de la que parte (que aún no he leído)


Todos los años intento incluir alguna novedad en mi calendario seriéfilo para así descubrir nuevas historias y quizás engancharme a alguna. Esta temporada tocaba una serie sencilla y cortita y la elegida fue De la A a la Z, una comedia romántica que prometía mucho y que se quedó en nada. Los protagonistas son Andrew, un chico enamoradizo que trabaja para una web de citas y Zelda, una abogada controladora que no cree en el amor. Andrew y Zelda trabajan en edificios contiguos, y la serie supuestamente va a contar los ocho meses, tres semanas, cinco días y una hora que saldrán juntos, mostrandonos su relación de la a a la z (cada capítulo, de hecho, comienza aludiendo al abecedario). La serie empezó muy bien, con protagonistas carismáticos y una historia curiosa, pero fue degenerando en tramas aburridas, chistes malos, personajes que desaparecen misteriosamente y otros que no entiendes qué pintan ahí... La serie fue cancelada en enero, quedándose a mitad del alfabeto y acelerando un desenlace predecible que fue deslucido por esas prisas finales. Una pena que un planteamiento tan interesante quedara tan desaprovechado...


Aquí está mi descubrimiento de la temporada: oí hablar de esta serie tras su primer capítulo pero mi ceja suspicaz se levantaba irónica ante tanta alabanza... Pero fue entrar en El ministerio del tiempo... ¡y nunca más quise salir! La serie aúna dos de mis grandes pasiones, la Historia y los viajes en el tiempo, de una manera muy digna, sin que sus tramas den vergüenza ajena: Amelia (una de las primeras estudiantes universitarias españolas), Alonso (un soldado de los Tercios de Flandes) y Julián (un efermero del Samur) tendrán que viajar a otros momentos de la Historia de España para evitar que esta cambie, pues las consecuencias podrían se desastrosas para el presente. La serie mezcla humor, aventuras, acción y algún romance con acercamientos a momentos claves de nuestro pasado común; me ha encantado la importancia que se le ha dado al mundo de la cultura con tramas protagonizadas por Velázquez, Lope de Vega, Picasso o Lorca, que sistemáticamente se han convertido en lo más comentado de la red. Si tienen oportunidad y les gusta la buena televisión, no se la pierdan: es una pequeña maravilla.


Y aquí va una de las dos rarezas que he añadido a mi lista de visionados: ya les he dicho que apenas he visto nada nuevo y es que ¡no he tenido tiempo! Pero a la hora del almuerzo y de la cena dos programas me han hecho compañía últimamente y la verdad es que me han resultado bastante curiosos. El primero se llama Sabotaje en la cocina, y es un concurso que enfrenta a cuatro cocineros a lo largo de tres rondas: todos tienen que hacer el mismo plato pero, entre medias, han de pujar por una serie de objetos que les ofrece el presentador y que tienen el fin de entorpecer a los rivales. Yo con este programa me parto: ver cómo tienen que cocinar sobre una sartén escachada, picar carne con láminas de pasta, utilizar chocolate para un postre quitándoselo a unos mariscos o ver cómo tienen que apañárselas atados entre sí para hacer sus platos me parece de una crueldad suprema... y me divierte mucho, lo que supongo que habla muy mal de mí como persona. Que después de tanta trastada salgan platos comestibles es un misterio que ni los de Fátima...


El otro programa lo descubrí hace muy poco: se llama Best Ink y es un concurso para elegir al mejor tatuador. La dinámica personal de los concursantes es similar a la de cualquier reality, con sus buenos, sus malos, sus cretinos, sus "vengo a demostrar lo que valgo", sus "tengo una historia lacrimógena detrás" y, para ser honestos, me importa bastante poco (aunque inevitablemente algunos me caen mejor que otros). Pero la parte artística me interesa mucho: primero se enfrentan a una prueba creativa, donde han de dibujar, maquillar, pintar, etc., los objetos que se les presentan siguiendo una temática concreta que marcará cada programa y después deben tatuar a una persona de verdad intentando adaptar sus estilos a las historias de cada una de sus "pieles" (así denominan a sus conejillos de Indias). Yo no tengo tatuajes y con el miedo que me dan las agujas no sé si me haría alguno, pero me gusta mucho ver el trabajo de estos artistas de cerca, pues creo que debe requerir mucho talento y destreza y, de verdad, muchas veces crean verdaderas obras de arte.

Pues nada más, ¡esto es todo! Ya ven que hoy les enseño cosas muy diferentes a las que les he traído anteriormente... Algunos son verdaderos "placeres culpables"... ¿Has visto alguna de estas pelis o series? ¿Te llaman la atención? ¿Cuál ese programa que ves en secreto pero que disfrutas como un niñ@?

El coronel no tiene quien le escriba.

Portada de El coronel no tiene quien le escriba, Gabriel García Márquez, reseña, opinión

Hace justamente un año una noticia me partió el corazón: moría Gabriel García Márquez, uno de mis autores favoritos, y yo me quedaba un poco huérfana. Estúpidamente pensaba que Gabo viviría por lo menos 100 años, como rezaba el título de su obra más conocida, y por eso me dolió tanto enterarme, ya de madrugada, de que el genio se había ido para siempre. Doce meses han pasado desde entonces y la vida sigue igual; parece que después de los primeros instantes de shock su recuerdo se ha ido diluyendo... Pero yo no quería dejar pasar este día sin conmemorar este primer año de soledad, para lo que he creído oportuno traerles mi humilde reseña sobre el último libro que he leído del autor: durante el pasado otoño, como cada año desde hace unos cuantos, visité las letras de García Márquez gracias a El coronel no tiene quien le escriba, una obra muy cortita y famosa a la que yo aún no le había hecho hueco, a pesar de lo mucho que me la habían recomendado. Con el recuerdo de Gabo en la memoria decidí sumergirme en su prosa envolvente, sintiendo alegría por encontrarme de nuevo con el autor y pena por saber que ya no se publicarán nuevas novelas suyas y que cuando termine de descubrir las que aún tengo pendientes, nuestra historia en común habrá terminado...

Cita, Frase, El coronel no tiene quien le escriba, Gabriel García Márquez

El viejo coronel acude todos los viernes al puerto a recibir la lancha del correo, ya que tiene la esperanza de que cualquier día le llegue la carta en la que le conceden la pensión prometida por ser veterano de guerra; tiempo atrás luchó bajo las órdenes de Aureliano Buendía en la guerra civil, pero actualmente malvive en una casa pobre, junto a su mujer, esperando a que le reconozcan sus derechos. El coronel y su esposa enferma han ido malvendiendo sus pocas pertenencias para salir adelante mientras llega el deseado dinero, pero actualmente sólo tienen una posesión de valor: un gallo de pelea, herencia de su único hijo al que asesinaron un año atrás. El matrimonio hará grandes sacrificios por sacar adelante al gallo hasta que se inaugure la temporada de peleas, en la que suponen que ganarán un buen dinero gracias a las apuestas... Pero quedan muchos meses para que llegue ese momento y las medicinas, la comida y el maíz del gallo son demasiados gastos para la maltrecha economía familiar... y puede que las soluciones que se les planteen en el camino no sean las mejores para salir de la miseria.

Película El coronel no tiene quien le escriba

Esta novela corta, al contrario que otras del autor, tiene muy pocos personajes, por lo que no genera demasiados "dolores de cabeza" a la hora de seguir el rastro de cada uno de ellos. El protagonista principal es el Coronel, un hombre viejo  que ha vivido muchas desgracias en carne propia, pero al que le quedan ánimos suficientes para confiar en que el dinero que merece le llegará, aunque lleve muchísimos años esperando una carta que no llega. Su mujer, enferma de asma, es más realista que él y le pone los pies en la tierra: mientras que el Coronel es un idealista que confía en que el dinero aparecerá o en que el gallo ganará todas las peleas, su mujer le reprocha esa actitud mientras se desvive por buscar la manera de mantenerlos a los dos, vendiendo todo lo que le es posible. Aunque en la historia también hay lugar para otros personajes, como el cartero, el médico, el sastre, los amigos del hijo del matrimonio o el rico del pueblo, el Coronel será el que centre todo lo que ocurre y con el que quizás más empaticemos por su persistencia y dignidad, a pesar de los reveses del destino.


Esta es una de las novelas más "sencillas" que he leído del autor; utilizo esta palabra no porque se trate de un libro simple o facilón, sino porque su estructura es muy clásica y cuenta los acontecimientos en orden cronológico, sin perderse en sucesos o elementos que jueguen con lo imaginario, como ocurre con esas obras suyas más inscritas en el Realismo Mágico. La historia evita dar vueltas sobre sí misma y va directa al grano, lo que quizás se deba a su corta extensión. A pesar de esto, el libro es un pozo de reflexiones, que nos hará replantearnos términos como esperanza, dignidad, idealismo, ingenuidad, persistencia o desamparo. El lenguaje me ha parecido sencillo, acorde al tipo de personas que protagonizan la acción y los diálogos y los capítulos cortos le han aportado agilidad al relato, aunque me he encontrado con personas que dicen que les ha parecido una lectura densa y estancada: no ha sido para nada mi caso y de hecho considero que es una de las obras más accesibles del autor, pero tengo comprobado que a García Márquez lo amas o lo odias y yo estoy en el bando del amor incondicional.

El coronel no tiene quien le escriba, dibujo, viñeta

El coronel no tiene quien le escriba me ha parecido una lectura durísima: el autor recrea muy bien esa atmósfera de desesperación que planea sobre toda la historia, a pesar de narrar los hechos con aparente ligereza. No quiero que a nadie le eche para atrás esta afirmación mía, no se crean que la historia es un drama lacrimógeno; todo está contado con mucha sutileza, las reflexiones sobre el parecido con la actualidad vienen después, cuando uno va reposando cada nueva derrota del Coronel y se da cuenta de que el mundo está tan podrido en la realidad como en este intenso relato. Me ha gustado muchísimo esta obra, que tiene una de esas sentencias finales que te escupen a la cara y te aplastan el corazón, porque no sabes si todo lo sucedido ha servido para algo o si tan sólo hemos vuelto al punto de inicio. Por esa sensación de desasosiego y ese bullir de ideas que siempre me deja de regalo adoré a Gabo en vida y lo seguiré haciendo después de su muerte, aunque se me acaben todos los libros y sólo me queden los recuerdos de obras tan valiosas como esta.

Era octubre. Una mañana difícil de sortear, aun para un hombre como él que había sobrevivido a tantas mañanas como esa. Durante cincuenta y seis años - desde cuando terminó la última guerra civil - el coronel no había hecho nada distinto de esperar. Octubre era una de las pocas cosas que llegaban.

Un hotel en ninguna parte.

Portada, Libro, Un hotel a ninguna parte, Mónica Gutiérrez, ebook

Soy una lectora de exteriores, no me gusta mucho leer en casa. Allí claro que tengo mis rincones donde ponerme calentita con una manta y sentir la lluvia a través de la ventana mientras leo, pero si tengo que elegir prefiero llevarme el libro de paseo y sacarlo en cualquier parque, cualquier autobús, cualquier sala de espera. No sé, creo que cada libro tiene su contexto, y el contexto de mi hogar es para hacer otras cosas: allí me dedico más a lo académico - laboral - festivo, las aventuras prefiero vivirlas en otro lugar. El problema surge cuando paso mucho tiempo fuera y no tengo un libro a mano ¿qué hacer si se me olvida meter una novela o mi e-reader en el bolso? En esa tesitura me vi a finales del año pasado, cuando me di cuenta de que tenía que afrontar un vuelo de unas dos horas y pico sin nada para leer... Las opciones eran pocas: o me empollaba la revista publicitaria que ofrecía el avión o me echaba una siestecita, pero no me apetecía demasiado ni una ni otra. Tras el despegue, cuando nos dejaron encender los teléfonos, me di cuenta de que tenía instalada la aplicación de Amazon en el móvil, así que aproveché para cotillear en mi estantería. Tropecé entonces con el último libro de nuestra compi bloguera, Mónica Gutiérrez, cuya lectura había pospuesto hasta encontrar el momento adecuado, y entonces vi la luz: no pude concebir un marco mejor para leer un título tan sugerente como Un hotel en ninguna parte que a 10.000 kilómetros de altura, sobre un algodonoso mar de nubes, navegando en un cielo dolorosamente azul.


Emma es una joven y guapa violinista a la que las cosas no le pueden ir peor: una desgarradora ruptura amorosa la deja de golpe sin pareja, sin casa, sin trabajo y sin esperanza. Emma es un corazón roto que atraviesa una profunda depresión que parece no tener fin. Esta situación empezará a cambiar cuando acepte un trabajo como camarera en un recóndito hotelito rural, El Bosc de les Fades, un lugar encantador donde la muchacha podrá lamerse las heridas y empezará a recomponer su alma. A través de los e-mails que Emma envía a su mejor amiga Anna conoceremos la nueva vida de nuestra protagonista, que pasa de lo oscuro a lo luminoso gracias al aprecio por las pequeñas cosas, las nuevas amistades y la influencia de un lugar mágico que resulta sanador en todos los sentidos. En este hotel en ninguna parte Emma se encontrará a sí misma, recuperará la ilusión y volverá a creer que las segundas oportunidades son posibles.


Son muchas las vidas que se cruzan tras los muros de El Bosc de les Fades, pero tres tienen un protagonismo especial. En primer lugar tenemos a Emma, la bella violinista de corazón roto que tratará de recomponerse en tan idílico rincón: Emma escribe sentidos e-mail a su amiga Anna gracias a los cuales conoceremos su historia, nos acercaremos a su personalidad y descubriremos las sorpresas que le depara el destino. Su estancia en El Bosc de les Fades será el bálsamo necesario para volver confiar en sí misma y en el futuro. Compartiendo protagonismo con Emma están Tristán y Samuel, los hermanos Brooks, dueños del bucólico alojamiento, que son muy diferentes entre sí: Tristán es un volcán de energía y optimismo, un muchacho despistado, ligón, aventurero y graciosete, mientras que Samuel es la formalidad hecha persona: serio, responsable, introspectivo... Cada uno afronta la vida  y los problemas que atraviesa el hotel de diferente manera, creando un curioso contraste que se remarca en el tono que emplean en los correos que le envían a su paciente madre, en los que desgranan sus preocupaciones y nos muestran sus caracteres. Encontramos también una serie de secundarios que me han gustado incluso más que los protagonistas, pues todos tienen una forma de ser muy bien definida y una interesante historia detrás: desde el cocinero - rockero Joaquim hasta la dulce camarera Mabel y su encantadora hija Aurora, pasando por Phillip, el recepcionista gruñón o mi favorito, el exitoso escritor William Lexington; todos le dan un bonito color a una historia muy amable que nos acoge con cariño en su seno para no dejarnos escapar.


La lectura de este libro resulta muy fácil y entretenida gracias a una prosa ágil, sencilla y muy evocadora, que le da calidez al relato. Desde que el lector se acerca a las inmediaciones del hotel se ve envuelto en una atmósfera llena de encanto y delicadeza, que hace de su estancia en este establecimiento una auténtica delicia. Mónica Gutiérrez describe profusamente todos los aspectos de esta novela, convirtiéndola en un tesoro  para los sentidos: la música, la comida, la ambientación nos permiten experimentar en nuestra piel lo especial que es el lugar en el que se desarrolla la  acción y soñar con que un sitio así pueda existir en la realidad. La estructura en forma de e-mail le da mucha agilidad al texto y nos deja conocer en detalle la psique de los protagonistas: aunque no leeremos nunca las respuestas a las epístolas que envían, por el contexto podemos ir adivinándolas y apreciando los pequeños cambios que se producen, lo que me ha parecido un ejercicio de sutileza y elegancia a valorar positivamente.


Tras la hermosa portada de Un hotel a ninguna parte encontramos una lectura muy amable y fascinante que sin duda, merece dar el salto al papel; no entiendo cómo una novela así no ha podido llamar la atención de ninguna editorial, ¡seguro que enamoraría a muchos lectores!. Esta es una de esas historias mágicas que se van cociendo a fuego lento y que se leen con una sonrisa y un par de mariposas revoloteando en el estómago. Debo reconocer, sin embargo, que en algunos momentos me hubiera gustado un poco menos de dulce en las descripciones hechas por Emma, que a veces se pasaba de melosa a la hora de narrar todo lo relativo a su estancia en el hotel, pero creo que eso sólo puede molestar a brujas sin corazón como yo. Leyendo este libro sólo se me venía una palabra a la cabeza para definirlo: cucusero, es decir, adorable, bonito, acogedor, carismático, singular; uno de esos relatos que apetece seguir leyendo y en los que no paras de pensar cuando no lo tienes cerca... Un libro, en definitiva, que deseas con todas sus fuerzas que se materialice, porque sabes que en Un hotel en ninguna parte todas las penas se acaban extinguiendo; ¿quién no querría hospedarse en un lugar así?

Cuando me dijiste que me habías conseguido trabajo en El Bosc de les Fades te olvidaste de añadir "si es que eres capaz de encontrarlo". Aquí no hay hadas. Hace mucho tiempo que se fueron de este bosque sombrío y tétrico. Y desde luego, si alguna vez visitaron el hotel fue por casualidad porque llegar hasta aquí es cuestión de azar.

Vinieron para quedarse... (XXII).


Hola a tod@s!

¿Qué fue de esa chica que todos los meses mostraba con orgullo una gran pila de libros de libros nuevos? Pues ni más ni menos que se dejó arrastrar por la cordura al reino de la rutina y de las buenas intenciones. Este cambio de status y de chip ha hecho que los nuevos inquilinos de mi estantería sean cada vez menos, aunque  todos ellos son muy deseados y queridos. En marzo fueron cuatro los libros que vinieron para quedarse, como podrán ver a continuación:


De parte del equipo de comunicación de Lunwerg Editores me llegó la magnífica novela gráfica Todo lo que nunca te dije lo guardo aquí, un estupendo cómic del que ya les he hablado en el blog. Además de esto, Ana González Duque me ofreció Leyendas de la Tierra Límite: Las Tierras Blancas, novela de la que es autora y que me hizo especial ilusión recibir; ya había visto el libro en otros blogs y me hacía ojitos y que ella me haya dado la oportunidad de leerlo y que encima me lo enviara  dedicado... Buah, no tengo palabras. Quiero no tardar demasiado en ponerme con él porque me apetece vivir alguna historia de fantasía y porque creo que me lo voy a pasar muy bien entre estas páginas.


Terminar los retos propuestos tiene recompensa y, en mi caso ser cumplidora del I Reto de Novela Histórica propuesto por Francisco en su blog tuvo como premio recibir la novela El héroe de Roncesvalles. Durante varias semanas pensé que el libro se había perdido por el camino, ya que todos mis compañeros iban recibiendo sus ejemplares y el cartero no llamaba a mi puerta... Pero, aunque tarde, el libro apareció y ya reposa en mi estantería: no sé qué tal estará la historia, pero les aseguro que la edición es una delicia. Por último les muestro mi única compra del mes: nunca me había fijado en la novela Cien días de felicidad y no me suena haber leído demasiadas reseñas al respecto... Pero un día me tropecé con la portada de la nueva edición de bolsillo y no pude seguir ignorándola: me atacó en una de mis grandes debilidades, mi amor homersimpsoniano por los donuts. A partir de esa imagen investigué más sobre el libro y me interesó la trama, así que cuando lo vi casualmente en una gran superficie, decidí llevármelo a casa. No tengo expectativas más allá del mero entretenimiento, pero si alguno de ustedes lo ha leído, me encantaría conocer su opinión.



Pues, nada más amigos, ¡esto es todo! No se pueden quejar este mes de acaparamiento librero, ya que han llegado pocos nuevos... Sin embargo, no puedo prometer que en abril pase lo mismo, ya que Sant Jordi está a la vuelta de la esquina y las librerías suelen sorprender con apetecibles descuentos e interesantes novedades... ¡Pero de eso ya hablaremos el mes que viene! ¡Les deseo un abril de libros mil! ;)
Sofadicta LePetitHérisson por Nymeria