El mapa del caos.


Hola a tod@s!

Cuando me enteré de que se publicaba la última parte de la llamada Trilogía Victoriana de Félix J. Palma, mi corazoncito lector empezó a palpitar de la emoción: recuerdo con cariño que en mi llegada a la blogosfera hace ya más de dos años, El mapa del cielo era el libro de moda y yo, que aún tenía la lista de pendientes semi - vacía (¡ja!) me apresuré a incluir éste y El mapa del tiempo (iniciador de la trilogía), entre mis futuros proyectos de exploración. Debo reconocer que, una vez leídos y aún gustándome mucho, no cumplieron las enormes expectativas que me había creado, sin duda espoleada por las maravillosas críticas que iba leyendo, pero ciertamente los disfruté bastante y me apetecía dar cerrojazo a esta saga con un final por todo lo alto. El mapa del caos se presentaba como la conclusión brillante y definitiva a una trilogía con toques de steampunk fuertemente marcada por la obra de H. G. Wells y yo, encantada de poder cerrar una saga abierta y emocionada por reencontrarme con personajes que tan bien me cayeron en el pasado, me preparé para trasladarme de lleno a ese siglo XIX alternativo que el autor ha recreado con mucho mimo y pasión.


Si bien la sinopsis oficial del libro hace referencia a qué hacer para contactar con la persona que se ama una vez que ésta ha muerto trágicamente, no diría yo que esa es la trama principal del libro. El mapa del caos se compone de numerosos hilos argumentales que se van trenzando entre sí con más o menos solvencia, y que pretenden dar una panorámica general sobre ciertos asuntos en boga en el siglo XIX mezclados con el puntito distópico que le ha querido otorgar el autor. Así nos encontraremos con mujeres - lobo, espiritistas, ectoplasmas, cyborgs, agujeros de gusano, hombres invisibles, novelas que se materializan y caminos temporales que se entrecruzan, componiendo un auténtico caos literario que Palma pone bajo su batuta dispuesto a organizarlo con gracia para ofrecerlo a sus lectores como el emocionante adiós que merece una historia única en el panorama nacional.


El mapa del caos hace que nos reencontremos con personajes que ya conocíamos con anterioridad: ahí esta el escritor H. G. Wells, que disfruta de las mieles del éxito tras la publicación de varios libros futuristas que han sido muy bien acogidos, su esposa Jane, que tiene que lidiar a diario con las peculiaridades del autor e intentar desarrollar a la vez sus propias inquietudes, Montgomery Gilmore, un multimillonario dolor de cabeza para Wells, pero con quien acabará fraguando una estrecha amistad o Emma Harlow, la prometida de éste, una muchacha encantadora y la mitad de una historia de amor tan profunda que desafiará las leyes físicas y espirituales. Aparte de este grupo principal tendrán su importancia otros personajes que serán clave en distintos momentos de la historia, como el detective Cornelius Clayton, de Scotland Yard, encargado de investigar casos sobrenaturales o cameos especiales como los de Lewis Carroll, autor de Alicia en el País de las Maravillas, que se verá inmerso en una trepidante trama de acción muy relacionada con sus obras clave y Arthur Conan Doyle, también amigo de la pareja, cuya inteligencia y sagacidad será muy útil a la hora de encontrar soluciones eficaces a los distintos problemas que se irá encontrando esta singular pandilla de amigos. 


Como en ocasiones anteriores, el autor divide la acción desarrollada a lo largo de 600 y pico páginas en tres grandes bloques que se centran en diferentes aspectos de la narración. El primero me ha parecido bastante introductorio: nos habla de Wells, Jane y Carroll, su relación y sus distintas ideas sobre cómo salvar  un universo que agoniza. También se nos presenta al detective Clayton y uno de los casos más extraños a los que se tiene que enfrentar, en el que no sólo perderá una mano, sino también la inocencia. En la segunda parte entra en acción Montgomery Gilmore y su amada, y se nos cuenta la amistad que éstos establecen con los Wells y con Arthur Conan Doyle, un escritor fuera de serie y con unos intereses muy especiales, que está cansado de que le pregunten por Sherlock Holmes (al que ya ha matado en sus libros), pero de cuyo método deductivo se sirve para enfrentarse a los numerosos dilemas que se le plantean a raíz de sus nuevas amistades. La tercera parte es el caos absoluto: el autor juega con la elasticidad del tiempo y el espacio para explicarnos cómo se pueden dar distintas tramas en universos paralelos y cómo cualquier pequeño cambio en ellas puede tener consecuencias en el plano auténtico, realizando un verdadero ejercicio de cálculo para que todo encaje adecuadamente y logre convencernos y conmovernos. Considero que la prosa del autor está muy trabajada en esta novela y se aprecia la evolución respecto a sus anteriores libros, lo que denota un claro dominio de la materia que le ha llevado a expresar temas complejos con bastante facilidad, cosa que es de agradecer. 


He intentado ser lo más objetiva posible con mi reseña para que, si has llegado hasta aquí, valores todos los puntos buenos que tiene este libro, pero lo cierto es que yo no lo he disfrutado. Quizás lo leí en mal momento (agobios académicos de por medio) o simplemente ya no consigo conectar con el universo propuesto con el autor en esta saga; si ya me había parecido que el libro anterior había dado un bajón respecto al muy recomendable El mapa del tiempo, este creo que es directamente prescindible. No logré meterme en la historia hasta superar las 200 páginas, y terminé de leerlo por empeño personal, por no querer dejar una trilogía a medias. Aunque es un libro bien escrito y que propone temas bastante interesantes, considero que le sobran  la mitad de las páginas: no creo que muchas de las subtramas que incluye el autor sean para contextualizar o darle sentido a la historia principal (para eso ya están los libros anteriores), sino que son pura paja. Y mira que siento decir ésto, porque me apetecía mucho concluir la saga por todo lo alto, la inclusión de Carroll y Doyle me pareció muy ingeniosa y siento debilidad por la historia de Montgomery y Emma, pero creo que muchas de las líneas argumentales son flojas, repetitivas o no aportan absolutamente nada. Sinceramente, y aunque reconozco que algunas partes localizadas de la historia me hicieron vibrar como antaño, acabar este libro supuso más alivio que otra cosa, lo que para mí no es una buena señal... No quiero desanimar a nadie a leer El mapa del caos porque es un libro que creo que puede gustar a un público muy amplio: tiene aventura, misterio, amor y un toque diferente... Pero no puedo evitar mencionar que no he encontrado la chispa que caracterizaba a las obras anteriores y que, con 300 páginas menos, posiblemente estaríamos hablando de una historia tan arrebatadora como sus predecesoras. 

- ¡No puedo creerlo! - exclamó el muchacho con entusiasmo -. ¡Soy un gran admirador suyo, señor Doyle! Verá, yo... solo trabajo aquí provisionalmente. En realidad también soy escritor... Bueno, no un escritor de verdad, claro - puntualizó en tono humilde -. Tan solo un aficionado... Estoy escribiendo mi primera novela, aunque, ahora que solo puedo escribir en mis ratos libres, creo que jamás la terminaré...
- Jovencito - le interrumpió Doyle con autoridad -, puedes inventar excusas o puedes inventar historias, tú decides. Yo creé a Sherlock Holmes en una consulta médica en la que no entraba nadie. ¡Un escritor de verdad! - bufó con sorna - . Me gustaría saber qué demonios es eso. ¿Por qué no piensas que eres un vigilante de mentira?

Platero y yo.


Hola a tod@s!

Hoy es el aniversario de un personaje único de la literatura, quizás el burro más famoso que haya parido las letras: es el cumpleaños de Platero, el asno algodonoso y bonachón protagonista de la ilustre obra de Juan Ramón Jiménez titulada Platero y yo. Con motivo de tal celebración y empujada por la iniciativa del blog Lo que leo y punto, decidí acercarme de nuevo al popular burrillo, al que ya había tenido la suerte de conocer años atrás. No soy demasiado asidua a las relecturas, sólo regreso a los libros que de un modo u otro me han calado y Platero y yo pertenece a esa categoría; vaya aquí mi pequeño homenaje a una obra enorme y cargada de poesía que merece mucho la pena ser descubierta y disfrutada.


No  cuento nada nuevo si les digo que Platero y yo trata sobre la preciosa amistad que mantiene el propio autor, Juan Ramón Jiménez con un burrito sencillamente adorable llamado Platero, que es como un niño pequeño, todo corazón. El autor nos va narrando en capítulos muy cortos cómo es Platero, cómo pasan los días juntos, cuán grande es el amor que les une. Como un telón de fondo muy vívido apreciamos la vida en el campo andaluz, las peculiaridades de los vecinos de Moguer (el pueblo donde se desarrollan los hechos), con los que el autor y el asno se relacionan, la belleza y profundidad de un paisaje que puede parecer árido pero que está lleno de vida... La bellísima prosa del autor dota de una suave textura este relato y lo llena de lírica y primor. Teóricamente es un libro pensado para el público infantil y si bien los peques se encariñarán rápidamente con Platero, los mayores podrán disfrutar de un texto preciosamente elaborado en el que se puede entrever, tras una fachada cargada de hermosura, la realidad de la época, su dureza y sus injusticias.


Como he comentado antes, no es la primera vez que leo Platero y yo, aunque en esta ocasión lo he hecho inconscientemente con otros ojos. Si la Tizire de hace años se quedó sobre todo con la ternura del burrito y su inocencia ante el mundo, la yo actual se fijó más en ese escenario de fondo que tejió Jiménez con sutileza, donde se reflejan claramente las bondades y miserias del ser humano en un sitio tan dejado de la mano de Dios como el pueblo de Moguer, con su característica mentalidad rural. Me quedo con los paisajes tan bellamente descritos, con la sinceridad y admiración con la que el autor habla de Platero, con esa manifestación sin complejos del amor que puede sentir un hombre por un animal, por esa conexión íntima que trasciende la especie. Quizás muchos no se atrevan a acercarse  a Platero y yo por ese aura de libro clásico y obligatorio que tiene, pero yo no puedo dejar de recomendarlo: es una obra para degustar a sorbitos, formarse postales visuales de cada capítulo y ahondar en el precioso mensaje que contiene. ¡Muy feliz cumpleaños, pequeño Platero: espero que sigas conquistando corazones al menos otros 100 años más!

Al volver de nuevo a Moguer, como antes lo vi tanto con Platero, no lo puedo ver ya sin él, de modo que ahora voy a todo con su recuerdo. A su recuerdo es a quien le hablo, porque no me gusta la soledad y me da la compañía mejor que cualquier persona. Además, como viví tanto a su lado, cada lugar despierta nuevos recuerdos de él. No es redundancia, es necesidad de apoyarme en su recuerdo porque sin él los míos estarán solos como el sol y la luna del campo sin nosotros. 

Vinieron para quedarse... (XIX).



Hola a tod@s!

Probando, probando, 1, 2, 3... Ésta es una entrada programada; se supone que en estos momentos yo estoy en algún punto de la geografía ibérica desestresándome de la rutina, pero no quería dejar el blog vacío durante tanto tiempo... Si he entendido bien cómo va la cosa, la entrada se publicará sin problemas, si no, pues la desempolvaré a mi vuelta y me sentiré un poco más tonta... ¡Crucemos los dedos!. Les dejo los libros que han llegado este mes a mi estantería: como me había portado muy bien anteriormente, me di un par de caprichitos, pero esta vez no me siento mal por ello: son libros que me apetecía mucho leer y que me encanta que hayan pasado a formar parte de mi colección. Pasen, vean y opinen sobre las obras que, durante noviembre, vinieron para quedarse...


Tengo cierta debilidad por los libros de dÉpoca: son interesantes, bien editados y da gusto verlos a todos juntitos en la estantería. El inocente era uno de los que estaban en mi lista de deseos desde hacía tiempo, pero no había manera de conseguirlo: en mi librería no lo localizaban y este tipo de libros no me gusta pedirlos por internet, que luego vienen medio pochos y me da mucha rabia. Afortunadamente el librero logró contactar con la distribuidora y conseguir un ejemplar que me traje a casita: es uno de los candidatos más firmes a ser leídos próximamente entre todos los libros que tengo de la editorial. Por otra parte me encontré con la versión de bolsillo de La vida cuando era nuestra y no quise dejarla escapar: ya lo tenía anotado, pero de repente me entró un ansia por leerlo que tuve que aplacar de inmediato, ¡espero que me guste casi tanto como imagino!


Siguiendo con la vida, le llegó el turno de venirse a casa a La vida a veces, un libro de relatos de Carlos del Amor, periodista que me encanta. Aprovechando que salía la edición de bolsillo me lo compré sin remordimientos: si la prosa del autor es tan buena como su estilo haciendo reportajes, me espera una grata lectura. Añadí también un libro de repostería a mi colección: Objetivo cupcake perfecto 2. Me relaja mucho esto de hacer postres, aunque reconozco que los cupcakes no son precisamente mi debilidad (me quedo con galletas y tartas), pero la autora es una bloguera a la que sigo desde hace varios años y sus recetas suelen ser muy originales. El problema (o la salvación, depende de como se mire), es que tengo el horno estropeado, así que tardaré en poner en práctica las deliciosas sugerencias de Alma Obregón...


Les muestro ahora un libro que conseguí por cortesía de su autor, Alberto Hontoria: se titula Disjecta Membra y su sinopsis me cautivó por su originalidad, al crear una historia de ciencia ficción que se sale de los clichés y que presenta a unos superhéroes atípicos para lo que nos tiene acostumbrado el género. Estoy deseando hincarle el diente  así que sé que, en cuanto finiquite todos los líos que me ha traído la recta final del año, me pondré con él para comentárselos en  profundidad. 


Otros dos autores también me hicieron llegar amablemente sus obras en formato e-book: por un lado, Marcos Chicot me facilitó un ejemplar de La Hermandad, libro que me apetecía leer aunque lo había postergado hasta ponerme con El asesinato de Pitágoras. El autor me comentó que los podría leer de forma independiente, así que seguramente pronto me anime con él. Eva Martins, por su parte, quiso ponerle una sonrisa a mis lecturas y me envió Pensión Sotavento, una novela que promete hacerme pasar un rato muy divertido: con lo cara que se cotiza la alegría en estos tiempos, ¿quién podría resistirse?

Pues, ¡esto es todo, amig@s! Estoy muy contenta con mis libros de noviembre porque todos me apetecen muchísimo y me encanta que sean míos: ¡espero irlos desentrañando poco a poco! ¿Han leído alguno de ellos? ¿Qué les pareció? ¿Por cuál me recomendarían empezar? Abrazos! ;)


Previously... (XII).


Hola a tod@s!

Ay, noviembre, noviembrito, noviembrete, ¡en qué momento te has ido! Experimenté el onceavo mes del año como una extraña paradoja espacio - temporal, en la que se me hizo eterno a la par que brevísimo. Supongo que, con un examen en el punto de mira, la duración del día era casi chiclosa, dependiendo de lo bien o mal que llevara el temario... Total, que con la prueba suspendida hasta no se sabe cuando, estoy un pelín frustrada por no haber llegado a una meta concreta y por no saber cuánto más va a  durar esta incertidumbre. A pesar de todo no me puedo quejar, ya que he conseguido un poco más de tiempo para estudiar, aunque eso implique sacrificios en el blog... Pero prometo que, cuando vuelva a estar por aquí al 100% daré lo mejor de mí misma y traeré esas secciones incipientes que tanto gustaron y a las que no he podido dar cancha... No me lamento más y les resumo que dio de sí noviembre en El lado frío de mi almohada: a pesar de rebajar el número de publicaciones, creo que algunos libritos interesantes sí que les mostré...


Lo reseñado:

El mes estuvo protagonizado, de uno u otro modo por las mujeres, y les prometo que no fue intencional. Comencé enseñándoles una novela escrita por un hombre, Félix G. Modroño, pero protagonizada por dos féminas, cada una perteneciente a una época diferente: Secretos del Arenal supuso una agradable sorpresa para mí, pues su particular configuración y el carisma de sus personajes me atraparon desde un primer momento. Seguí con un pequeño homenaje a Ana María Matute a través de la reseña de Aranmanoth, una bonita fábula en la que sus dos protagonistas descubren la amistad y el amor verdadero en un contexto lírico y cargado de magia. Tras una  especie de "entrada - confesión" que tenía pendiente desde hacía tiempo, le llegó el turno a una escritora única a la que llevaba mucho tiempo queriendo conocer: a pesar de que no era el libro elegido para acercarme a Marguerite Yourcenar, Ana, soror... se reveló como un relato impresionante, cargado de hermosura y pasión. Me gustó mucho esta lectura y la recomiendo para estrenarse con la autora, pues al ser algo desconocida y bastante breve no carga sobre sí los prejuicios que nos pueden suponer otras obras más renombradas. Para finalizar le llegó el turno a Evelina, de Frances Burney, novela por la que me obsesioné desde que salió y que, sin embargo, me demoré en leer bastante tiempo. Aunque algunas partes se hacen un poco pesadas, me gustó mucho el testimonio sobre la época y las relaciones sociales: me parece un libro excelente para conocer desde dentro cómo se movían las élites a finales del siglo XVIII y cuáles eran sus costumbres e intereses, así que es antropológicamente muy recomendable. Además de lo anterior, publiqué una microrreseña en la página de Facebook del blog sobre el libro Todo esto no tiene nada que ver conmigo, de Monica Sabolo, una historia configurada a modo de collage que narra lo que pasa después de la ruptura y que, aunque me dejó bastante fría, estoy segura de que puede gustar a un gran número de lectores despechados en busca de comprensión.


Lo leído:

Y ahora es el momento en el que digo con la boca chiquita que no he leído casi nada este mes. Quizás podía haberme organizado mejor o elegir lecturas más trepidantes, pero el caso es que tres fueron los libros leídos y uno lo había comenzado en octubre... Achaquémoslo a cuestiones académicas, que si no, es pa´matarme. Noviembre empezó bien, en realidad: en un par de días había terminado Secretos del Arenal y poco tiempo después leí Aranmanoth, así que nada hacía presagiar que el resto del mes lo pasaría estancada con un solo libro... Y es que, tengo que reconocer, hice una mala elección para el momento en que me encontraba: me decidí a empezar El mapa del caos para finalizar una trilogía que tenía abierta, y entre que la novela tiene casi 700 páginas, que es bastante irregular y que yo no tenía la concentración adecuada, bastante hice con no abandonarla antes de llegar a la mitad. Ya les hablaré de este libro con detenimiento en una reseña porque no quiero que piensen que es horrible, simplemente lo leí en mal momento y eso, quieras que no, acaba pasando factura...


La viñeta lectora del mes:

La imagen que les traigo para diciembre es especial, ¡porque la he hecho yo con mis manitas! Es la primera infografía que hago en mi vida y forma parte de un ejercicio de clase, pero bueno, como elegí la temática libresca, me apeteció compartirla. Antes que nada tengo que decir que tuve poco tiempo para hacerla y que quizás las categorías de lectores que elegí para ilustrarla no son las más precisas o divertidas, pero bueno, dada la premura, no creo que el resultado sea tan desastroso como podía haber quedado. En "Nueve clases de lectores" aparecen 9 maneras de enfrentarse a un libro, dependiendo de la personalidad de cada uno: ya juzgarán ustedes si estas son adecuadas o si mis definiciones se quedan cojas... Si se les ocurren nuevas categorías y me las hacen saber, ¡prometo hacer otra infografía recopilatoria que complemente ésta!

Pues, ¡esto es todo, amig@s! Ya ven que noviembre ha sido un mes pobre en lecturas aunque las reseñas que he traído al blog han sido de libros ricos, ricos y con mucho fundamento. No sé que será de diciembre, no me atrevo a hacer ninguna predicción: se me juntan los imprevistos académicos, tengo un pequeño viaje en perspectiva (¡yupiiiii!) y nos espera toda la parafernalia navideña; ¡confío al menos en rematar los retos que me quedan! Pase lo que pase, les deseo un muy feliz mes de diciembre: ¡toca acabar el año por todo lo alto! Abrazos! ;)

Evelina.


Hola a tod@s!

Soy una apasionada de la Historia, es algo que no puedo remediar: desde siempre me he interesado por los asuntos del pasado y gran parte de mi vida ha transcurrido intentando descifrar las claves del ayer. Si hay una época que me atrae más que las demás, esa es la Edad Moderna, y de todos sus siglos es el XVIII el que me hace más tilín, quizás por ser una etapa de crisis y cambio cuyas consecuencias tienen mucho que ver con lo que somos hoy en día. Todos estos factores influyeron para que la publicación de Evelina supusiera para mí el nacimiento de una nueva obsesión: un libro que habla del papel de la mujer en pleno siglo dieciocho escrito por una señora de la época era un caramelo demasiado goloso para dejarlo escapar. Así que no tuve más remedio que buscar desesperadamente la novela de Frances Burney en mi librería y dejarme llevar por el incesante intercambio de cartas que conforma su estructura, deseando poder trasladarme vivamente a uno de esos salones dieciochescos y  desenvolverme entre estas páginas tal como lo haría una señorita bien de aquel momento histórico.


Este libro nos cuenta la historia de Evelina Anville, una joven de origen incierto que ha sido criada en el campo, alejada del mundanal ruido, por el bondadoso reverendo Villars, amigo de su difunta madre. Evelina es una muchacha sencilla e inteligente que experimentará un profundo cambio en su vida al ser invitada por Lady Howard a pasar una temporada con ella y su hija en su residencia de Londres. Evelina saldrá de la coraza protectora que es su vida en el campo para enfrentarse a un entorno que no controla, al haber sido criada con honestidad y franqueza; de repente comprobará que la hipocresía y las falsas apariencias son lo que mueven el "gran mundo" y su ingenuidad y discreción no le facilitará la entrada en sociedad con todos los honores. El candor y desconcierto de Evelina queda subrayado al ir conociendo a los diferentes personajes que formarán parte de su vida, como su indiscreta e interesada abuela materna o los variados y particulares pretendientes que le surgen a la joven, con los que tendrá que lidiar como buenamente pueda. Todo ello llevará a que Evelina poco a poco aprenda a desarrollar mecanismos de defensa con los que intentará salir airosa de las enrevesadas situaciones que se le presentan sin tener que sacrificar su impoluta honorabilidad.


Los personajes que forman parte de Evelina respiran clasicismo por todos sus poros: tenemos a "los buenos", como el reverendo Villars, Lady Howard, Lord Orville o la propia Evelina, seres bondadosos y francos que se preocupan por los demás y que no actúan con malicia. Luego están aquellos personajes que, sin ser malos, pueden resultarnos más desagradables, como Madame Duval, el capitán Mirvan o  Clement Willoughby, cuyas actitudes groseras, interesadas y despectivas ponen el contrapunto a la dulzura de nuestra protagonista y hacen que ésta se de cuenta de que el pomposo mundo al que pertenece la alta sociedad se rige por otras normas que no son las que ella ha aprendido. Evelina sufrirá muchos disgustos a causa de su inicial ingenuidad, por no saber comportarse apropiadamente y no comprender muchas de las claves del estricto protocolo al que toda dama de buen nombre debe plegarse, lo que acarreará situaciones en las que la pobre muchacha se sienta desdichada y completamente fuera de lugar. Sin embargo, los consejos de sus protectores y la agudeza de la propia Evelina para aprender a descrifrar el impostado círculo social en el que se mueve hará que finalmente la muchacha encuentre su sitio en un mundo al que está predestinada, a pesar de que la insistente negativa de su padre a reconocerla como hija y heredera demore por momentos su adecuado reconocimiento social.


Esta novela está conformada por 23 cartas de distinta longitud que tienen a Evelina como protagonista. Aunque no todas son escritas por ella, destaca su autoría en la mayoría de estas epístolas, por lo que conoceremos  a este personaje en profundidad, al contarnos sus sensaciones en primera persona. Evelina anota todos los detalles de cada una de las nuevas experiencias que vive, y describe con profusión las situaciones que presencia, los lugares que visita y los personajes que conoce, dejándonos bien clara su posición ante los mismos; esto resulta interesante por la riqueza de datos que aporta, pero llegado un punto supone cierto estancamiento en la trama, que parece dar vueltas sobre sí misma. El principal interlocutor de Evelina es el reverendo Villars, el bondadoso hombre que la ha criado como un padre y la ha educado con esmero; en las cartas que se intercambian se refleja claramente la preocupación de éste por su Evelina, al comprender que, a pesar de todos sus esfuerzos, no ha preparado a la joven para desenvolverse en sociedad. Evelina, a la que nos figuramos como una muchacha ingenua y extremadamente sensible nos muestra todo lo feo que hay detrás del boato que conforman los bailes, las cenas, las visitas a la ópera: tras el esplendor de los trajes, las pelucas y las caras empolvadas reina la envidia,  las apariencias y la falsedad, pues lo único que importa es mostrar una bella fachada, aunque los cimientos estén podridos. En este sentido, hay que agradecer a Frances Burney la meticulosidad con la que ambienta su obra y expone el carácter real de sus personajes, pues si esta novela destaca por algo, más allá de las tribulaciones de Evelina, es por la solvencia con la que la autora retrata una sociedad que ella debió conocer muy bien y que presenta sin ningún tipo de veto, realizando para nosotros un nítido fresco de sus contemporáneos mediante el cual es muy fácil acercarnos a su mentalidad farisea y a sus pretenciosas costumbres.


Evelina es un maravilloso estudio sobre las élites inglesas del siglo XVIII, que nos mostrará de una forma casi antropológica cómo las clases altas vivían la Temporada social  londinense, donde los bailes, la ópera, el teatro y todo tipo de eventos culturales marcaban el pulso de la vida aristocrática y su manera de comportarse, de aparentar. Creo que quien busque un romance de época se quedará algo decepcionado, puesto que, a pesar de que hay cierta trama amorosa, no es lo fundamental de esta historia: Evelina es  una disección puntillosa de los modos y hábitos sociales de la época, un relato sobre la entrada en el gran mundo cargado de sarcasmo y un cuasi diario donde una muchacha ingenua va descubriendo cómo su papel social se reduce a ser un objeto listo para ser admirado que debe utilizar el disimulo para poder prosperar. Recomiendo especialmente Evelina a todos aquellos lectores que gocen con las lecturas costumbristas, las recreaciones fidedignas de épocas pasadas y las plumas mordaces y certeras, puesto que encontrarán aquí una novela que contiene estos elementos y los desarrolla con gran elegancia, haciéndonos pasar un rato didáctico a la par que agradable entre miriñaques, minués y murmuraciones. 

- Tengo el honor de participar de la opinión de su señoría - dijo el señor Lovel mirando maliciosamente a la señora Selwyn -, pues tengo una insuperable aversión a la fuerza, ya sea de cuerpo o mente en una mujer.
- A fe mía que pienso igual - dijo el señor Coverley -. ¡Pardiez!, preferiría ver a una mujer cortando madera antes que discutiendo sobre lógica.
- Esto es lo que quiere un hombre con sentido común - dijo lord Merton -, pues una mujer sólo necesita ser bonita y de buen ánimo; todo lo demás resulta impertinente y antinatural. En cuanto a mí, diantre si alguna vez en mi vida deseé oír palabras de sabiduría en boca de una mujer.
- Siempre se ha convenido - dijo la señora Selwyn mirando a todos despreciativamente - que nunca un hombre debe unirse a una mujer con una inteligencia superior a la suya. Mucho me temo que para proveer a todo este grupo esta regla es completamente impracticable, a menos que escogieran parejas en el hospital de idiotas de Swift.


Ana, soror...


Hola a tod@s!

Cuando decidí participar en el reto Escritoras Únicas tuve muy claro que lo aprovecharía para saldar algunas deudas, esas que todo lector tiene con ciertos autores que, aún atrayéndoles mucho siempre dejan "para más adelante". En su momento me acerqué a Irène Némirosky con muy buen resultado, pudiendo añadir esa muesca a mi revólver, pero todavía me quedaba conocer a otras dos novelistas singulares más para darme por satisfecha. Hoy les traigo a Marguerite Yourcenar, una autora casi mítica a la que aún no le había hecho hueco: mi idea original era leer  Memorias de Adriano, pero tras pasear varias veces el libro desde la biblioteca a mi casa ida y vuelta nunca tuve el espíritu adecuado para internarme en la Roma antigua... Un día, trasteando entre estantes, me tropecé con el para mí absolutamente desconocido Ana, soror..., un pequeño ejemplar que llamó inmediatamente mi atención; decidí elegir esta historia para iniciarme con Yourcenar, con la esperanza de que esta breve obra pudiera mostrarme en todo su esplendor  y sin ideas preconcebidas la prosa de esta mujer singular que tanto me habían recomendado conocer.


Ana, soror... es un relato de unas 80 páginas ambientado en el Nápoles del siglo XVI, que por aquel entonces formaba parte de la Monarquía Hispánica. En el Fuerte de San Telmo vive la familia del gobernador, formada por él mismo, Álvaro de la Cerna, su mujer Valentina y sus hijos Ana y Miguel, dos jóvenes que han crecido muy unidos, amparados por el cariño de su madre, que les ha enseñado el amor por las sensuales historias de los clásicos griegos y romanos. Pero doña Valentina morirá de pronto, dejando a los hermanos tremendamente solos y afligidos y exponiendo lo que Ana y Miguel nunca han querido admitir: que se sienten atraídos el uno por el otro y que su amor va más allá de lo fraternal, aunque saben que éstos son unos deseos prohibidos... La lucha de los hermanos por no sucumbir a la pasión marcará vivamente esta breve historia perfectamente hilada, a la que no le faltan palabras para expresar todo lo que Yourcenar pretende transmitir.


Sería fácil decir que Ana, soror... es una novela sobre el incesto: al fin y al cabo las pulsiones sentimentales y sexuales de los dos hermanos se van haciendo poco a poco más evidentes, impregnando toda la trama, pero creo que eso sería simplificar demasiado. Ana y Miguel son dos personajes complejos y distintos entre sí, y cada uno peleará contra el pecado a su manera. Ana inmediatamente se refugiará en la religión, encerrándose en su cuarto del que sólo sale para asistir a misa. El lector puede pensar que Ana desconoce la realidad, que no se siente tan torturada como Miguel, pero sutilmente se dejar entrever su lucha interna. Miguel es más evidente en sus manifestaciones: al faltar su madre se da cuenta de que ella era la que le hacía desoír sus sentimientos hacia Ana, pero la muerte de Valentina lo destroza y lo llena de pensamientos tormentosos: Miguel lucha contra sí mismo, intenta justificarse a través de la Biblia e inicia una huida hacia adelante que pretende acabar con sus oscuras ideas, aunque sea de forma radical. Por encima de ellos está la figura paterna, don Álvaro, que, aunque no parece percatarse de la situación concreta que atraviesan sus hijos, pronto notará cómo su familia se desintegra sin remedio: la total despreocupación que ha sentido siempre por su prole le hace ignorar qué sucede, a qué se debe el distanciamiento entre sus hijos y probablemente es su absoluta indiferencia uno de los factores que harán que se precipiten los acontecimientos.


Lo que más me ha impresionado de esta obra es la capacidad de Yourcenar para concentrar una trama espinosa perfectamente ambientada en un pasado lejano en tan pocas palabras, sin que se eche nada en falta. La autora utiliza una prosa cristalina, que va directa al grano, sin renunciar a la belleza formal: nos encontramos con una ambientación rica, bien trabajada y coherente con el momento histórico en el que se desarrolla la novela a la que no le hace falta recurrir a párrafos superfluos o a palabras vacías. Esto no significa que sea un relato - telegrama en el que Yourcenar se centra únicamente en el tema tabú que planea sobre la historia: Ana, soror... es una narración que transmite multitud de sensaciones, gracias a las que el lector puede sumergirse vivamente en la trama. La atmósfera de Nápoles resulta apabullante tanto moral como socialmente, y eso tiene influencia directa en los pensamientos y acciones de nuestros protagonistas: la mentalidad opresiva y represora de la época, los celos y el miedo al pecado los torturan sin cesar. El encierro de sus pensamientos en lo más hondo de su corazón quedan subrayados por los ambientes herméticos en los que se mueven, como el castillo en el que viven, la iglesia a la que acuden o la carroza en la que se trasladan: todo ello  transmite una sensación de agobio y pesadumbre que es la que parecen vivir los personajes con su dilema interior. Sin embargo, en el mismo plano que lo anterior, se manifiesta entre los hermanos la fantasía, el deseo, la obsesión, el amor trágico: todo esto unido crea una historia de gran complejidad psicológica que merece la pena descubrir y desentrañar por nosotros mismos. 


Ha sido un placer leer Ana, soror... porque, como lectora, me ha aportado bastante: no sólo la historia me ha parecido buena, atractiva y alejada del morbo que quizás pueda generar un tema tabú como es el incesto, sino que a nivel literario creo que está realmente bien tramada, demostrando, como sólo los buenos autores son capaces de hacer, que bastan unas pocas páginas para desarrollar un texto de primer nivel en todos sus aspectos. He leído que ésta es una obra de juventud de la autora y me impresiona que alguien con sólo 22 años haya realizado un relato tan complejo y a la vez tan sencillo de leer, lo que me da alas para seguir la evolución de Yourcenar a través de los años, en los que parece que mejoró muchísimo un estilo ya de por sí notable. Me apena no haberle hecho justicia a Ana, soror... con una reseña a la altura de lo que ha sido mi experiencia lectora, pero espero haberles tentado a darle una oportunidad: les aseguro que se encontrarán un libro bien escrito, lleno de pasión, conflicto y deseo que se desarrolla elegantemente y que nos muestra en todo su esplendor la magnitud de una historia de amor por encima del bien y del mal.

Estaba impaciente por encerrarse en su habitación y volverlo a abrir por la página que había señalado; cuando acabó su lectura, volvió a empezar. Era el pasaje del libro de los Reyes, en donde se habla de la violencia que Amnón hizo a su hermana Tamar. Se le apareció una posibilidad que jamás había osado mirar de frente. Le dio horror. Tiró la Biblia al fondo de un cajón. Doña Ana, que ponía gran empeño en ordenar los libros de su madre, se la pidió varias veces. Siempre se olvidaba él de devolvérsela. Ana acabó por no pensar más en ello.

Premios olvidados en el baúl de los recuerdos...


Hola a tod@s!

Bueno, como sigo desaparecida en combate y no he tenido tiempo de preparar nuevas entradas (espero poder escribir alguna reseña este finde para programarla a lo largo de la próxima semana), he decidido saldar una deuda pendiente que tenía desde hace tiempo y traerles al blog una tanda  de premios que hace varios meses me concedió amablemente La Emperatriz, del blog El Club De Las Sebaduras y que no me había dignado a responder. Aunque soy un desastrillo y siempre acabo llegando tarde a estas cosas, quiero dejar constancia de que agradezco profundamente que otros compañeros blogueros tengan estos gestos conmigo, porque supongo que eso significa que este rinconcito les resulta agradable. Muchas gracias a La Emperatriz por todas estas nominaciones y, sin más dilación, ¡aquí van mis respuestas a las preguntas planteadas!


Reglas:
  • Publícalo en tu blog.
  • Nombra a quien te nominó y coloca el enlace a su blog.
  • Contesta a las preguntas.
  • Avisa a los blogs nominados.
Preguntas

¿Te gusta mi blog? Sí, mucho!

¿Por qué te gusta o por qué no? Pues porque me parece alegre, variado y muy personal y ese tipo de cosas las valoro positivamente.

¿Por qué creaste tu blog? Andaba yo un poco depre y sin rumbo después de terminar mis años estudiantiles y se me ocurrió que podía compartir una de mis aficiones via on-line: siempre me llamó la atención la blogosfera y seguía bitácoras de todo tipo, así que pensé que quizás era el momento de hacerme un huequito en esta realidad virtual... ¡Y nunca me he arrepentido de haberlo hecho! El blog me ha dado muchísimas cosas buenas y espero seguir por aquí mucho tiempo más.

10 cosas que te caractericen. Vamos a ver... Soy testaruda, mala perdedora en los juegos de mesa, procrastinadora titulada, curiosa impertinente, ligeramente marisabidilla, de imaginación desbordante, miedica, ilusa, normalmente muy puntual y, en el fondo, un cacho de pan.

5 Animes favotitos. No soy demasiado asidua al género y me falta mucho por ver; los primeros que me vienen a la cabeza son: El viaje de Chihiro, Mi vecino Totoro, La melancolía de Haruhi Suzumiya, La familia crece y Chiquitina  (qué tiempos aquellos...) ;)

5 Mangas favoritos. Pues  no he leído mucho cómic japonés, tan sólo un par de tomos sobre el personaje de Haruhi Suzumiya que me gustaron bastante

Si sólo pudieras escuchar una canción para el resto de tu vida, ¿cuál sería? Ufff... Creo que eso sería una tortura china... ¿Escuchar sólo una canción una y otra vez durante el resto de tu vida? No es un destino que me haga ilusión... Pero si me preguntas por temas favoritos te mencionaría algunos de Queen o Coldplay, que me gustan bastante.

Menciona 6 cosas que tengas en tu escritorio. Hoy justo ordené el desastrillo que tenía montado, pero te cuento que sobre mi escritorio hay ahora mismo bolígrafos de colores, un sobre lleno de marcapáginas, mi ebook, un espejo, unos auriculares y mi preciosa Filofax.

¿Te gustó el premio? Síiiiiiiiiiii! :)



Reglas:
  • Copia y pega las normas, da las gracias a quien te nominó.
  • Contesta las 5 preguntas que te plantean.
  • Crea 5 nuevas preguntas
  • Nomina a 7 personas.
Preguntas:

¿Libro autoconclusivo o saga? Aunque tengo algunas sagas abiertas, definitivamente prefiero los libros autoconclusivos; me gusta empezar una novela y saber que podré llegar a la meta relativamente pronto. Cada vez me cuesta más embarcarme en libros por fascículos y que una historia esté planteada así contribuye en gran medida a que la descarte como posible lectura.

Cuando te viene una idea genial para hacer en el blog ¿lo apuntas en algún sitio para hacerlo más tarde o directamente entras en Blogger? Normalmente me digo a mí misma que luego lo apuntaré y termino olvidándome... Muchos proyectos han muerto porque se han perdido en mi cerebro, aunque prometían ser buenas ideas. Últimamente estoy intentando ser más metódica y utilizar la agenda para que no se me pase la inspiración. 

¿Salado o dulce? Desesperadamente dulce, soy muy golosa

¿Te gustaría tener una mascota exótica? Si es así, ¿cuál sería? Sí que me gustaría tener una mascota exótica... ¿Adivinan cuál? Evidentemente, ¡un erizo! (tengo el nombre  pensado y todo).

¿Falda, vestido o pantalón? Estéticamente me pirran los vestidos; me parecen una pasada de bonitos... Pero reconozco que me cuesta salir del mundo pantalón: ¡son tan cómodos y prácticos!


Reglas:

  • Di 10 cosas sobre ti (considero contestada esta cuestión en el primer premio respondido).
  • Contesta las 5 preguntas que te plantean.
  • Crea 5 nuevas pregunta.
  • Nomina a los blogs que quieras.
Preguntas: 

Si tuvieras una cita conmigo (amistosa XD) ¿qué me propondrías hacer? Pues, aunque peque de aburrida, te invitaría a tomar algo para charlar, compartir aficiones y conocernos mejor... ¡Y luego quizás nos iríamos de librerías!

El último anime que has visto. El último fue 5 centímetros por segundo que pintaba fenomenal y me decepcionó profundamente...

El último manga completo que has leído. Pues, como comenté antes, no soy muy asidua al género y sólo he leído algunos libros de la serie de Haruhi Suzumiya.

¿Peli en casa o en el cine? Si pudiera elegir, en el cine y en versión original subtitulada a ser posible (odio ver las películas dobladas), pero como las circunstancias son adversas para ello, me conformo con verlas en casa. 

¿Te atreverías a hacer una locura tipo tirarte en paracaídas, escalada o puenting? Aunque reconozco que soy bastante miedosa, me llama la atención tirarme en parapente: ¡espero hacerlo algún día!


¡Hasta aquí el pescado vendido! Como siempre, invito a quien quiera a llevarse estos premios a su blog y contestarlos, que yo no soy capaz de nominar a nadie en concreto porque todos se lo merecen. ¡Muchas gracias de nuevo a La Emperatriz por estos premios tan chulos y estas preguntas tan fuera de lo común que me ha encantado responder! ¡Que tengan un feliz fin de semana, abrazos! :)


Aranmanoth.


Hola a tod@s!

La muerte este verano de Ana María Matute fue para mí todo un shock que removió  algunos recuerdos que creía extraviados. Vino a mi mente aquella única vez, hace muchos años, en la que me acerqué a un libro suyo: era un tocho de un color amarillo desgastado en cuya fea portada  destacaba en rojo un sugerente título, Olvidado rey Gudú, que resonó en mi cerebro como un misterio por resolver. Secuestré esta novela de la biblioteca de mi tía y recuerdo haberla devorado con fruición: probablemente fue la primera vez que me quedé hasta las tantas de la madrugada con un libro entre las manos porque no podía parar de leer. La reina Ardid y el resto de personajes de aquella magnífica novela se quedaron dentro de mí para siempre y Olvidado rey Gudú pasó a ocupar un sitio de honor en el  Olimpo de mis libros favoritos, pero nunca más volví a leer algo de Matute. ¿Por qué? Sinceramente, no logro explicármelo. Cuando me enteré de que varios blogs organizaban una "lectura homenaje" en su honor, decidí sumarme a ella para reencontrarme con sus letras y agradecerle lo mucho que significó para mí conocerla literariamente; el libro elegido en esta ocasión fue Aranmanoth, una pequeña fábula con tintes medievales con la que pretendía conectar con la autora de una forma similar a la que lo hice la primera vez.


Aranmanoth cuenta la historia de Orso, Señor de Lines, muchacho que soportó duros castigos en su infancia y hubo de someterse a una férrea disciplina porque su destino era servir honorablemente al Conde del que es vasallo. Orso va perdiendo poco a poco la dulzura que lo caracterizaba de niño, endureciendo de paso su corazón, aunque un día le sucede algo extraordinario: se encuentra con un hada en un manantial y se enamora terriblemente. Orso y el hada dan rienda suelta a su pasión pero ella le advierte que por el bien de todos, hará que él se olvide de este encuentro. Y así es, hasta que un día, muchos años después, aparece en su castillo el pequeño Aranmanoth, fruto de la unión de Orso y el hada, que hace que inmediatamente recuerde todo lo ocurrido. Orso y Aranmanoth se encariñarán pronto, pero el Conde obliga a Orso a ir a la guerra y a casarse con  una niña de 9 años llamada Windumanoth, que quedará bajo la custodia de Aranmanoth mientras Orso se ausenta. Los dos chiquillos se convierten en amigos muy cercanos y comparten juegos, secretos y esperanzas, sin darse cuenta de que el inocente amor que los une crece sin cesar y se cierne como una terrible tormenta sobre sus cabezas soñadoras...


La historia comienza dándole mucha importancia al personaje de Orso, el padre de Aranmanoth, un muchacho tímido, obediente y servicial que llega a ser Señor de Lines tras haber perdido todo su candor: después de ser separado de su madre y todas las mujeres que le contaban historias y con las que era feliz, Orso renuncia a su niñez para complacer a su distante padre, que nunca le mostró cariño y siempre le exigió que cumpliera rigurosamente el destino que él le había planificado. Por eso el encuentro en el estanque con el hada significa tanto para Orso, pues es la única vez que se siente querido por sí mismo, amado de corazón. Orso es un personaje que sufre una evolución radical a lo largo de la novela, no sólo física, sino sobre todo psicológica, y aquí entran en juego Aranmanoth y Windumanoth, los dos niños que, después de los primeros capítulos cargarán con el peso de la narración. Aranmanoth llega de improviso a la vida de Orso y desde el principio se siente extraño: aunque ama a su padre, lo de ser mitad humano y mitad hada hace que no se sienta realmente de ningún lugar y no comprenda demasiadas cosas. Aranmanoth es un muchacho muy sensible, capaz de oír el silencio e interpretar a la Naturaleza, figurándose ante nosotros como un alma pura. Windumanoth llega desde el Sur como prometida de Orso y pronto se convierte en la mejor amiga de Aranmanoth: como el Señor de Lines  se tiene que ir a la guerra, su hijo jura protegerla y cuidarla en su ausencia, como si fuera su hermana. Windumanoth es una niña candorosa y delicada que echa terriblemente de menos su tierra de origen, el Sur, un lugar cálido donde se sintió feliz y amada y al que anhela regresar con todas sus fuerzas. Aunque el tiempo que pasa en Lines con Aranmanoth se siente protegida y segura, no duda en repetir una y otra vez su deseo de volver a ese Sur que añora y, aunque Aranmanoth no comprenderá del todo tal necesidad, no dudará en acompañarla en esa búsqueda ilusoria.


Ana María Matute llena de poesía este breve relato, desarrollando unas descripciones bucólicas, de gran delicadeza, y eligiendo sus palabras con cuidado para no emborronar tan bello lienzo con expresiones fuera de lugar. La sutileza de su prosa se hace presente a lo largo de toda la novela, convirtiéndola en un suave arroyo de palabras: a pesar de que a veces cuenta hechos que pueden resultar escabrosos, la autora sortea "lo feo" con elegancia, dejando traslucir el gran cuidado que tiene en desarrollar una narración lírica. Lo especial de este libro no es sólo la plasticidad de las palabras que lo conforman, sino el mensaje que subyace tras ellas: Aranmanoth es un relato sobre la pérdida de la inocencia y la búsqueda del lugar al que uno realmente pertenece disfrazado de cuento medieval. Me ha gustado mucho cómo la autora relata el final de la niñez de Aranmanoth y Windumanoth, cómo casi sin darnos cuenta estamos frente a dos adolescentes que no entienden muy bien qué les ocurre, qué significan esos sentimientos y dudas que antes no tenían y ahora les invaden. La persecución de ese Sur utópico, lugar que se supone feliz y que nadie sabe decirles  dónde se encuentra me ha parecido una hermosa metáfora sobre ese "pasado que siempre fue mejor" al que todos queremos volver alguna vez aunque ello sea imposible, y he ahí la paradoja: a pesar de toda la hermosura  del relato, subyace un poso de crudeza y  amargura evidente, que carga la historia de una gran dosis de melancolía de la que el lector difícilmente se podrá librar.


Aranmanoth ha supuesto un segundo contacto con la autora de lo más agradable: el texto, cargado de lirismo, se lee de forma plácida y el argumento, con algún giro inesperado, da para reflexionar. Tengo que reconocer, eso sí, que como todo cuento clásico tiene cierta dosis de moralina, y quizás me faltó un poco de cohesión en el cómputo global de la historia: aunque ésta me parece notable, para mí quedaron algunos flecos sueltos a los que no les encuentro explicación y que desinflaron un poco mi opinión general. Creo que Aranmanoth es una historia para perderse en ella, dejarse llevar por la magia y los sentimientos y volver a ser un poco niños: sin duda, con la mente más limpia y los ojos más inocentes apreciaremos en todo su esplendor este cuento de amistad y amor incondicional que transmite ternura y derrocha belleza a partes iguales; el "paraíso perdido" nunca estuvo tan cerca de ser hallado.

Orso recordaba momentos hermosos y llenos de placer al lado de otros muchachos allá en el castillo del Conde y, sin embargo, se daba cuenta de que todos aquellos instantes estaban prohibidos, espiados, amenazados. Y entonces pensó, mientras contemplaba el suave fluir del agua, que la felicidad es algo que no se tolera, como si hubiese alguien que quisiera erradicarla de la naturaleza de los humanos.

Vinieron para quedarse... (XVIII).



Hola a tod@s!

 Aquí  están los libros que llegaron a casa durante el mes de octubre: me parece  que esta vez  les muestro una cantidad razonable (se nota que me estoy portando bien) y todos ellos me interesan muchísimo. Además, me llena de orgullo y satisfacción decirles que ¡sólo he comprado uno!; si dudaban de mi propósito de enmienda, aquí tienen la prueba de que querer es poder (bueno, y tener el bolsillo pelado siempre es un aliado) Eso sí, no prometo ser tan buena en noviembre, que la tentación me asedia en forma de varios títulos apetecibles que me ruegan que los adopte y ya me he resistido tanto... Sin más dilación, les presento a mis nuevos inquilinos, ¡pasen y vean!


Nada más empezar el mes, en los primeros días de octubre, tuve la suerte de asistir a unas jornadas de difusión lectora que se organizaron en mi ciudad: hubo charlas sobre diferentes temas relativas a la literatura y alrededores,  y varios talleres que nos enseñaron cómo un libro adecuado puede ser la herramienta perfecta para construir e inspirar valores y crear lectores para toda la vida. En el descanso del último día, a parte de comer muy bien gracias al desayuno que nos ofreció la organización, participamos en un intercambio de libros masivo, en el que había montones de títulos para elegir: precisamente la "cuota" de inscripción a las jornadas era liberar algún libro nuestro para poder llevar a cabo dicho bookcrossing. Entre todas las novelas disponibles yo me quedé con dos, que eran las que en ese momento más me atrajeron: El jardín olvidado, de Kate Morton, autora con la que no me he estrenado aunque me la han recomendado hasta la saciedad, y La elegancia del erizo, novela francesa que tuvo bastante éxito hace un par de años. Sí, increíble pero cierto: me encantan los erizos pero aún no he leído esta historia homónima, aunque vi la peli en su momento... ¡Espero que no me decepcione!


Los libros que ven en la anterior imagen corresponden a dos envíos editoriales que recibí en octubre: en primer lugar la Editorial Algaida me hizo llegar el archiconocido (a estas alturas) Secretos del Arenal, libro que devoré inmediatamente y que ya les conté que no se lo deberían perder. En la foto pueden ver también el muy apetecible Invierno en París, que me remitió Alianza Editorial y que tiene una pinta irresistible: a una portada preciosa se le suma una sinopsis de lo más atractiva, que parece que me va a deparar muy buenos ratos de lectura.  


Gracias a un sorteo del  blog Perdida en un mundo de libros conseguí una novela que ya tenía apuntada por su interesante temática, Cartas a Palacio, que cuenta el papel que jugó la Oficina Pro - cautivos española durante la I Guerra Mundial: es un tema del que quiero saber más y espero que esta obra me ilumine. A su lado se encuentra la cuarta entrega de Blacksad, una exitosa serie de cómics que me está gustando mucho y que espero completar en breve, ya que sólo me falta para mi colección el último ejemplar publicado hasta el momento. 

Pues, ¡esto es todo, amig@s! ¿Han leído alguna de las obras que les enseño? ¿Me recomiendan empezar por alguna en concreto? ¿Les gusta el nuevo miembro de mi familia ericil? ¡Soy toda oídos! :)


* Aprovecho esta entrada para comentarles que voy a estar semi - desaparecida hasta finales de mes: tengo un examen muy importante el día 29 (crucemos los dedos) y he de invertir todo mi tiempo en empollar como si no hubiera mañana. Trataré de preparar varias entradas este fin de semana para que el blog no se quede sin actualizar, pero no creo que pueda pasarme a comentar por vuestras casitas como suelo hacer habitualmente... De verdad que lo siento mucho; intentaré dejarles algún saludito en las redes sociales pero me toca ponerme en "modo ermitaño on". Pórtense muy bien y no se olviden de mí, abrazos! :)


Sofadicta LePetitHérisson por Nymeria