Dora Bruder.


Cuando se habla de libros y salta a la palestra el tema de los galardones literarios, suelen aparecer dos bandos enfrentados: por un lado están los entusiastas de los premios, aquellos lectores cuyas estanterías rebosan  de Planetas y Nadales y defienden a capa y espada la calidad de estos libros al haber sido destacados por un jurado experto. Por otra parte encontramos a los escépticos, los que creen que estos galardones no son sino una forma más de promoción, que están vendidos de antemano, que no tienen que ver con la calidad literaria. Yo no suelo posicionarme firmemente en ningún bando pues, aunque tengo vetada la lectura de ciertos premios por varias desastrosas experiencias previas, hay otros que me despiertan mucha curiosidad y a los que les presto más atención, como pueden ser el Pulizter, el Goncourt o el que me ha llevado a hablar de este tema hoy: el Nobel. Poco después de que se fallara del Nobel del año pasado, otorgado a Patrick Modiano, leí muchas opiniones en las redes sociales que me sorprendieron: entre la sorpresa por el premio y las iniciativas  para leerlo planteadas por muchos surgieron voces discordantes que no cargaban contra el premiado, sino contra el lector y que venían a decir más o menos lo siguiente: "ahora todos los paletos van a leer a Modiano para creerse más listos", "premios como este demuestran la ignorancia de la gente, que se deja manipular como ovejas a la hora de elegir lo que leer", "esto perjudica a los escritores de verdad, los que se lo curran, que se van a ver eclipsados por una estrategia comercial perfectamente preparada"... La injusticia de tales comentarios me animó aún más a darle una oportunidad al escritor francés y para ello me hice con su novela Dora Buder, un pequeño libro de corte biográfico que me habían recomendado especialmente para iniciarme con su prosa y cuyo argumento me llamó la atención desde el principio.


Dora Bruder es una adolescente francesa del París  de 1940. La ciudad, ocupada en ese momento por los nazis, vive bajo un estado de represión que sufren más intensamente los judíos, religión a la que pertenece la muchacha. Un día, sin explicación aparente, Dora escapa del colegio católico en el que sus padres la habían inscrito con el fin de protegerla: no hay pistas, no hay testigos, Dora ha desaparecido. Desesperados, sus padres ponen un anuncio en el periódico con la esperanza de reencontrarse con su hija, pero no reciben respuesta... Muchos años después el narrador de la historia se tropieza con el anuncio y, atraído por la coincidencia de haber pasado su infancia en la misma zona de París que ella, comienza a investigar qué fue de Dora: Modiano descubrirá el silencio y el olvido en el que se encuentra todo lo relativo a la Francia ocupada mientras traza una autobiografía paralela a la de la propia Dora, en la que coincide con su espíritu inquieto y rebelde.


Pocos datos reales descubre Modiano sobre Dora, pues muchas puertas se le cierran en su investigación: acude a diferentes archivos en los que puede haber alguna pista de su paradero, pero la información que consigue es escasa y poco optimista. Más que un retrato de la muchacha, el autor aprovecha para hacer un lienzo de París durante la ocupación y de su propia adolescencia, pues reconoce a lo largo de las páginas de este libro que él también escapó de casa siendo joven, que él también recorrió las mismas calles que Dora. Es por ello que las vidas de Dora y de Modiano se confunden y que el autor imagina las razones que llevaron a la muchacha a huir basándose en su experiencia, imaginando sus reacciones, pero sin tener pruebas reales de que lo que él ha escrito sobre la chica es cierto. Este intento de recreación nos lleva a conocer más profundamente al autor, que al verse identificado en la historia de Dora se proyecta en ella, desnudando en cierto modo su alma.



La manera de configurar la historia por parte de Modiano me ha parecido muy original: ese entrelazamiento de narraciones, donde se mezclan los avances en la investigación con las reflexiones propias sobre su existencia me ha gustado, ya que dota a un hecho que quizás hayamos visto otras veces en literatura (la persecución a los judíos, la represión nazi) de una nueva perspectiva, que aúna pasado y presente. Modiano utiliza un tono aséptico, desapasionado: a pesar de que el drama planea sobre esta historia, no sentimos que el autor incida en ello, sino que percibimos cierta distancia, lo que contrasta con la implicación personal de sus recuerdos en la narración. Modiano es minucioso, detallista: quizás sea precisamente la gran cantidad de datos y descripciones que nos da sobre la ciudad y la época lo que marque ese alejamiento emocional con la trama, que presumo que está hecho aposta. Más allá de la excusa que le dio pie a realizar esta novela, lo realmente valorable es la crítica al olvido que realiza en este breve relato: si no sabemos nada de Dora o de las miles de personas que fueron perseguidas y asesinadas en aquel entonces es gracias al acuerdo tácito y mudo que hicieron los franceses después de la guerra: nada de remover la porquería, nada de abrir heridas viejas, mejor dejar todo atrás y deshacerse de lo que recuerde a ese periodo tan turbio de la Historia de Francia. Modiano se rebela y dedica esta obra (como muchas otras de su biografía) a recordar lo que pasó, a desenterrar y exponer ese olvido consentido.


Dora Bruder es un libro interesante por lo que cuenta y por cómo está contado: me ha hecho reflexionar sobre los peligros que tiene no recordar los hechos del pasado y sobre las vidas de miles de personas desaparecidas durante ese negro  periodo de la Historia de las que nunca más se supo nada. Sin embargo, aún reconociendo la calidad de la pluma del autor y gustándome mucho el trasfondo de la narración, no me ha llegado tanto como esperaba: no es que pidiera emotividad ni dramatismo, pero sí un poco menos de frialdad, aún más tratándose de una historia en la que Modiano aporta mucha de su experiencia personal. Quizás la culpa sea mía por esperar la perfección en un premio Nobel, teniendo en cuenta que varios de mis autores favoritos poseen tal galardón, por ello animo a que le hagan hueco al autor y saquen sus propias conclusiones; no cabe duda que encontrarán a un escritor con una voz muy personal y un estilo propio que puede que les conquiste con su nostálgica melancolía.

Recuerdo que la primera vez que lo vi experimenté el vacío que se siente ante lo que ha sido destruido, arrasado. No sabía aún de la existencia de Dora Bruder. Tal vez - estoy seguro - ella se había paseado por allí, en esa zona que me hace rememorar citas de amor secretas, grises felicidades perdidas.

La estrategia del pequinés.


Si hay un género literario que me gusta, pero al que le presto poca atención, ese es la novela negra: no sé por qué razón siempre lo aplazo en detrimento de otras historias que poco o nada tienen que ver con investigaciones, crímenes y tipos duros en un bar, aunque cuando decido hacerle hueco, lo suelo pasar muy bien. En 2014 quizás se hizo más evidente ese abandono al que he sometido a estas narraciones: que yo recuerde, sólo leí un libro que se enmarcaba dentro de la categoría noir, y es este que les traigo hoy. Fueron dos los elementos los que hicieron que eligiera La estrategia del pequinés como lectura frente a otras del mismo tipo: la buenísima crítica que estaba recibiendo este libro, que tuvo como colofón la entrega del Premio Hammett a su autor, Alexis Ravelo y, sobre todo, la ambientación: como canaria me gusta  leer tramas que se desarrollen en mi tierra, pero desgraciadamente éstas son poco frecuentes o se regodean en ciertos clichés que me desagradan. Predispuesta a encontrarme con una historia que me podía gustar, pero algo recelosa de que los elogios no fueran más que una maniobra publicitaria, me dispuse averiguar cuál era esa estrategia del pequinés que pregonaba enigmáticamente el título, aún a riesgo de recibir un chasco y terminar con el rabo entre las patas.


Detrás de la cara más amable y turística de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria nos encontramos un mundo marginal, en el que sus habitantes se buscan la vida como sea, intentando sobrevivir a los malos tiempos como buenamente pueden. Las drogas, la prostitución y la criminalidad parecen ser las únicas puertas de salida para muchas de estas personas, a pesar de sus esfuerzos por apartarse de las malas influencias y salir adelante... En este contexto encontramos a varios personajes, como el Rubio, Cora o el Palmera que, a pesar de haber dejado atrás la "vida perra" ven una oportunidad de prosperar definitivamente gracias a un plan maestro orquestado por Júnior, uno de los camellos locales con más influencia, que pretende dar un palo al jefe del cotarro, el Turco, y estafarle un buen par de miles de euros. Todo parece estar atado y bien atado y no ha lugar a error pero, ¿será posible que por una vez el perro chico le pueda al grande?


Una de las grandes fortalezas de La estrategia del pequinés son sus personajes: cercanos, reconocibles, sin imposturas; estamos hablando de gente normal, que quizás ha tenido que jugar un poco sucio en algún momento de su vida, pero que lo único que quieren es prosperar y vivir sin complicaciones. El Rubio, un antiguo delincuente reconvertido en segurita sólo aspira a conseguir el dinero suficiente para darle los mejores cuidados a su mujer, enferma de cáncer. Cora, una prostituta de lujo desencantada con la vida, quiere retirarse ya de ese mundo que tanto la ha quemado. Tito el Palmera, un parado sin esperanza, se aferra a un sueño: regentar un pequeño bar que puede ser su reenganche a la vida activa, a sentirse útil. Estos tres personajes unirán sus fuerzas para llevar a cabo el "asequible" plan propuesto por Júnior y del que les han prometido que pillarán cacho, pero quizás demasiado cegados por un dinero relativamente fácil no han tenido del todo en cuenta que ellos están en lo más bajo de la pirámide alimentaria, que son carroña para otros más poderosos que los utilizan como peones, que, muchas veces, ni siquiera un plan maestro enmienda una vida llena de fracasos. A pesar de todo determinación no les falta, y puede que utilizar la estrategia del pequinés (sorprender a quien te ve claramente vulnerable mostrándote agresivo y atacando a traición), obligue a la suerte a sonreírles de una vez por todas.


La tridimensionalidad de los personajes viene dada, no sólo por la magnífica descripción de vidas, pensamientos y circunstancias que hace el autor sino por la capacidad de Ravelo para hacer que estos comulguen con el medio en el que están: este buen trabajo se nota en detalles como dotarlos de un habla verdaderamente natural, que podemos escuchar en la calle y que, aunque llena de localismos (si eres canario comprenderás y sonreirás ante muchas expresiones) no abunda en la jerga propia del género negro, llena de frases sobadas que demuestran lo duro y malote que es tal o cual protagonista. El lenguaje utilizado, como digo, no rechina, es verdaderamente coloquial y se adapta tanto a las situaciones tensas como a las más relajadas sin intentar forzar ninguna pose. La ambientación canaria, uno de los motivos por los que me decidí por el libro, es sobresaliente: no conozco tanto Las Palmas como me gustaría, pero se nota que el autor ha cartografiado perfectamente el escenario y nos transmite con fidelidad el espíritu de la ciudad, lo que siempre es de agradecer. El ritmo de la narración no se estanca en absoluto, sino que va in crescendo a medida que avanza la trama: si bien la primera parte nos presenta la situación y nos ubica en el mapa, la segunda, con todas las piezas sobre el tablero, va a todo tren, con los acontecimientos precipitándose y el lector sin poder apartarse de ellos. Los capítulos cortos, los diálogos directos y el interesante argumento, que se aleja de la clásica investigación detectivesca para centrarse en el plan de esta pandilla de fracasados, conectan inmediatamente con nosotros, posicionándonos dentro de la historia y haciéndonos vivir sus peripecias como si formáramos parte de dicha aventura.


Me ha gustado muchísimo La estrategia del pequinés; es un libro que no dudo en recomendar, incluso a aquellos que no frecuenten el género. Me parece una historia inteligente, bien trabajada a varios niveles, con protagonistas solventes que conectan con el lector y un argumento que seduce y del que es fácil formar parte. Me ha impresionado la frescura y cercanía de la trama, el carisma de los personajes y la pericia del autor para aportar nuevo sabor a un género en el que parece que ya está todo inventado. El realismo descarnado, la ambición sin ambages y el peculiar reparto de actores derrotados que desfilan por esta novela merecen todo mi aplauso y elogio: nunca compartir momentos con un grupo de perros apaleados a los que todo son pulgas me produjo tanta satisfacción. 

Todos ellos ahí, penando que la vida sigue como siempre, sin saber que todo va a cambiar de pronto, que en tan solo unos días la rabia y la sangre y el miedo y la muerte se habrán cernido sobre ellos, que ya nada volverá a ser igual.

Sorteo 3º Aniversario.


Hola a tod@s!

¡Cómo me está costando arrancar en este 2015! Parece que, después del parón navideño todas las cosas que tenía pendientes se me juntaron para la misma semana y estos días estoy que no paro desfaciendo entuertos y adaptándome de nuevo a la rutina... Si es que el ser humano es un animal de costumbres y cuando éstas se pierden, ¡cómo cuesta retormarlas! Mientras yo rezo por un fin de semana tranquilito en el que pueda organizarme y hacer reseñas en condiciones para el blog, hago honor a una costumbre muy extendida en la blogosfera pero a la que aún yo no me había sumado: ¡celebrar un sorteo por mi tercer cumpleaños! Como saben, hace poco celebré mis primeros 1096 días por estos lares y hoy traigo un pequeño sorteo para agradecerles a ustedes que lo hayan hecho posible ya que, sin lectores, un blog acaba muriendo y creo que ahora mismo El Lado Frío De Mi Almohada, a pesar de la holgazanería del erizo que lo administra, ¡está más vivo que nunca!

BASES:

  • Se trata de un sorteo nacional (España), por lo que es necesaria una dirección postal en este país para participar. 
  • El envío de los libros se realizará por correo ordinario (exceptuando uno de ellos, que lo remitirá la editorial) , por lo que no me hago responsable de la pérdida o deterioro del paquete por parte de Correos.   
  • En los comentarios de esta entrada iré otorgando los puntos y mencionando los posibles errores a subsanar.
  • El plazo para concursar será de un mes: comienza hoy, 16 de enero y finaliza el 16 de febrero. En los días posteriores publicaré la lista de participantes y anunciaré al ganador del sorteo, que será elegido mediante random.org 
  • Quedan excluidos todos aquellos blogs y perfiles dedicados únicamente a participar en sorteos.
OBLIGATORIO:
  • Ser seguidor del blog (+2).
  • Dejar un comentario en esta entrada especificando que se quiere participar aportar los enlaces correspondientes para justificar los puntos.
  • Establecer un orden de preferencia sobre los libros que se sortean, pues habrá tres premios y tres ganadores.
OPTATIVO:
  • Difundir de algún modo este sorteo: a través de una entrada, colocando el banner en tu blog o anunciando en alguna red social (+1 por cada acción).
  • Dar "me gusta" a mi página de Facebook (+1).
  • Si estás  entre los más habladores del blog y decides participar (+1)
  • Sumar los puntos (+1).


PREMIO: 

Como el blog cumple tres años, habrá tres libros en sorteo que irán a manos de tres ganadores diferentes. Dos de esos libros los aporto yo, que los he ido guardando para una ocasión especial y el último que les muestro me lo ha cedido amablemente la editorial:
  •  Juego de Tronos, de George R. R. Martin, (Gigamesh, edición Omnium): Canción de Hielo y Fuego es una de mis sagas favoritas, pero me da que bastante gente tiene prejuicios ante estos libros por estar dentro del género de "fantasía épica". Sin embargo, detrás de esta historia hay un análisis sobre la estrategia del poder y del buen y mal gobierno que trasciende la aparición de dragones. Este es el primer tomo de una serie que está sin terminar pero puedo asegurarles que merece mucho la pena embarcarse en esta aventura.
  • La Princesa Tarakanova, de G.P. Danilevsky  (dÉpoca): ¿hay alguien a quien no le gusten los libros de esta editorial? Si existe esa persona, no la conozco. La Princesa Tarakanova fue uno de sus primeros lanzamientos y en él se puede apreciar el mimo y detalle en la edición, además de acceder a una historia llena de misterio y encanto dieciochesco que será la delicia de los amantes de la buena literatura clásica.
  • Bartleby, el escribiente, de Herman Melville (Alianza): nunca podré agradecer lo suficiente a Alianza Editorial que me haya facilitado un ejemplar de tal belleza para este sorteo: se trata del relato de Melville Bartleby, el escribiente, una historia precursora de muchos de los temas en los que se centró la literatura del siglo XX, en una edición preciosa. Estamos hablando de un álbum de gran tamaño, bellamente ilustrado por Stéphane Poulin, que hace de este libro una verdadera joyita, de esas que ocupan un lugar preeminente en cualquier biblioteca.



Pues, ¡esto es todo, amig@s! ¿No les parecen unos libros estupendos? ¡Ya están tardando en apuntarse! Espero que se animen a participar, que me haría muchísima ilusión... ¡Feliz fin de semana! :)

* Las bases de este sorteo pueden estar sujetas a cambios en caso de necesidad. Para cualquier duda, contacta conmigo a través de mi correo electrónico:


De logros y retos.


Hola a tod@s!

Ya estamos casi a medio mes y aún no me he manifestado en cuanto a los retos que hice el año pasado, y eso que 2014 no se me dio nada mal: se ve que con los compromisos del blog soy más cumplidora que con los de la vida real porque ¡terminé todos los desafíos que me propuse! Al final reconozco que sudé la gota gorda, porque me tomé en serio la mayoría pasada la mitad de año, pero llegué a tiempo y me siento satisfecha conmigo misma, que es lo importante.


No fui demasiado ambiciosa porque me gusta mucho leer a mi ritmo, pero aún así no me resultó del todo fácil cumplir lo que me había propuesto, ya que, como procrastinadora oficial, lo iba dejando para más adelante. Eso hizo que terminara el magnífico Reto Escritoras Únicas prácticamente a final de año y que también durante esos últimos meses me preocupara más de leer Novela Histórica para cumplir el desafío correspondiente. El Reto 1914 no me supuso mayor problema que encontrar un libro que me tentara y que se desarrollara en esa época y creo que mi elección fue todo un acierto. El que sí constituyó todo un ejercicio de paciencia y constancia fue el Reto Leemos El Quijote: ya sabía yo que me iba a costar, pero al principio todo fue como la seda: cada semana me leía mi capitulito y santas pascuas... Pero después del verano y de varios capítulos en los que no aparecía nuestro caballero ni su amigo Sancho, se me hizo muy cuesta arriba seguir al día, y preferí leer muchos episodios a la vez y descansar durante algunas semanas de la lectura. Ha sido una experiencia muy grata que he compartido en mi página de Facebook y que me ha hecho conocer a un personaje inolvidable de cerca, pero reconozco que la exigencia de hacer un mini - comentario todas las semanas me costó lo mío.


A parte de esos retos oficiales, a lo largo del año me sumé a unas pocas iniciativas que me llamaron la atención y que creí que merecían especialmente la pena por lo que significaban: ese fue el caso de la lectura conjunta de Platero y yo, que cumplió 100 años en 2014 o el homenaje a Ana María Matute, autora de uno de mis libros favoritos que se nos fue el año pasado. También participé en la lectura conjunta de los premios Ateneo con Secretos del Arenal, la novela ganadora, que me gustó mucho y que, como ya saben, no dudo en recomendar. Entre retos, lecturas conjuntas y mi libre albedrío leí un total de 51 libros, la mayoría de ellos de notable para arriba, lo que hizo que 2014 fuera, en líneas generales, un estupendo año lector.


¡Y ahora sí que sí empezamos a enumerar las aspiraciones literarias para el año que viene! He decidido ser muy comedida este año y seguir con mi política de leer lo que me apetezca en cada momento, pero no he podido resistirme a un par de desafíos que me tientan mucho; ¡aquí van los elegidos!


Repito con el Reto de Novela Histórica de Francisco que este año se ha vuelto un poco más durillo; a pesar de las nuevas condiciones, espero leer los 10 libros que se exigen para superarlo, que este es un género que me gusta mucho.


Repito también con el Reto Tres Libros Ilustrados de Cartafol, en el que participé hace un par de años: me encantan este tipo de libros y me gustaría que la gente derribara sus prejuicios respecto a ellos, por lo  que esta iniciativa me parece fantástica para expandir el amor por un maravilloso género que, afortunadamente, está en alza.


Me estreno con el Reto Serendipia Recomienda: anteriormente me había quedado con las ganas de sumarme, pero ya me había embarcado en muchas aventuras y no me veía preparada para afrontar una más... Este año, cuando he visto que se ha convocado de nuevo, lo he puesto sin ningún tipo de duda entre mis prioritarios. Se trata de elegir entre una lista de recomendaciones blogueras tres lecturas y recomendar tres libros que te hayan gustado mucho y que creas que merecen ser descubiertos: como acabo de cumplir tres años, he decidido recomendar una novela reseñada cada año en mi blog. Las elegidos son:

  • Las aventuras de un libro vagabundo: este es un libro ma-ra-vi-llo-so que todo bibliófilo debería leer: ¡seguro que lo disfrutan mucho si le hacen hueco!
  • Las intermitencias de la muerte: uno de los mejores libros que he leído en los últimos años; mi querido Saramago plantea una historia poco convencional que engancha desde el principio... 
  • Xingú: esta pequeña novelita me pareció deliciosa, sobre todo por la ironía con la que se plantea su tema central; además, ¿no les apetece descubrir qué significa Xingú?


Last but not least queda un "reto" que es más bien una curiosa iniciativa: se trata del #Tarrolibros2015, una genial idea que nos dio a conocer Carmen y que compartió a través de su Facebook: se trata de que, cada vez que leamos un libro, metamos una moneda con el título adjunto en un tarro, lata, bote, caja, tupper o cualquier otro tipo de recipiente: a final de año podremos recordar lo leído, contar las monedas e ¡ir a la librería más cercana a gastarnos lo ahorrado! Como ven, este es un desafío muy sencillito que no requiere ningún sacrificio extremo y que nos puede dar grandes alegrías, así que, si quieren unirse, tenemos un grupo en Facebook donde mostramos nuestros "avances tarriles" y donde tod@s son más que bienvenid@s.


Pues nada más, amig@s; esto es lo que fue y lo que será en el blog en cuanto a retos este año. Es hora de poner el contador a cero y disfrutar de las nuevas y apasionantes lecturas que seguro que nos acompañaran en 2015. Y ustedes, ¿en cuántos desafíos han decidido participar? Abrazos! ;)

*PD: como siempre, iré actualizando mis avances en estos retos en la pestaña Desafíos del Cajón Desastre del blog.







Tres.


Eran uno, dos y tres los famosos mosqueperros...

También tres eran las gracias,  los cerditos y las parcas...

... y los tenores, las mellizas y las supernenas también eran tres...

Tres cabezas tiene el dragón y Daenerys es madre de tres dragones, cosa que sabe hasta el cuervo de tres ojos...

Tres anillos tienen los elfos, tres personas distintas aúna la Santísima Trinidad y tres Reyes Magos vienen de Oriente...




Tres nunca son multitud en un triángulo amoroso y menos si de personajes de trilogías se trata...

Un, dos, tres, responda otra vez: ¿como se dice sesenta en danés?

¡Tres!

Quizás esta triatlón de "treses" que me estoy marcando está haciendo que aquellos que leen esto tengan ganas de huir de aquí mediante un triple salto mortal, o quieran utilizar la trifuerza ante un post tan aburrido y estrambótico que les está haciendo sentir como a los tres tristes tigres... Según esta regla de tres yo debería dejar de exponer mis habilidades con el trivium y realizar una entrada más sencilla y propia del tercer milenio, sin tanto jueguecito de palabra más o menos forzado...

Pero hoy me siento como a tres metros sobre el cielo porque es un día especial: hoy se cumplen tres años desde el nacimiento de este blog y eso merece un reconocimiento y una oda al número tres. Lo que empezó siendo una aventura inocente y con pocas esperanzas de prosperar se ha convertido en una parte fundamental de mi vida, ahora mismo la única cosa segura a la que me puedo aferrar en este época de incertidumbre e inestabilidad que, como muchos, yo también atravieso. Quizás no sea el blog más popular, ni el más bonito, ni el más interesante, pero es un espacio en el que puedo expresar mi opinión libremente y mostrar aquellas cosas que me gustan sin cortapisas de ningún tipo y, lo mejor de todo, puedo compartir con otras personas, con la sesera tan seca por leer novelas como yo, opiniones sobre libros, retos, iniciativas, desvaríos y todo aquello que conforma este particular mundo literario que tiene su hogar en la nube.

Tres años han pasado desde que vio la luz El lado frío de mi almohada y muchos capítulos he vivido desde entonces dentro y fuera de la blogosfera, algunos muy buenos y otros peores... Pero gran parte de lo positivo me lo ha dado este blog y por eso me quedo con lo grato, con lo feliz que me siento teniendo este rinconcito, con las lecturas que voy descubriendo por el camino, con los amigos virtuales que voy haciendo (a los que quiero un montonazo), con la dedicación e ilusión que me lleva escribir cada entrada, con ese tiempo que dedico a leer, comentar y descubrir otros blogs e ir anotando sus recomendaciones... Me quedo con ustedes, lectores tímidos o dicharacheros que cada día pasan por aquí y se quedan un ratito para leerme o comentarme, dándome ánimos para seguir con esta pequeña afición que se ha convertido en una de las mayores fuentes de alegría que puedo tener.

Muchas gracias a todos por estar al otro lado del espejo; espero que sigamos compartiendo grandes momentos y lecturas al menos durante otros tres años más. ¡Un abrazo!


Mis mejores 14 lecturas de 2014.


Hola a tod@s!

Antes que nada, ¡Feliz Año Nuevo! Ya sé que quizás es un poco tarde y que ya les he felicitado por  mis redes sociales, pero también quiero desearles a aquellos que sólo me siguen a través del blog el mejor 2015 posible: ¡espero que todos sus sueños se hagan realidad!. 

No soy demasiado dada a hacer propósitos, predicciones, balances y demás, pero este año me apetecía reunir las mejores lecturas de 2014 en una entrada recopilatoria que me permitiera ver en perspectiva aquellos libros que más me han llegado durante  los últimos 12 meses.  Sinceramente, ha sido un año muy bueno, en el que la inmensa mayoría de libros que he leído han sido notables y he tenido muy pocos chascos, lo que es de agradecer. Pero, si me permiten una pequeña confesión, ninguna de las 51 obras que leí en 2014 ha sido capaz de dejarme una cicatriz indeleble en el corazón, y eso me entristece un poco. Sé que es culpa mía, que para posicionar un libro en mi Olimpo de imprescindibles impepinables poco menos que me tiene que cambiar la vida, pero, ¡qué le voy a hacer, es un fallo de fábrica! A continuación les muestro los 14 libros que me han dejado más cerca del nirvana lector: son 14 lecturas originales, inteligentes, apasionantes, vibrantes y llenas de carisma que no puedo evitar recomendarles encarecidamente: ¡he aquí lo mejor del año que se nos fue!


  • El azul es un color cálido: primera lectura del año y primera gran sorpresa: me encontré con una novela gráfica lírica, sutil, preciosa a todos los niveles que me dejó huella y que me hizo confirmar algo que ya tenía claro: el cómic es capaz de mirar de tú a tú a la literatura tradicional, sin tener que esconderse por combinar el lenguaje escrito y el dibujado.
  • 1984: la madre de todas las distopías, escrita por el gran George Orwell, que ya me había maravillado con Rebelión en la Granja. Un libro excelente, crítico, lúcido: una obra imprescindible y de lectura necesaria (más en los tiempos que corren).
  • Contra el viento del norte: no pensé que me gustaría tanto esta novela romántica, dado que no soy muy asidua al género, pero me bebí esta historia a grandes tragos y no pude evitar recomendarla inmediatamente a todo el que quería un relato de amor sin tonterías. Lástima que la segunda parte se cargara el mágico espíritu de la primera...
  • Un hombre al margen: me compré este libro sin saber nada de él previamente y no pude haber estado más acertada: la historia de un solitario profesor acusado de pedofilia y la reacción social a este hecho del que nosotros mismos tendremos dudas supuso un interesante ejercicio de reflexión que me encantó desarrollar y alzó esta historia como una de las mejores lecturas del año.


  • Xingú: ¡ah, qué maravilla de libro, qué delicia! Yo que me acerqué a él por la peculiaridad de su título y me encontré con un relato delicioso sobre un grupo pijas marisabidillas y pedantes que no se enteran de nada... Un estreno por todo lo alto con una autora que, por lo que había leído por ahí, se me antojaba algo complicada.
  • Nos vemos allá arriba: cuando leí este libro me gustó mucho; sus personajes principales son maravillosos y tiene unos secundarios de lujo que te sorprenden cuando menos te lo esperas... Pero no consideré que fuera una lectura que se me quedaría especialmente grabada. Sin embargo, ahora me sorprendo pensando en este libro y acordándome de muchas cosas que me dejé en el tintero en la reseña lo que me han hecho "subirle la nota": Nos vemos allá arriba es una historia que hilvana perfectamente comedia, drama y picaresca, que camelará a cualquier lector dispuesto a darle una oportunidad.
  • Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer: de lo mejorcito del año; ¡vaya libro más bueno! Yo que pensaba que David Foster Wallace sería un pedante inaccesible y, sin embargo, se queda en pedante cachondo. Conecté totalmente con su humor y su forma de escribir y me lo pasé pipa en este crucero que nos relata el autor, que me dejó con ganas de más... Sé que su estilo puede no gustar a mucha gente, pero a mí me ganó al 100%.
  • Danza de Dragones: el amigo Martin me trajo su ración anual de aventuras, sangre, sexo, épica y sorpresa que me dejó contenta, aunque no tan extasiada como en ocasiones anteriores: Tormenta de Espadas será difícil de superar. A pesar de ello, Danza de Dragones es un librazo que habría disfrutado infinitamente más si no me hubiera enterado de varios grandes spoilers antes (grrrrrrrr...) y si lo hubiera leído conjuntamente con Festín de Cuervos (cosa que aconsejo hacer), ya que se complementan a la perfección. ¡Ahora toca esperar a que lleguen los Vientos de Invierno!


  • Emily la de Luna Nueva: ¡ay, ay, ay! Este libro sí que fue mi pequeña debilidad: ¡qué maravilla! Emily es una protagonista adorable, con una personalidad fuerte y creativa, con la que empaticé completamente... ¡Cómo me hubiera gustado conocerla cuando tenía su edad! Espero que publiquen los dos libros que completan la trilogía, pues esta niña me ha cautivado...
  • El coronel no tiene quien le escriba: como cada otoño tenía una cita con el gran Gabo, y quizás este año este encuentro tenía un significado más especial: García Márquez se nos fue a principios de año y debo reconocer que su pérdida me dejó un poco huérfana. Aún no he reseñado esta historia pero la recomiendo con pasión: es corta pero intensa, con toda la compleja hermosura expresada sencillamente a la que este autor nos tiene acostumbrados.
  • El insólito peregrinaje de Harold Fry: probablemente este libro no pase a la posteridad, pero a mí me llegó como pocos este año. La historia de este anciano que decide de repente visitar a su amiga enferma en la otra punta del país sin más vehículo que sus piernas y su esperanza me tocó la fibra sensible. Si quieres leer una historia amable y de paso exorcizar algún demonio, este es tu libro.
  • Ana, soror...: el Reto Escritoras Únicas me permitió estrenarme con tres mujeres increíbles con las que tenía deudas pendientes. En este caso le tocó el turno a Marguerite Yourcenar y no pude salir más contenta: la breve historia de estos dos hermanos que se aman está tan elegantemente escrita que es difícil olvidarse de ella; ¡qué pena que sea un libro tan desconocido!


  • Secretos del Arenal: dado lo mucho y bien que me habían hablado de la prosa de Félix G. Modroño me daba un poco de pánico escénico leer alguna novela suya y no lograr conectar con sus historias como lo consigue la mayoría... Pero mi incursión en Secretos del Arenal no pudo ser más satisfactoria: la manera de entrecruzar tramas y lo bien trabajado de los personajes me llevó a disfrutar mucho de este libro y a entender la reconocida fama de un autor con el que espero repetir.
  • Orlando: empecé el año con una lectura inolvidable y lo terminé con otra; esta vez le tocó el turno a Virginia Woolf y su Orlando, una novela narrada de forma sobresaliente y con un personaje que me perseguía desde niña... Me encantó conocer a Orlando y ser partícipe de sus reflexiones, de su paseo por la historia, de su cambio de hombre a mujer... Me alegra haber conocido a una autora tan relevante con una obra que me ha dicho tanto y que me anima a quitarme los miedos a la hora de enfrentarme al resto de su producción literaria.

Pues amig@s, esto es todo. Como ven hay títulos de toda índole: clásica, contemporánea, histórica, cómic, juvenil, ensayo, etc., lo que habla de mis gustos algo eclécticos y desordenados, que no sé si compartirán. Espero que 2015 me permita seguir eligiendo lecturas tan buenas como estas y que el año me regale algún libro de esos que me tatuaría de arriba a abajo, aunque lo más importante para mí va a seguir siendo poder compartir con todos ustedes los mundos que he visitado. Cuéntenme; ¿han leído o les interesa alguno de los libros que me marcaron en 2014? ¿Cuál es su novela favorita de las leídas el año pasado? ¡Espero sus comentarios! ;)

Orlando.


Hola a tod@s!

La primera vez que oí hablar de él fue hace más de dos décadas; tendría yo unos 8 o 9 años y esperaba la hora de la merienda mientras miraba la televisión distraídamente cuando apareció el trailer de una película que estaba de estreno. No sabía describirlo entonces, pero la androginia de la protagonista me llamó mucho la atención y ese vídeo, en el que aquel hombre luego se convertía en mujer, se me grabó a fuego en la memoria. Desde entonces, siempre que emitían dicha publicidad me quedaba pegada a la tele, fascinada por esa extraña historia titulada Orlando... El tiempo pasó y, aunque nunca vi ese film, jamás olvidé las sensaciones que me produjeron aquellas imágenes. Años después, cuando ya tenía edad para entender la película, me enteré de que estaba basada en un libro de Virginia Woolf, y decidí no verla sin acercarme primero a la novela, pues así conocía la historia original de primera mano y aprovechaba para estrenarme con esa alabada escritora. Pero la procrastinación hizo de las suyas y no fue hasta que surgió el Reto Escritoras Únicas cuando decidí saldar esta deuda personal: era el momento de conocer a Orlando y comprobar si las palabras de Woolf me evocaban aquella curiosidad infantil que siempre relacioné con el personaje gracias a su adaptación cinematográfica.


Orlando es un bello y noble muchacho nacido en la Inglaterra isabelina que ama la Naturaleza, la poesía y el rico mundo en el que ha sido criado. Orlando está acostumbrado a recibir halagos y atenciones de hombres y mujeres pero, cuando al fin se enamora de una bella muchacha rusa, ésta le parte el corazón. Este hecho hace que nuestro protagonista se encare por primera vez a una de las muchas decepciones a las que tendrá que hacer frente, ya sea por el amor, el arte, la ley o la muerte. Orlando marcha entonces a Constantinopla a servir como embajador y allí queda fascinado por el exótico mundo oriental, donde los ropajes, las comidas y las gentes son tan distintas a su país de origen. En este escenario Orlando sufrirá una transformación extrema: tras pasar siete días seguidos durmiendo y, mientras la ciudad es asediada, Orlando, sin razón alguna que lo explique, despierta metamorfoseado en mujer. En el cuerpo de una dama, pero sin que su personalidad sufra ninguna transformación radical, Orlando vivirá durante los siguientes 300 años todo el esplendor y la decadencia del Imperio Británico, conociendo a grandes personalidades que marcaron la historia y teniéndose que plegar a las costumbres de cada momento a pesar de su espíritu independiente e inconformista.


Esta novela, narrada a modo de falsa biografía, oscila en torno a la figura de Orlando, joven y apuesto caballero que no deja indiferente a nadie que lo conoce. Orlando es sensible, apasionado, melancólico y muy seguro de sí mismo mientras es hombre, y continúa de este modo cuando se transforma en mujer, aunque se da cuenta de que socialmente su actitud no está bien vista, al contrario de lo que le ocurría cuando era varón. Es quizás esta la reflexión más importante que podemos sacar de éste libro: los roles asignados a cada sexo son una construcción social, no dependen de la Naturaleza y, según la época histórica, las diferencias entre hombre y mujer se marcarán más o menos dependiendo de un arbitrario protocolo impuesto por los propios seres humanos. En este sentido, las vivencias y pensamientos de Orlando sobre aquello que vive y lo que compara con su etapa masculina suponen un inteligente y lúcido alegato a favor de la igualdad de sexos que Virginia Woolf expresa con gran inteligencia, componiendo de este modo un texto rompedor para el momento en el que fue escrito. 


Virginia Woolf realiza en estas páginas una perspicaz crítica al rol de género que no resulta nada pesada o inaccesible, ya que juega con un interesante recurso que convierte esta novela en un ejercicio de genialidad: el humor. Con una prosa irónica, que se ríe abiertamente del estilo biográfico victoriano utilizando toda su redundancia y pomposidad, Woolf nos muestra las peripecias de Orlando desde un punto de vista externo, el de un estudioso que ha rebuscado entre los archivos más inaccesibles para desentrañar los secretos de la vida de este personaje excepcional. La autora demuestra ser una excelente narradora que nos introduce de lleno en la historia, pues es capaz de jugar con el plano más introspectivo y lánguido del propio Orlando y con esa visión supuestamente objetiva y rigurosa del biógrafo, que cae de lleno en la caricatura.  A esa mordacidad se le suma el incisivo análisis sobre el papel de la mujer y el hombre en la sociedad a través de los siglos, que creo que está muy bien perfilado: la autora nos muestra los últimos 300 años desde un punto sociológico muy interesante, y se detiene especialmente en la época victoriana, a la que critica sin piedad, señalándola como la etapa histórica más oscura para las mujeres, que tenían que plegarse a unas normas estúpidas e hipócritas que Woolf desprecia abiertamente. Esta manera de escribir, con su mezcla de sarcasmo, lucidez, profundidad y una prosa sin fisuras hacen de este texto un relato perfecto para acercarse no sólo a la prosa, sino a las convicciones personales de la propia Virginia Woolf, y de paso nos lleva a entender por qué se la considera una mujer adelantada  a su tiempo.


Orlando es una novela inteligente, intensa, indispensable; uno de esos libros que se lee con gusto e interés, que no dejan de aportarte cosas a lo largo de sus páginas. Aunque desde principios de año tenía intención de leerlo he ido postergando su lectura hasta este mes de diciembre, y cuando lo empecé, pensaba que no lo iba a pillar con el ánimo adecuado, que me iba a costar, que no lo disfrutaría... Nada más alejado de la realidad: Orlando es una novela estupenda, que te atrapa desde el principio y te hace recorrer la historia de la mano de un personaje singular, medio hombre, medio mujer, que nos enseña que da igual el sexo con el que hayamos nacido, que somos hijos de las convenciones y que sólo de nuestra mano está acabar con los prejuicios y hacer de este mundo un lugar donde todos y todas podamos ser tan libres, apasionados e independientes como queramos, sin ataduras relativas al género. Orlando es ese tipo de libros donde un personaje extraordinario te invita a vivir sus mismas experiencias y a compartir sus anhelos; quizás no sea la obra más popular o reconocida de la autora, pero su carisma singular la hace única y, por lo tanto, imprescindible.

Recordó cómo de muchacho había exigido que las mujeres fueran sumisas, castas, perfumadas y exquisitamente ataviadas. "Ahora deberé padecer en carne propia esas exigencias - pensó -, porque las mujeres no son (a juzgar por sí misma) naturalmente sumisas, castas, perfumadas y exquisitamente ataviadas. Sólo una disciplina aburridísima les otorga esas gracias, sin las cuales no pueden conocer ninguno de los goces de la vida".


Una Navidad con Croqueta y Empanadilla.


 

Hola a tod@s!

Toc, toc, toc, ¿hay alguien ahí? ¿están todos bien o ya tenemos bajas por empacho? ¡Espero que hayan sobrevivido a la Nochebuena, sus atracones, conversaciones políticas, familiares más o menos pesados y demás parafernalia! Como al contrario que estos días hoy he conseguido un momentito de calma para escribir, les traigo un rico plato para aumentar vuestro menú, por si les queda algún hueco que llenar tras el banquete de anoche; ¿qué tal unos entrantes fritos? Ya sé que no es lo más sano ni aconsejable para el día después de una noche de excesos (aunque seguro que hoy también toca llenar el buche), pero les aseguro que Una Navidad con Croqueta y Empanadilla es un aperitivo ligero, de sabor muy agradable y regusto rico, rico. Este pequeño cómic escrito por Ana Oncina es un capítulo especial navideño de unos personajes al parecer ya muy populares desde antes, aunque yo no tenía el gusto de conocerlos: adentrarme en sus vivencias pre - navideñas ha sido una experiencia gratificante que les paso a relatar.


Croqueta y Empanadilla son dos jóvenes de hoy en día que tienen la peculiar forma física de deliciosa fritanga: Croqueta es un chico atento y Empanadilla una muchacha coqueta, y ambos forman una pareja encantadora que se quiere con locura. En este cómic vemos cómo estos dos se preparan para la Navidad, teniendo que pensar qué van a regalar, qué quieren que les regalen, dónde van a pasar las fiestas... Vamos, las dudas que cualquiera de nosotros tenemos en estas fechas, con la única distinción de que ellos son dos bocaditos salados en un mundo donde son únicos, pues todos aquellos con los que se relacionan, desde sus amigos hasta sus padres... ¡son humanos! Esta particularidad y la maravillosa personalidad que cada uno tiene hace de esta historia un relato tierno, divertido y muy bonito sobre las anécdotas de dos enamorados que comienzan a construir su vida juntos. 


Como dije antes, no conocía a Croqueta y Empanadilla, aunque existe un cómic anterior, mucho más largo, donde se desarrolla la historia de amor de esta pareja tan original, que supongo que alimenta el trasfondo del cuadro navideño que vemos en este breve tebeo. Sin embargo, la autora ha sabido definir en muy pocas páginas cómo son los protagonistas para los que no los conocíamos y qué es lo que quiere decirnos con esta historia: me ha parecido entender que Oncina quiere transmitir cómo viven dos jóvenes de hoy en día recién emancipados, cómo se va pasando del desfase de la juventud a la estabilidad de la madurez, cómo se empiezan a priorizar unas cosas sobre otras... Con la excusa de la Navidad, además, la autora ha reflejado con humor situaciones típicas como las compras, los regalos de última hora, la decoración navideña, los planes de fin de año... Todo relatado con un punto de guasa que nos saca la sonrisa y a través de unas ilustraciones sencillas pero muy simpáticas que subrayan el encanto que desprende esta pareja.


Una Navidad con Croqueta y Empanadilla me ha sorprendido muy gratamente por su tono amable y su aire buenrrollista, que siempre viene bien en estas fechas. Me lo encontré de casualidad en una librería y lo leí sobre la marcha, porque es un cómic super cortito que no dura nada entre las manos, pero que deja muy buenas vibraciones en el recuerdo y te hace querer conocer la versión extendida de la historia de amor de sus protagonistas, que promete ser tan fuera de lo común como ellos mismos. 


Y sin nada más que añadir, aparte de esta sincera recomendación, les deseo unas muy Felices Fiestas a tod@s, que estos días estén cargados de cosas buenas y que éstas se extiendan a lo largo del año que viene y de toda la vida, que ya que estamos deseando, que sea a lo grande. Les mando un beso y un abrazo enorme: muuuuuuuuuuuaaaaacks!!!!!

Cotufeando... (II).


Hola a tod@s!

¡Cuánto tiempo hace que no hago una entrada recopilatoria de pelis y series! Yo que estaba encantada con esta nueva sección que me iba a permitir prestarle más atención al cine y la buena televisión y, a las primeras de cambio, la dejo sin actualizar... En mi defensa diré que por culpa de mi nuevo y caótico horario tengo abandonado el séptimo arte, por lo que si hubiera escrito un post de este tipo antes me habría quedado bastante desierto. Pero bueno, me dejo de excusas y les enseño lo que he visto durante los últimos meses que, en líneas generales, ha sido bueno, bonito y variado.


Tropecé un día con un curioso post en el que se mencionaban varias pelis indies americanas sobre amor y desamor y no pude menos que echarle un vistazo y elegir una al azar para ver si ofrecía algo diferente a lo que estaba acostumbrada; fue así como le di una oportunidad a Alta Fidelidad, una película cargada de buena música y diálogos chispeantes, donde el amor tiene su cabida aunque no desde el típico ángulo de comedia estadounidense. Rob Gordon, nuestro protagonista, mete la pata hasta el fondo sin ser consciente de ello, se regodea en sus fallos y, aunque quiere recuperar el amor de Laura, parece no entender que, antes de tomar ninguna decisión, necesita madurar. Tanto la dirección de Stephen Frears (que se sale un poco de su trayectoria), como la estupenda interpretación de John Cusack me parecieron muy buenas, pues ambos aportaron un tono cargado de nostalgia  e incertidumbre que le vino muy bien a la trama. Creo que, si no la han visto, este film puede ser una agradable y entretenida sorpresa. 


Ésta era una película que me habían recomendado hasta la saciedad y a la que nunca le había hecho hueco, más por pereza que por otra cosa. Pero, al recordar que estaba protagonizada por William H. Macy (que me parece un actor buenísimo), decidí no posponerla más y adentrarme en ese helado pueblo de Dakota del Norte donde se desarrolla la trama. Fargo me ha dejado con la boca abierta: el guión y la dirección se dan la mano de una forma brillante, ofreciéndonos un relato que sólo podría calificar como  fuera de lo común. Desde el descabellado plan de secuestro que da origen a la historia a las diferentes tramas que desencadena, el espectador no puede dejar de alucinar ante lo que está viendo, pues ciertamente está un poco pasado de rosca. Es cierto que, cuando decidí ver la película desconocía que estaba catalogada como "comedia negra" y que me esperaba un thriller serio sobre  una cadena de asesinatos, pero me sorprendió muy gratamente el tono con el que se trataban los supuestos hechos reales en los que se basa. Aclaro que para nada es una película "de risa", pero sí que es muy irónica y con un humor muy negro; una cinta francamente recomendable. 


Mucho antes de que se encendieran las luces de navidad y de que los villancicos nos torturasen machaconamente en cualquier esquina, visioné Feliz Navidad porque me apetecía acercarme a la historia de fondo de la película: la famosa Tregua de Navidad de 1914 en la que los ejércitos contendientes, de manera espontánea, decidieron cesar los ataques y vivir al menos durante unos días en paz y armonía, como se supone que pregonan estas fiestas. Aunque la película está protagonizada por destacados actores europeos y la ambientación está muy bien conseguida, el guión y la dirección son algo irregulares: el foco se centra demasiado en la "historia-de-amor-que-parece-que-tiene-que-existir-en-toda-película-para-que-funcione", lo que le resta importancia a la vida en las trincheras, cómo cada ejército vivió ese momento y de qué manera enfrentaron sus superiores esta pequeña rebelión. No creo que esta película se convierta en un clásico de la Navidad, pero les recomiendo encarecidamente el anuncio que me hizo querer saber más del tema, ya que me parece precioso...




Otra pendiente que me he quitado de encima con gran satisfacción es El Gran Hotel Budapest, de Wes Anderson: una magnífica y original película repleta de actores de renombre que nos retrotrae a la Europa de enrteguerras. Con un guión vibrante que entremezcla picaresca y thriller y una ambientación sobresaliente, El Gran Hotel Budapest se presenta como un imaginativo homenaje a una Europa que ya no existe que respira cine por los cuatro costados: a nivel de realización se aprecia perfectamente un trabajo impresionante que da como resultado una película con una estética y un lenguaje cinematográfico muy particular. La historia de cómo Zero Moustafa comienza a trabajar de botones en el Gran Hotel Budapest, cómo se convierte en el pupilo predilecto de Monsieur Gustave (un Ralph Fiennes en estado de gracia) y cómo con su ingenio consiguen escapar de los muchos enredos a los que le lleva las peculiares predilecciones erótico - festivas del conserje del hotel hacen de esta película una historia llena de vida, de encanto y de un sentido del humor desbordante. No me ha resultado una sorpresa, porque ya esperaba que me gustara, pero decir que ha cumplido mis expectativas se queda corto.


En el apartado de series debo empezar por la última a la que me he enganchado irremediablemente: Shameless. Reconozco que me daba pereza comenzar  a verla: me habían dicho que estaba muy bien, que era divertida y gamberra... Pero que el foco de todo era una historia de amor. Y, si bien es cierto que hay amor en esta serie, no es como el que me habían explicado, de la típica pareja melosa con sus más y sus menos, sino es un amor por tu familia, por tu barrio, por tu gente. Shameless no tiene nada que ver con la mayoría de series familiares americanas: decir que los Gallagher son disfuncionales es hacerles un halago, porque lo suyo va más allá de cualquier calificativo. Me ha gustado mucho la historia de estos seis hermanos que buscan su hueco en el mundo, he odiado mucho a su padre (otra vez William H. Macy) y me he reído y emocionado ante las locas vueltas de tuerca que da la trama, que equilibra de manera inteligente las carcajadas descacharrantes con las lagrimillas contenidas. De verdad, en un párrafo no puedo explicar lo buena que es esta serie: ¡háganse un favor y véanla!


Tengo un problema con las series españolas y es que la mayoría no me gustan: se repiten una y otra vez los mismos clichés, son más largas que un día sin pan y parece que siempre se recurre a los mismos actores para que hagan todo el trabajo. Obviamente hay excepciones: Malviviendo, Qué fue de Jorge Sanz, Crematorio Qué vida más triste son algunas de las que he visto con gusto y ganas, pero en general no me pirro por seguir ninguna ficción nacional, dando por hecho la decepción garantizada. Isabel fue otra serie que empecé a ver por insistencia recomendadora más que por otra cosa: aunque me resultó muy difícil al principio creerme a Michelle Jenner  como aquella ambiciosa reina y mi regla infalible para catalogar la calidad de una serie histórica (cuanto más se ensucie el vestuario, mejor será la serie) no se cumple del todo, reconozco que poco a poco fui bajando la ceja del escepticismo  para acoger esta ficción con normalidad. No voy a negar que tiene muchos fallos, pero creo que ganan por goleada los aciertos: los actores cumplen con solvencia, los hechos están bien adaptados y el esfuerzo por hacer un producto de calidad se nota: con decir que me dio hasta pena que se acabara, lo digo todo.


Para acabar ya esta recopilación peliseriéfila de la que espero que saquen algo en claro, les presento el capítulo navideño especial de una de mis series favoritas que espero que todo el que esté leyendo esto ya haya visto: Black Mirror. Esta estupenda serie británica que hasta ahora nos ha dejado siete capítulos en los que narra, de manera distópica, un futuro no muy lejano, me tiene acostumbrada a dos cosas: a esperar muchísimo entre una temporada y otra y a mantenerme pegada a la pantalla durante lo que dura el capítulo. Esta vez no fue diferente y disfruté mucho de White Christmas aunque, visto en retrospectiva, parece que sólo da un giro a varias de las tramas que ya trató en el pasado esta ficción. Con un estupendo Jon Hamm (que demuestra que hay vida más allá de Mad Men), Black Mirror nos trae su particular reinterpretación de los tres fantasmas de Dickens, dejándonos un capítulo de muy alto nivel que nos pone la piel de gallina por su aura premonitoria y que tiene un final de esos que dan que pensar para rato. Si les gusta la ciencia-ficción, la crítica dura y el drama irónico, ya tienen tarea para estas fechas.


Pues, ¡esto es todo, amig@s! Ya sé que me ha quedado una entrada muy larga, pero son varios meses de series y películas por comentar, así que espero que me perdonen. Y ustedes, ¿han disfrutado de alguna de estas historias? ¿Qué les han parecido? ¿Les apetece alguna en particular? ¡Cuéntenme, que les escucho! 





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