19 de septiembre de 2014

39 cafés y un desayuno.


Hola a tod@s!

Partamos de la base de que soy lo que vulgarmente se denomina "una bruja sin corazón": no me conmuevo especialmente con las historias de enamoramientos atribulados, me provoca algo de vergüenza ajena las declaraciones públicas de amor tan típicas de las películas y, hablando de ellas, no me emocionan especialmente las de chico conoce chica - se enamoran - algo gordo los separa - pero al final siempre triunfa el amor... Entiendo que aquí yo soy la rara: quizás tenga que ver con una infancia traumatizada por el visionado compulsivo y obligatorio de telenovelas a la hora de la sobremesa en la única televisión familiar lo que acabó destruyendo mi empatía hacia este tipo de historias, pero el caso es que no soy nada devota del género puramente romántico. Ojo, que no lo desprecio, simplemente no conecto con él... Y sin embargo, a pesar de todo, no le niego oportunidades a  los relatos amorosos, por si encuentro la horma de mi zapato y mi corazón de bruja empieza a latir de una vez por todas. Por ello, y por varias buenas críticas que había leído anteriormente, acepté la propuesta de la Editorial Espasa de leer 39 cafés y un desayuno: esta obra de Lidia Herbada tenía una pinta divertida y ligerita que me venía genial para descansar la neurona con una sonrisa en los labios y quién sabe si reconciliarme con este tipo de historias...


Martina es una chica en plena treintena que, en apariencia, lo tiene todo: una hermana que la adora, un grupo de amigas con el que se lo pasa genial, un buen trabajo que le permite ser independiente y tener la parte material sobradamente cubierta... Pero le falla la suerte en el amor: es la única de su grupo que no tiene una relación estable ni la ha tenido en mucho tiempo y eso la obsesiona y deprime profundamente. Ante esta situación y como regalo de cumpleaños, su hermana se compromete transformarse en una Celestina virtual, abrirle un perfil en una página de contactos de internet y encargarse de encontrar personalmente al tipo ideal que le dé la estabilidad que Martina necesita. A partir de aquí asistiremos a las citas y cafés que toma nuestra protagonista con un gran número de hombres que no son otra cosa que retratos de lo que te puedes encontrar en internet: Martina tendrá que aprender a diferenciar a los depredadores de los corderitos sin dejarse el corazón o la dignidad por el camino.


Martina, nuestra protagonista, es un personaje que cae bien: personalmente me cuesta entender que una mujer necesite tan desesperadamente a un hombre para sentirse realizada, pero comprendí la soledad de la muchacha, su búsqueda de algo más que la llenara y lo perdida que estaba en el siempre complicado terreno del amor. En ocasiones me resultó un poco difícil seguirle el ritmo, puesto que carga consigo varias contradicciones:  desconfía  del método elegido para buscar pareja pero se desespera cuando no consigue nuevas citas; se muestra extremadamente superficial ante algunos de los candidatos pero a ella le duele mucho el desprecio que le hacen ciertos tíos que se encuentra en la página; la mayoría de veces que queda con un chico no tarda ni 20 minutos en "enamorarse" de él y empezar a imaginar una vida con niños, perro y casa a las afueras, sin conocer de verdad a la otra persona y, cuando finalmente la conoce y resulta ser un gilipollas, aguanta carros y carretas, hasta que lo dejan e inmediatamente se arrepiente: sé que es una estrategia de la autora para hacernos llegar más vivamente lo agobiada e ilusa que es su protagonista, pero eso me ha sacado bastante de quicio. Aunque a lo largo de la novela se mencionan a muchos de los amores de Martina y a su grupo de amigas (autodenominadas "Pandilla Popy"), sólo hablaré de su hermana como otro personaje destacado de la trama, ya que ésta es la que nos cuenta la historia y la que selecciona y se pone en contacto con los candidatos que quedarán con Martina. La hermana, de la que no llegamos a saber el nombre, no me ha resultado demasiado simpática: aunque es obvio el cariño que le tiene a Martina, me ha parecido un  personaje condescendiente en el tratamiento que le da a su hermana, a parte de algo frívola y metomentodo: quiere que los demás vean el maravilloso interior de Martina, pero ella no se aplica el mismo cuento a la hora de elegir a los candidatos y, además, los quiere conocer enseguida para dar el visto bueno, tomándoselo mal si esto no ocurre: a mí se me pone una de mis hermanas en ese plan controlador y la mando a tomar viento más rápido que volando.


Como he dicho antes, la historia no está narrada directamente por la protagonista, sino por su hermana, que es quien nos cuenta con pelos y señales cómo es Martina y cómo va el proceso de búsqueda, aderezándolo con consejos con cierto aire de autoayuda para moverse por el mundillo de las citas en internet: cómo detectar buenos perfiles, cómo huir de los que van a lo que van y cosas por el estilo. La verdad es que ni su personaje ni su tono me cayeron demasiado bien, pero me pareció original utilizar esta voz para contar la historia, pues sí que es cierto que se torna como un ente algo objetivo, que señala las debilidades de su hermana, cosa que, si la historia la hubiese contado Martina, quizás nos habríamos perdido. Otro punto positivo que le doy es que la autora no se limita a contar dos o tres citas y encuentro inmediato del amor, sino que habla de un proceso largo y complicado en el que no es oro todo lo que reluce y en el que a veces el príncipe azul no es más que un sapo con ganas de marcha. El estilo de la narración es bastante desenfadado, coloquial, con referencias populares constantes y una ágil combinación de diálogos, conversaciones por chat, e-mails y narración de los sucesos que hacen  de esta novela una historia bastante cercana a nuestro día a día y muy liviana de leer. Lo que sí que he echado en falta es algo más de humor, pues tenía entendido (puede que erróneamente) que me iba a encontrar una trama cargada de ironía e ingenio y no ha sido así: aunque ha habido algún momento puntual en el que no he podido evitar la carcajada y sí que se detecta cierta mordacidad, el libro en realidad es bastante formal, sin demasiadas situaciones que inclinen a la risa; no es que esto sea malo, pero me ha sorprendido dado el tono general de la novela. 


Conozco a muchas personas en la vida real que han encontrado a su medio pomelo a través de páginas de contactos en internet y, por lo que me han contado, sus experiencias no tienen nada que ver con lo que expone aquí la autora; al parecer, es más común la timidez y desconfianza inicial entre lo que al fin y al cabo son dos desconocidos que la proyección inmediata de una boda por todo lo alto, familia numerosa y Navidades en casa de los suegros; quizás esa ingenuidad de Martina haya sido lo más desesperante de la obra... Pero una vez te metes en la historia y asumes que este es un libro sin más pretensión que la de entretener y con el que es muy fácil desconectar del mundanal ruido, te da igual cuanto de cierto o de exageración hay entre sus páginas: 39 cafés y un desayuno probablemente no es el libro que cambiará tu vida (a menos que lo uses como guía para ligar por internet, aplicando los consejos que se indican), pero te hará pasar un rato agradable mostrándote de paso, hacia dónde se encamina el viejo y noble arte de pelar la pava en este mundo tan enredado socialmente en el que vivimos hoy en día.

"En el amor no hay que conformarse, uno se conforma si tiene que pasar unos meses en un trabajo porque ha salido recientemente del paro, pero el amor es esa cosa que toca tu vida y la contamina, y no podemos quedarnos con algo que no sea amor del bueno, el de verdad. Nunca puede faltar la magia, eso es imperdonable".

Agradezco a Editorial Espasa el envío del ejemplar. 

15 de septiembre de 2014

Vinieron para quedarse... (XVI).


Hola a tod@s!

Cuando decidí reunir los libros que habían llegado a casa durante los últimos dos meses para escribir esta entrada, no creía que la suma sería tan mastodóntica: la suerte me ha sonreído muchísimo este verano en cuanto a sorteos pero, aún así, sé que son demasiados. Reconozco que me da cierto pudor mostrar todas estas novelas: no crean que soy una acaparadora, estos dos últimos meses han sido totalmente irrepetibles y excepcionales y creo que nunca volverán a entrar tantos libros juntos a mi biblioteca. Tampoco quiero ir  de "pobrecita" por la vida: a mí, como creo que a cualquier aficionado a la lectura, le gusta tener sus estanterías llenas, y he adoptado a cada uno de estos libros con gran entusiasmo... Pero creo que en un futuro próximo intentaré ser más comedida en mis compras y mis participaciones en sorteos puesto que, de momento, tengo la despensa llena para rato.

Tras esta introducción plagada de quejidos y lamentos, les muestro lo realmente interesante: los nuevos inquilinos de mis estantes que en julio y agosto vinieron para quedarse. 


Estas dos novelas de sugerentes títulos me llegaron gracias a la mediación de sus responsables: Juan P. Vidal, autor de Los sueños de la memoria, contactó conmigo para ofrecerme amablemente su escrito, que acepté gracias a un argumento interesante que hizo que me picara la curiosidad. Por otro lado, la Editorial Anantes me ofreció un libro que tenía remarcado en mi lista de deseos gracias a las buenísimas reseñas que he leído sobre él: se trata de El guacamayo rojo, de Manuel Machuca, una historia a la que le he seguido la pista por medio de varios blogs literarios y que creo que no me va a decepcionar en absoluto.


Y... ¡empezamos la sección de compras! Hasta  que no me puse a pensar en su procedencia no me di cuenta de que muchos de los libros que en los dos últimos meses llegaron a casa vinieron conscientemente de mi mano: a pesar de los sorteos ganados, los descuentos veraniegos hicieron que comprara bastantes más libros de lo habitual. Los dos primeros que les muestro son causa y consecuencia: en mi librería de cabecera se proporciona una tarjeta a los clientes donde se van apuntando todas sus compras y, cuando has hecho 10, suman todos los importes y te descuentan el 10%  en tu siguiente adquisición... Este método me sirve para hacerme con libros especialmente caros, como la edición de lujo de Juego de Tronos que me faltaba para completar la colección: de casi 40 euros que sale, me ahorré unos 30... ¡como para no llevármelo a casa! Para aplicar la reducción rellené antes mi cartilla con la compra del tercer cómic de Blacksad, Alma roja: me gusta mucho la historia y el dibujo de estos tebeos y pretendo hacerme poco a poco con todos los que han ido saliendo al mercado.


Estos tres libros me costaron en su conjunto menos de 15 euros, lo que me parece un buen negocio: por una parte me hice con Guía del autoestopista galáctico, un libro que pretendía leer en verano pero que dejaré para el otoño que se avecina: me da bastante buen rollo esta lectura y espero que no me decepcione. Al poco de morir Ana María Matute salieron varias ediciones a muy buen precio de sus obras y aproveché para comprarme Aranmanoth, un libro de fantasía con el sello de esta genial autora que seguro leeré dentro de muy poco. Por último y después de visionar un aluvión de tatuajes con una de las frases que conforman el libro, invertí en Matadero Cinco, una historia que parece que no deja indiferente y que me intriga muchísimo.


Aquí tenemos al grupo de los rezagados: estos dos libros los pedí a Bookdepository entre mayo y junio, y acabaron llegando cuando menos los esperaba. Por un lado tenemos la archiconocida novela Stoner, comprada en un arrebato de indignación hacia mí misma por estar dejando pasar el tiempo sin acercarme a este libro que promete casi casi cambiarme la vida. Por otra parte les muestro uno de los libros más bonitos que he adquirido en mi vida, que no es ni más ni menos que Emma, de Jane Austen. A pesar de que compré la versión en inglés de la historia y que ando un poco oxidadilla con el idioma de Shakespeare, no pude evitar caer rendida ante la belleza formal de este libro, que se multiplica cuando lo ves en directo: textura suave que juega con la ilusión de un bordado, páginas cortadas irregularmente, tacto rústico que enamora... Poco a poco iré leyendo esta obra a la que le tengo muchas ganas desde tiempos inmemoriales.


Y aquí vienen mis últimas compras: en un paseo por una gran superficie de cuyo nombre no quiero acordarme, tropecé con Philippe Derblay, uno de esos libros de dÉpoca que uno quiere tener en su colección. Me sorprendió que estuviera medio escondido y semi tirado, por lo que no pude evitar rescatarlo de las garras de esa gran empresa y llevármelo a casita, con sus otros hermanitos. Finalmente, el 1 de agosto cerré mi presupuesto para libros, que se había desmadrado locamente en julio, comprando Una cocina a prueba de ratones: ya había visto el libro alguna vez y me atraía, pero me lo llevé conmigo un día que tenía un bajón anímico considerable; esto, unido a una visita a la librería es una combinación fatal. No pensaba comprar nada, pero entonces leí que la faja decía "una novela autobiográfica, sincera y divertida sobre cómo salir adelante cuando nada resulta ser como teníamos pensado"... y caí. Aunque otras veces he manifestado públicamente mi desprecio absoluto por las fajas publicitarias, reconozco que esta frase me tocó en el momento adecuado y piqué: no creo que sea una lectura que vaya a remover los cimientos de mi existencia pero, ya que me hice con ella, me gustaría comprobar si saco de ahí algo bueno para añadir a mi maleta lectora.


Prometo que desde hace mes y medio no me gasto un duro en libros, pero es que tampoco ha hecho falta: he ganado varios sorteos, con lo que el flujo de ejemplares ha seguido llegando a casa. Uno de los que más alegría me dio ganar fue el de Rustis y Mustis, porque incluía un libro al que le tengo bastantes ganas: Tu nombre después de la lluvia. En el pack que gané también venía otro libro de la editorial dÉpoca, La Princesa Tarakanova, que resulta que lo tengo repetido: como durante los últimos meses he estado moviendo libros y reestructurando la estantería no estaba con el resto de libros de la editorial que poseo y me despisté... Así que supongo que intercambiaré o regalaré uno de los dos ejemplares, para que alguien más pueda disfrutarlo. De este sorteo aún falta un libro por llegar, pero me temo que se ha perdido por el camino.


En el blog Polvo de Libros gané dos libros con una pinta muy fresquita, ideales para estos calores: por una parte tenemos Todo esto no tiene nada que ver conmigo, que ya lo leí y me resultó la mar de curioso y por otro lado está El corazón tiene muchas habitaciones, que parece ser una de esas historias de amor intensas que no se olvidan fácilmente...


En el blog Atrapada en unas Hojas de Papel se organizaron este verano varios sorteos interesantísimos: yo gané uno de ellos, en el que el premio fue la primera y segunda parte de la saga Oblivion, muy popular en la blogosfera literaria juvenil. A mí me gusta acercarme de vez en cuando a este género, por lo que estos libros me vendrán bien para retomar el yo adolescente que a veces quiere juerga y al que últimamente saco poco de casa...


Gracias a Tatty conseguí una muy apetecible novedad editorial, titulada Alguien dice tu nombre: de momento todo lo que he leído sobre este libro ha sido bueno, por lo que tengo unas expectativas razonablemente altas. En el blog de Isabel conseguí un libro que me hace especial ilusión leer, ya que está escrito por un compañero bloguero; se trata de De mal en peor, de José Zamora (más conocido por estos lares como BookCyFer), que creo que me sorprenderá tan gratamente como espero. 


En julio aproveché mi  tiempo libre para inscribirme en un curso de encuadernación: aprendí mucho y me pareció un oficio fascinante, ¡ahora es cuestión de seguir practicando! Allí hice buenas migas con mi compañera de pupitre, una gaditana que había venido expresamente a Tenerife a formarse en este tema... Como llevaba mucho peso en la maleta y vio que me gustaba leer me regaló el libro que se había traído para el viaje, De todo lo visible y lo invisible. Yo hace muchos años que no leo nada de Lucía Etxebarria, pero no tengo mal recuerdo de ella, aunque parece ser que cae bastante mal... El caso es que este libro me llama la atención y, aunque no sea una prioridad, lo leeré más temprano que tarde. El último libro físico que recibí fue En secreto y lo gané en el blog de Stríndice allá por el mes de febrero, pero por ciertas dificultades técnicas lo recibí justo en plena avalancha de libros veraniegos: no tengo demasiadas referencias respecto a esta historia, así que seguro que consigue asombrarme.


Por último cayeron también algunos libros electrónicos inesperados durante el veranito: Alicia Ordiz me hizo llegar un ejemplar de Andrajos, novela que está recibiendo críticas muy positivas. De parte de Joshua BedwyR, recibí La mente perversa, un thriller contemporáneo donde el autor se reinventa después de haber escrito una estupenda novela histórica perfectamente documentada. Y ya para finalizar decidí adquirir mi ejemplar de Un hotel en ninguna parte, de nuestra compi Mónica Gutiérrez, ya que a cada nueva reseña que iba saliendo los dientes se me ponían más largos y eso no podía seguir así: ¡soy de las pocas que no se ha sumergido en las serendipias de Mónica y tengo que poner de mi parte para que esto cambie!


Siento mucho la mega extensión de esta entrada, pero es que había mucha tela que cortar, como han podido ver... Doy mi palabrita de niñajesusa de que me los leeré todos o me dejaré la vida en ello, ¡aunque no sé cuándo les llegará el turno a cada uno! Gracias por leerme, por animarme a publicar esta entrada que tanta vergüencita me ha dado y espero sus opiniones: cuéntenme, ¿qué les parece la cantidad y calidad los libros que me invadieron durante julio y agosto? ¿Me robarían alguno?  Doctor, ¿esta enfermedad tiene cura? Abrazos! ;)














12 de septiembre de 2014

La última vuelta del scaife.


Hola a tod@s!

 No sé si después de un mes alejada de la blogosfera y con el bolígrafo de vacaciones me habré oxidado tanto que mis palabras adormecidas chirríen, pero intentaré hacerlo lo mejor posible, sobre todo porque el libro que hoy traigo se lo merece. A estas alturas poca gente habrá que no se haya tropezado con alguna reseña de La última vuelta del scaife, de Mercedes Pinto Maldonado; gracias a Lidia, Pedro y Concha Fernández, organizadores de una macro lectura conjunta que ha superado cualquier expectativa, y a la propia autora, que facilitó los ejemplares en papel de su libro  a los participantes (actualmente éste sólo se puede conseguir en formato digital), una turba de blogueros ansiosos por conocer esta historia nos embarcamos en el evento con ilusión por iniciar la travesía y ganas de darle un empujocito a la obra con nuestras palabras. Ha sido difícil llegar hasta el día de hoy esquivando las reseñas surgidas, pues he querido expresar mi opinión lo menos mediatizada posible, pero por fin ha llegado el momento de compartir mis impresiones sobre esta particular novela de historia, aventura, amistad y aprendizaje personal que no dejará indiferente a quien decida adentrarse en ella.


Aarón y Sara conforman una joven pareja judía que se traslada desde Inglaterra a Essen (Alemania) en la década de 1920, huyendo de la presión que ejercen los padres de ella y que ahoga al reciente matrimonio. Con ellos se llevan al pequeño Josué, su hijo, que se criará feliz en la granja donde vivirá y trabajará la familia; allí recibe las enseñanzas teológicas y también prácticas del erudito Jeremías, que le desvela todos los secretos de la talla de diamantes, y encontrará la amistad en Abigail, la hija de su maestro. A medida que Josué crece va perfeccionando su técnica en el trabajo de las piedras preciosas y se va enamorando apasionadamente de Abigail, a la que no puede aspirar porque su padre tiene otros planes para ella. Despechado y con la autoestima por los suelos, Josué decide partir hacia África del Sudoeste en busca de un diamante tan magnífico que le haga ser digno de su amada a ojos de su padre... Pero el viaje se antoja largo y lleno de peligros, y puede que, si consigue volver, todo lo que dejó atrás haya cambiado para siempre. 


Josué es nuestro protagonista principal; de hecho, es él quien nos va contando la historia como si fueran sus memorias, comenzando su relato incluso antes de que él naciera y atravesando toda su existencia, desde 1911 hasta 1991. Por el camino iremos conociendo varios personajes que marcarán su vida, que yo dividiría en dos grupos principales: su familia en Alemania y los amigos que conoce en África mientras busca diamantes. La trama alemana, sin resultar excesivamente sorprendente, está bien desarrollada: creo que logramos conocer bien a Josué y su entorno y solidarizarnos con su historia imposible de amor. Los personajes están correctamente trabajados y quizás el que más desentona es el propio Josué, que a medida que va creciendo va tomando una actitud victimista y resentida que no me terminó de agradar: de hecho, a pesar de ser el protagonista absoluto probablemente es el personaje que peor me cae de toda la obra. Sin embargo, no puedo evitar destacar vehementemente la trama africana del libro: tanto por ambientación, como por personajes, todo lo que vive Josué desde que se sube en el barco que lo lleva al continente negro hasta que decide volver es apasionante. Gran parte de la culpa de esto la tienen Carlos y Kuaima, dos buenos amigos que hará el joven y que, desde mi punto de vista, "roban" la novela; Carlos por su desparpajo, simpatía, nobleza y generosidad y Kuaima por su entereza, bondad y filosofía de vida. Ambos acompañan a Josué en su periplo en búsqueda de un diamante excepcional que le dé todo lo que ansía, enseñándole por el camino el valor de la amistad sobre todas las cosas que, más  allá de la historia de amor contrariado, considero que es el alma de este libro. 


Como ya mencioné anteriormente, es el propio Josué el que cuenta su historia, lo que hace de esta novela un relato en primera persona de los avatares de un muchacho judío a lo largo del siglo XX. A pesar de lo que se pueda pensar a causa de la confesión religiosa y el momento histórico que vive el protagonista, la novela no se detiene en el drama de las Guerras Mundiales, el Holocausto y otros hechos terribles y por todos conocidos que marcaron la última centuria: Josué pasa gran parte de su vida en un perdido campamento africano en busca de fortuna, por lo que recibe muy pocas noticias de lo que sucede en aquel momento en su continente de origen. Todos esos acontecimientos históricos tendrán mucha importancia para los personajes que Josué dejó atrás y para su vida al regreso de esta aventura, pero no le afectarán en primera persona, sirviendo más como marco general de la narración que como ingrediente principal. El ritmo del relato es muy ágil y la ambientación geográfica de la novela creo que está muy bien conseguida: me he sentido plenamete trasladada a todos los sitios de la vida de Josué (Londres, Essen, África del Sudoeste, Madrid...), lugares que se me han antojado reales y cercanos gracias al buen hacer de la autora a la hora de incluirlos en la trama. También sobresale el excelente manejo de la documentación sobre temas tan dispares como la talla de diamantes y su búsqueda en África, las costumbres de la tribu himba o la labor de las víctimas de la Shoah tras la guerra para localizar a otros judíos asesinados por el régimen nazi: me ha resultado sumamente didáctico acercarme a estos temas a través de la novela y me han llevado a ampliar información por mi cuenta, cosa que yo valoro muy positivamente.


La última vuelta del scaife es un libro emocionante que contiene una historia trabajada con mimo de la que el lector disfrutará muchísimo. Sinceramente, el libro me enganchó desde un primer momento gracias a su prosa fluida y su trama ascendente que para mí llega a su cúlmen en los capítulos centrados en África y la creación de esos vínculos tan fuertes que hermanarán para siempre a Josué, Carlos y Kuaima. Sin embargo, tengo que mencionar dos aspectos que no me han convencido del todo: por un lado, la endeble personalidad de Josué me ha enfadado por momentos: sus motivaciones me han parecido  flojas, demasiado melodramáticas y creo que, a pesar de todo lo que le sucede,  evoluciona poco a lo largo del libro; parece que no termina de madurar, quedándose estancado como eterno adolescente resentido y huidizo que no hace frente a los obstáculos que se le presentan, resultando insoportable en muchas ocasiones. Por otra parte, no me ha convencido el final: demasiado precipitado y culebronesco para mi gusto, aunque entiendo que completa el círculo convenientemente  (asumo mi culpa en cuanto a no congeniar con la conclusión, pero es que la vi venir de lejos...). No quiero que se  queden con una impresión equivocada: La última vuelta del scaife es un libro del que he disfrutado mucho, que me ha emocionado por momentos y que recomiendo sin dudar: por personajes, historia y ambientación este libro destaca sobre la media y el mensaje que he extraído de esta lectura me ha calado hondo: perdonar para avanzar, amar para vivir en plenitud.

"A él no le importaba compartirla con el catedrático, todo en su vida lo había compartido, porque nunca se sintió dueño de nada. Se reía de la palabra "mi", mi casa, mi esposa, mi dinero... "Nada nos pertenece - decía -, es una mera ilusión, una trampa de la mente para sentirnos más seguros y, paradójicamente, cuanto más poseemos, más miedo tenemos a perder".
Agradezco a la autora el envío del ejemplar.

10 de septiembre de 2014

Libros Peculiares: Agenda Filofax.


Hola a tod@s!

Una de las ideas  locas que nació este verano fruto del achicharramiento neuronal fue hacerle un huequito en el blog a aquellos "libros" que no lo son propiamente, pero cuyo formato, temática e intencionalidad puede interesar a otros amantes bibliófilos como yo. Así que, aprovechando el inicio de curso y el interés mostrado por much@s a través de las redes sociales, inauguro una nueva sección para el blog titulada Libros Peculiares, sin periodicidad fija, en la que hablaré de aquellos ejemplares de papel que me vaya encontrando que no son para leer, sino más bien para disfrutar de otra manera. Y para estrenarnos en este septiembre de vuelta al cole, que mejor que hablar de una agenda, pero no una cualquiera, sino del Organizador Personal Filofax.


¿No es la agenda el libro del día a día? - les pregunto a los incrédulos que hayan resoplado ante la inclusión de un artículo de papelería en la categoría de libro - Yo diría que sí. Creo que una mayoría de nosotros usa o ha usado alguna vez una agenda para anotar aquellas cosas que tiene que hacer, las fechas de cumpleaños, los números de teléfono e, incluso, como una suerte de diario. Ahora, con las nuevas tecnologías y las aplicaciones para ordenadores, tablets y demás parafernalia electrónica, muchos verán una tontería volver a la prehistoria mediante un cuaderno de papel, con lo que eso contamina, pero lo cierto es que hay bastante gente que no se despega de lo tradicional, mucha más de la que uno se piensa y, por ello, ciertos productos como este tipo de agendas están en pleno auge, al menos en el ámbito anglosajón, principalmente por sus amplias posibilidades de personalización.


Pero, ¿de qué me hablas? ¿No es esta una agenda como otra cualquiera? - me dirán y con razón. La respuesta es sí pero no. Al parecer Filofax es la madre de todas las agendas: nació allá por el año 1921, fue muy utilizada por el ejército británico durante la II Guerra Mundial como organizador militar, escaló el Everest, tuvo sus días de vino y rosas durante la década de 1980, cuando era símbolo de éxito profesional, ha sobrevivido al aluvión digital adaptándose al medio (existen aplicaciones para los aparatejos hechas por la empresa) y actualmente vive un momento dulce gracias a una activa comunidad de usuarios que comparten en las redes sociales sus colecciones de agendas, sus proyectos de decoración de las mismas y, sobre todo, un entusiasmo rayano en el fanatismo adolescente por la posesión de uno de estos diarios.


Me dejo de preámbulos y me meto de una vez en harina, dándoles mi opinión sobre este libro peculiar: la principal diferencia entre esta agenda y cualquiera del mercado, aparte de ese aura simbólica que carga la marca y que la ha convertido en objeto de deseo, es que su físico es diferente a lo que podemos encontrar en otras librerías: la agenda Filofax es más bien un pequeño cartapacio con seis anillas y algunos bolsillos interiores que permite poner, quitar, diseñar y "tunear" el interior de nuestro dietario a voluntad, según las necesidades de cada uno. Así, si uno quiere separar su agenda por secciones, únicamente tiene que hacerse con los repuestos que necesite para ello  y ordenar el interior de su agenda como le venga en gana, dividiéndolo por temáticas, por temporalidad o por lo que se le ocurra.  Esto hace que sean agendas muy versátiles, puesto que cada uno la diseña a su medida y es muy difícil que haya dos iguales; ahí entra en juego también el mimo que ponga cada uno en ello, pues o se puede seguir la línea sobria de los recambios originales o se puede activar al manitas que llevamos dentro para convertir una aburrida agenda en una obra de arte (no hay más que buscar Filofax en Youtube,  Pinterest o Google Imágenes para ver las maravillas que se le ocurre a la gente).


Pero la agenda no sólo destaca por su contenido: el "continente" es lo que la distingue: las tapas están hechas con materiales de calidad, pudiendo elegir entre ejemplares de cuero auténtico, piel sintética de alta gama o textiles de los buenos. Existen varios tamaños, que abarcan desde lo muy pequeño hasta el tamaño folio, aunque las tallas más populares son la llamada "personal" (como la que les enseño, un tamaño moderado y bastante portátil) y la que contiene hojas tamaño A5 (con una vocación más profesional, para dejar en el escritorio). Los diseños van desde el clasicismo más redomado a una estética contemporánea y con cierto punto irreverente hacia el empaque de la marca, lo que supongo que ha acercado el producto a un público mayor; ésto, junto al hecho de lo efímeras que suelen ser la colecciones, que se descatalogan relativamente pronto, ha generado, como digo, un importante grupo de coleccionistas que pueden pagar burradas por el modelo deseado en buen estado. Desde el año pasado la empresa Filofax organiza un concurso entre diseñadores recién graduados en el que el ganador se encarga de la ilustración de la línea más joven y asequible de las agendas durante ese año: el modelo con el que yo me he hecho recientemente pertenece a esa serie, nombrada Cover Story, pues se supone que detrás de cada diseño hay una pequeña historia o mensaje: Flamingo fue el nombre elegido para mi ejemplar y, según la autora (Rebecca Mountain) pretendía transmitir la belleza, equilibrio, aplomo y gracia de estas singulares aves.


Ya voy terminando, que no pensaba alargarme tanto y me estoy pasando de la raya. Hace apenas un par de semanas decidí hacerme con una de estas agendas por varias razones fundamentales: la primera es que me he propuesto intentar ser más organizada, pues últimamente soy un desastrillo y toca reconversión; hace años que no uso este tipo de instrumentos y creo que es hora de volver al redil, a ver qué pasa. La segunda es que, después de investigar mucho, ver vídeos y buscar información por ahí, la manera en que está configurada  me ha convencido: una agenda escolar se me queda muy pequeña y las otras con las que he tropezado no cumplían mis expectativas: o eran feas, o incómodas o lo que traían de fábrica no me servía para nada, así que, para no usarlas, pues no las quiero. Influyó también que, una vez hecha la compra, la misma agenda te dura para toda la vida (o hasta que te aburras); es cuestión de quitar los recambios, poner los del año siguiente y aquí no ha pasado nada, así que, en cierto modo, se ahorra a largo plazo. Por último, jugó un papel importante lo "insulso" de los recambios oficiales: no sé si saben que soy una adicta a las libretas y otras cosas de papelería que nunca uso porque me da pena estropearlas de lo bonitas que son... Con esta agenda no me da pena ninguna: puedo escribir lo que sea sin sentirlo porque, en este caso, lo bonito es la cubierta y ya, si quieres, pues te pones hacendoso y le echas imaginación, utilizando papeles monos, pegando pegatinas, washi tapes y demás cositas de scrapbooking para hacerte un diario único: a mí me gustaría poner de mi cosecha, pero no sé si seré tan mañosa como para hacer las chuladas que se ven por ahí... ¡A ver si me sale!


Puedo prometer y prometo que Filofax no me ha pagado ni un duro por este post ni me ha regalado la agenda (mis ganas): lo cierto es que hay poca información en español sobre esto, cosa que me desconcierta, ya que en  Estados Unidos, Australia y varios países de Europa el tema de los organizadores personales lo peta a lo grande. Tengo que decir que estas agendas no son nada baratas: las de cuero pueden salir más de 100 euros, una cifra escandalosa para un objeto de este tipo... Pero supongo que tienen su público. Mi Flamingo Filofax costó 28 euros con gastos de envío incluidos, gracias a una oferta que actualmente se encuentra en la página web oficial y de la que me aproveché: imagino que están deshaciéndose del stock y la van a descatalogar en breve, de ahí el rebajón sin el cual no me hubiera planteado comprarla... Si alguien quiere hacerse con una agenda de este tipo le recomiendo que busque información en otras webs, vea vídeos en Youtube, piense bien si le vale la pena comprar esta y no otra e intente beneficiarse de alguna oferta que hagan en la página web del Reino Unido, que creo que es la que mejor funciona; si sugiero la compra on - line es porque creo que en España no se distribuye esta marca (o por lo menos no tantos modelos), pero si estás en el Reino Unido o vas a viajar en breve, amig@, aprovéchate y hazte con alguna, que lo tienes a mano. Para los que vivan en Canarias y se animen a comprarla, un consejo: den la dirección de algún amigo o familiar de la Península, pues allí el envío no pasa por aduanas, no como por nuestra bendita tierra guanche donde la ruleta aduanera gira y gira sin parar (a mí me tocó por primera vez, snif!)


¡Ya estaaaaaaá! Supongo que ni el 25% de mis habituales habrá llegado hasta aquí (¡felicidades a ti, que lo has hecho!), pero quizás esta información le sirva a algún navegante extraviado que haya recalado en este puerto por error (holaquetal!?) Prometo que a la próxima traigo reseña... Pero cuéntenme: ¿usan agenda? ¿les da pena como a mí mancillar libretitas y otras cosas bonitas de papelería? ¿le ven algún futuro a la sección de Libros Peculiares de la manera en la que está planteada? ¡Soy toda oídos!