Garoé.

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Portada y reseña del libro Garoé, de Alberto Vázquez - Figueroa

Si les hablo de Canarias, seguro que lo primero que se les viene a la mente es una imagen de postal: sol, playa, arena, Naturaleza en estado puro... Pero se sorprenderían si conocieran todos los bienes inmateriales que hay detrás, toda la cultura que encierra este pequeño terruño y de la que apenas se habla fuera de aquí: no sé si saben que estas islas, hace poco más de 500 años, estuvieron habitadas por una civilización neolítica, cuyos bienes más preciados eran los animales de su corral, los cereales de su cosecha y las herramientas de piedra, madera y cuero que les hacían la vida un poco más fácil. Los aborígenes canarios, que fueron prácticamente extinguidos o esclavizados tras la conquista castellana, perduran entre nosotros gracias a una gran cantidad de toponímicos, algunas palabras que conservamos en nuestro habla y un buen número de relatos míticos que hacen de ésta una comunidad fascinante. Entre mis leyendas más queridas está la que se refiere al Garoé, el árbol santo de los bimbaches, su principal manantial de agua y la llave de su destrucción. Por eso cuando hace algunos años un familiar me pidió que revisara sus libros por si quería alguno, ya que los iba a donar a la biblioteca, entre el montón de los elegidos quedó Garoé, de Alberto Vázquez - Figueroa: aunque después de un atracón adolescente de libros del autor me daba pereza volver a él, la atracción por su trama y las ganas de  acercarme a un pasado tan cercano, mágico y lleno de misterio fueron más fuertes que mis prejuicios e hicieron que eligiera esta novela como una de mis lecturas ineludibles.


Corre el siglo XVI cuando Gonzalo Baeza, un general andaluz afincado en Tenerife, recibe la inesperada visita de su amigo  el monseñor Alejandro Cazorla, que trae buenas noticias para él: la Corona le ha asignado un puesto de autoridad en la isla de El Hierro. Sin embargo Baeza no está nada contento y se niega a seguir la orden, dado que los malos recuerdos que conserva de su estancia en aquella isla se agolpan en su cabeza. Ante la insistencia de Cazorla, Gonzalo Baeza procede a contarle a su amigo los terribles acontecimientos que sucedieron años atrás en la isla más occidental de las Canarias, en la que Baeza conoció el amor, la ambición, la tragedia y perdió la inocencia por el camino.


La acción de Garoé se sitúa en un momento muy interesante, justo cuando dos culturas desconocidas y muy distintas entre sí se encuentran y se ven obligadas a convivir, a pesar de sus diferencias insalvables. El punto de la discordia entre guanches y castellanos en la isla de El Hierro será un producto altamente demandado en Europa, pero sin ningún valor para los bimbaches: la orchilla, un liquen que crece en lugares inaccesibles por cuya posesión muchos hombres perderán la vida. Vázquez - Figueroa nos quiere mostrar cómo a una sociedad antigua le afectan las nuevas costumbres: los herreños pasan de ser felices con su modo de vida a anhelar las baratijas que le facilitan los conquistadores, que pretenden conseguir enormes riquezas gracias al solicitado tinte púrpura que sale del liquen sin sacrificar a ninguno de los suyos, haciendo que los nativos escalen riscos, peñascos y acantilados a pesar de la peligrosidad que ello conlleva. En esta tesitura el autor decide incluir la historia de amor entre el propio Baeza y una joven aborigen a la que él llama Garza que, para mi gusto, no está bien desarrollada: no sé si es culpa mía, pero a mí esos amores que surgen con sólo una mirada no me terminan de convencer. Baeza y Garza no son capaces de comunicarse entre sí, pues hablan distintos idiomas, pero se pasan el día mirándose y haciendo el amor, lo que parece ser suficiente para convertirlos en almas gemelas. Baeza se verá en una difícil tesitura cuando tenga que decidir si ha de comportarse como un soldado honorable en aquella isla y servir pese a todo a la Corona o si su lado sentimental debe imponerse y proteger, no sólo a su enamorada, sino a todo su indefenso pueblo, que probablemente será exterminado si él no pasa a la acción. 


A pesar de que el conflicto de fondo de la historia me resultó interesante, los personajes me han parecido muy desdibujados y cargados de clichés: en realidad el autor no profundiza en ninguno de ellos y la tensión y el drama que pretende imprimir a la historia sólo rascan la superficie. Creo que esto se debe en gran parte a la manera en la que el autor ha redactado la historia, con una prosa muy básica, que pretende epatar pero que a mí no me transmitió nada en absoluto: pasaba la páginas con ganas de acercarme al relato, comprender las motivaciones de unos y otros, sumergirme en la ambientación... pero no lo conseguí: las palabras estaban ordenadas unas detrás de otras, pero a mí no me decían nada. La cosa empeoraba cuando el autor se trasladaba al momento actual de Baeza: mientras que el relato de lo acontecido en El Hierro tenía un pase al verse un intento de generar una situación tensa entre los dos pueblos, el tono cambiaba completamente cuando Baeza le contaba a su amigo lo que allí había ocurrido: a pesar de que supuestamente nuestro héroe estaba traumatizado, su actitud era de total compadreo con Cazorla, haciendo que toda la historia que estaba contando resultara algo falsa y distante. No ayudó tampoco el exagerado maniqueísmo de esta novela en la que los buenos son muy buenos y los malos son muy malos: se hacían necesarios ciertos matices para darle tridimensionalidad a una narración que, para mi gusto, transcurrió de principio a fin en encefalograma plano.


Y el Garoé, ¿qué protagonismo tiene en la historia? Pues se nombra aquí y allá pero no es hasta el final cuando se abre el telón y vemos claramente la función de este tótem casi mágico, cosa que a mí me dejó algo fría. Creo que mi desencanto puede haberse debido a que conozco la historia que hay detrás: supongo que el autor pensaría en un público más amplio que desconociera la leyenda y querría que todos los lectores se preguntaran qué significa Garoé, cuál es su función. Yo pensé que Vázquez - Figueroa lo incluiría más decididamente en la historia, pero se limitó a hacer de él un señuelo y centrar la trama en el choque de culturas, con lo cual este elemento quedó algo deslucido... No sé, siento hablar mal de un libro con ingredientes tan suculentos y con algún que otro reconocimiento a su espalda (ganó en 2010 el Premio de Novela Histórica Alfonso X El Sabio), pero he de decir que Garoé no me gustó: a pesar de su interesante punto de partida y su intento de reconocer el pasado aborigen, sus diálogos simplones, sus personajes vacíos y su decepcionante desarrollo le ganan la mano a una preciosa leyenda que no merecía un tratamiento tan pobre.

- Tú y yo sabemos, querido amigo, que el gran problema estriba en que la palabra de Dios nunca viaja sola.
- ¿Qué pretendes decir con eso?
- Que con demasiada frecuencia la acompañan la espada de Dios, el hacha de Dios, la hoguera de Dios e incluso la ambición de riquezas de Dios, pese a que nunca me he explicado para qué necesita Dios unas riquezas que él mismo creó.

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21 bocaditos!

  1. No he leído nada del autor y serguramente si me animo empiece por otra novela.

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  2. Pues al autor no lo he leído, pero dudo que leyera esta obra, porque con la buena pinta que tiene, con toda la historia mítica y el choque de culturas... es una pena lo que cuentas, y la verdad es que dudo que me gustase.

    Besooss!!

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  3. Sólo he leído un libro de este autor, hace un montón de años y la verdad es que tampoco me llama demasiado la atención.
    Besos.

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  4. Prosa plana, personajes planos... Este creo que lo descarto, Tizire.
    Besines,

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  5. La ambientación es muy llamativa e interesante, pero parece que el autor estropea la novela... ¡Qué rabia!
    besos

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  6. Tengo un montón de amigos para los que Alberto Vázquez Figueroa se convirtió en su autor de referencia en su momento. No he leído nada de él, así que prefiero comenzar por sus libros anteriores. Muchos besos.

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  7. No he leído nada del autor, pero si algún día lo hago no será este
    Besos

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  8. Tiene delito que todavía no haya leído nada de este autor. Está en mis planes hacerlo, pero creo que empezaré por otro libro. Eso de los buenos tan buenos y los malos tan malos me molesta muchísimo en una novela.
    Un beso.

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  9. Pues tenía buena pinta este libro, pero al final me parece que lo voy a dejar pasar, que veo que no te ha convencido.
    Besotes!!!

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  10. Yo leí algo de este autor ya hace tiempo pero tampoco sentí ni frío ni calor y desde luego éste lo voy a descartar.

    Un besote.

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  11. Siento que hayas tenido tan mal reencuentro con Vázquez-Figueroa, a mí no me decepcionó tanto como a ti pero sí es verdad que no es una de sus mejores novelas, o tal vez sea que al ser canarias lo vemos de otro modo. De todas formas, Cienfugos se desarrolla en la misma época y es muchísimo mejor, solo que es una saga.

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  12. Es un autor que me gusta mucho y poco a poco voy siguiendo su trayectoria literaria. A este no le ha llegado aún el turno
    Besos

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  13. Pues unque este no es de los míos, agradezco la información sobre las Canarias de antaño, lo desconocía. Un besote!

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  14. Creo que describes perfectamente lo que me ha pasado (entre otras cosas) con este autor: hartazgo de lecturas en su momento y una gran pereza ahora mismo para volver a leerlo, lo que pasa que a mí la pereza todavía me dura... :(

    Un abrazo

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  15. He leído por encima la reseña porque lo tengo esperando turno lo compré en unas rebajas hace tiempo. Por lo que cuentas parece que no te ha entusiasmado, yo tengo una colección de libros del autor y los que he leído me gustaron mucho como por ejemplo Ebano. Besos.

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  16. De mano el tema ya no me llama pero si encima a ti no te ha convencido en nada, ni personajes, ni historia de ¿amor? o lo que sea ni trama. No lo tenía en mente pero por si acaso lo encuentro algún día me acordaré de esta reseña.
    Un beso

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  17. Los guanches ¿no? O me equivoco, la verdad es que suena muy interesante lástima que no haya aprobado y más aún a ojos de una nativa, han quedado vestigios como los nombres de algunos sitios y los de personas, mi mejor amigo canario se llama Jairo :) Me lo anoto. Besos :)

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  18. Pues que pena, Tizire, porque como dices, a priori cuenta con un montón de elementos la mar de interesantes. He leído Tuareg y la verdad es que me gustó, pero creo que de este que nos traes me quedo solo con la leyenda. La buscaré, porque me encantan...
    Un besote

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  19. La misma sensación que me llevé con Tuareg, del mismo autor, una decepcionante decepción, valga la redundancia. No sé si volveré a leer algo de Vázquez-Figueroa, pero lo que sí sé es que no será en un futuro próximo.

    Un besito.

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  20. Solamente he leído una obra del autor y no me disgustó nada pero esta no me llama especialmente. Besos.

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  21. Por tu arranque parecía que la novela iba a a resultar imprescindible, pero veo que tendré que elegir otra para estrenarme con el autor,
    besucus

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