Shenzhen.

9:11


Entre mis muchas debilidades literarias destacan los libros de viaje: eso de acompañar a un protagonista en su periplo por el mundo es algo que me llena de satisfacción. Supongo que tener un alma aventurera y un presupuesto inexistente hace que cualquier libro que me muestre lugares lejanos desde la perspectiva del extranjero que comienza a descubrirlo me atrape sin remedio, aunque al final no acabe resultando tan estimulante como sin duda lo haría la experiencia real. Uno de mis autores favoritos en este “género” es Guy Delisle, un historietista canadiense con el que he tenido la oportunidad de conocer Birmania, Jerusalén o Pyongyang: desde luego no son los sitios más glamurosos del mundo, pero de todos ellos he aprendido algo gracias a este autor. Me faltaba tan sólo conocer China de su mano, cosa que pude hacer gracias a la lectura de Shenzhen, su primera novela gráfica basada en uno de sus viajes; aprovechando un bache lector que me produjo enormes ganas de evadirme, me hice con mi billete para viajar y conocer un poco más de cerca cómo es vivir en el corazón del Gigante Asiático.


Shenzhen es una narración autobiográfica en la que el autor nos cuenta su experiencia a lo largo de tres meses en una de las ciudades más industrializadas de China, Shenzhen: Delisle tuvo que trasladarse a ese lugar para supervisar una serie de animación canadiense cuya producción se realizaba allí para abaratar costes. Nada más llegar se da cuenta de que su estancia no va a ser fácil: a la barrera del idioma se le une el choque frontal que le producen muchos aspectos de la cultura china y la soledad a la que se verá abocado al ser uno de los pocos extranjeros del lugar y encontrarse prácticamente aislado del mundo.


Nuestro protagonista, el propio Delisle, era en 1997 (año en el que realizó este viaje) un joven dibujante y animador al que le habían encargado supervisar todo el proceso de creación de una exitosa serie de dibujos animados en China: marchó al país asiático para sustituir a un compañero que, tras ocho meses viviendo allí estaba al borde de la desesperación. Mientras acompañamos a Guy en su estancia, nos damos cuenta de por qué su compañero pudo agobiarse tanto y por qué él mismo empieza a caer en un pozo de amargura: aunque intenta pasar su estancia con el mejor humor que puede, Shenzhen es una ciudad muy difícil de sobrellevar. Prácticamente nadie en la ciudad habla otro idioma que no sea el chino, por lo que no puede comunicarse con otras personas y muchas veces tiene que recurrir a fotos y dibujos para hacerse entender. Tampoco es que la gente con la que se relaciona se preocupe por ponérselo fácil: sus compañeros de trabajo no le hacen caso, en el hotel en el que habita no le ofrecen demasiada ayuda y salir de esa ciudad para ir a algún sitio más frecuentado por extranjeros es casi una misión imposible. A pesar del carácter optimista de Guy, es inevitable que la situación le acabe deprimiendo y que ese sentimiento lo transmita a sus viñetas, que se tornan cada vez más grises y oscuras, en consonancia con su estado de ánimo.


Delisle puso en Shenzhen las bases del estilo que le caracterizaría en obras posteriores: un occidental inmerso en una cultura que le es completamente ajena narra, entre la sorpresa, el desconcierto y la reflexión las cosas que vive y siente en primera persona. Se nota que esta es uno de sus primeros trabajos porque se aprecia cierta tosquedad, tanto en las viñetas como en la narración: el dibujo de Shenzhen es oscuro, apelmazado, un tanto basto, mientras que en los cómics posteriores sus líneas son más claras y expresivas. Asímismo, en cuanto al texto, Shenzhen parece también una obra más “lúgubre”: aunque el autor nos cuenta algunas anécdotas simpáticas de su estancia, marcadas sobre todo por los malos entendidos, la sensación general que me transmitió el libro fue pesimismo: los tres meses de Delisle en China se le hicieron eternos, lo pasó fatal, no logró adaptarse y no creo que quiera volver a vivir algo similar, cosa que difiere de sus otras novelas, donde el autor recurre más al humor para pasar los malos tragos y también al análisis “de andar por casa” de la situación política del sitio que visita, lo que le ayuda a tomar cierta perspectiva. Desde luego, Shenzhen no se nos presenta como una ciudad que apetezca visitar, sino como una urbe desalmada, masificada y superpoblada en la que sus habitantes son más bien zombies y desconfían de cualquier cosa de fuera: supongo que desde 1997 a la actualidad la cosa habrá cambiado, pero igualmente no parece un sitio muy atractivo para aquellos que le busquen un sentido más “romántico” a salir de viaje.
Me ha gustado leer Shenzhen aunque no haya sido un libro de viajes al uso: es cierto que el autor se acaba centrando en las cosas malas y al final el tema del libro no es el viaje en sí, sino la soledad y el aislamiento de una persona en una comunidad en la que se sabe extraño, pero me ha parecido una manera interesante de acercarme un poco más a la sociedad china, esa que no tiene que ver con sus fiestas y costumbres más pintorescas, sino con su día a día. No es el libro de Delisle que más me ha gustado: al leer este después de haber conocido sus obras posteriores se nota un dibujo más tosco y un peor manejo de la narración, pero aún así es una historia diferente y muy entretenida que vale la pena leer. Creo que Shenzhen gustará a quienes disfruten de los cómics, de los viajes insospechados y de las historias reales en primera persona: si logras conectar con las circunstancias de Guy en China, acabarás queriendo  hacerle un poco de compañía.

Uno aprende muchas cosas cuando viaja. Cuando pienso que tras esto he de regresar a Shenzhen, me deprimo. Y pensar que todos los chinos sueñan con ir a Shenzhen. Se supone que el ambiente debería ir mejorando al acercarnos al paraíso. Según Dante. Tan sólo espero que en el limbo se beba algo más que café soluble.

Te encantará

20 bocaditos!

  1. Con lo que me gusta la novela gráfica y aún no me he estrenado con este autor, ¿te lo puedes creer? Pero lo tengo fichado (con Jerusalen me gustaría empezar), ¿eh?

    bsos!

    ResponderEliminar
  2. Una novela muy original, así que me la apunto. Besos

    ResponderEliminar
  3. Me encanta leer y me encanta viajar.
    No suelo darle mucho a la novela gráfica, aunque se ve un gran viaje (nunca mejor dicho)
    Besos

    ResponderEliminar
  4. Me gusta muchísimo Guy Delisle. Le conocí por sus libros de viñetas de "Cómo ser un mal padre" y me quedé enganchadísima con su sentido del humor. Después leí "Birmania" y también me encantó, así que pienso seguir con esta estupenda "Shenzhen" y todo lo que encuentre :-)))

    ResponderEliminar
  5. No me va demasiado el cómic pero lo de los viajes sí, y aunque este en concreto de China lo has pintado como un poco pesimista creo que los otros me podrían gustar mucho. Buscaré a ver. Las primeras viñetas que pones no me llaman mucho pero la última es bien bonita.
    un beso

    ResponderEliminar
  6. Leí Pyongyang y no me convenció mucho, así que no me seduce la idea de repetir con otro cómic similar del mismo autor...

    ResponderEliminar
  7. A mí me encanta la gráfica y aunque no parezca muy animado, no me importaría leerlo. Besos.

    ResponderEliminar
  8. Me encantó Pyongang, no conocía este título, que resulta que es muy anterior. Por lo que cuentas parece inferior, así que me quedo el primero. Saludos!!

    ResponderEliminar
  9. Esta no es para mí, es un género que tengo completamente abandonado
    Besos

    ResponderEliminar
  10. NO se si yo disfrutaría de ella. Apenas hago incursiones en el génro.

    ResponderEliminar
  11. Hmmm, parece interesante, me han gustado los ejemplos que has puesto.

    ResponderEliminar
  12. Si este fue uno de sus primeros viajes tal vez con la experiencia aprendiera a lidiar mejor con las diferencias lingüísticas y culturales, y eso se reflejase en sus libros posteriores. Claro que también hay lugares más complicado que otros.
    No soy muy de novelas gráficas pero todo ese sentimiento de soledad e incomprensión que refleja este libro sí que me interesa.
    Besos!!

    ResponderEliminar
  13. Parece un libro curioso, no muy al uso, digamos, qué interesante; me pregunto si podré encontrarlo por aquí. Habrá que investigar ;) ¡Gracias por la reseña!

    Besos.

    ResponderEliminar
  14. Hola guapa!
    Aunque parece una lectura muy interesante, no es para mí, me alegro que te haya gustado. Besotes

    ResponderEliminar
  15. Me lo llevo apuntado que tiene muy buena pinta
    Besos

    ResponderEliminar
  16. Muchísimas gracias a todos por leer y/o comentar esta entrada, un abrazo muy fuerte!

    ResponderEliminar
  17. Uo!! una entrada genial!! a mi también me gusta eso de viajar leyendo ... voy a tener muy en cuenta este libro porque me ha llamado la atención!

    besos

    ResponderEliminar
  18. Me ha encantado la entrada y lo que comentas del título que traes. Este no dudo en buscarlo, gracias por el descubrimiento
    Besos

    ResponderEliminar
  19. Hola :) Cada vez me estoy adentrando más en descubrimientos dentro del mundo de la novela gráfica o el mundo comiquero gracias a una nueva sección que he creado, un reto propio por así decirlo. Me parece muy interesante esta visión de la china industrializada, y creo que me gustaría recorrer en este relato autobiográfico el mundo de la mano de su autor. Gracias por la reseña, un besin^^

    ResponderEliminar

Pinterest

Tizire

Subscribe