Un perro.

8:00


Mi primera mascota fue un pollito rosado, lo recuerdo con claridad: tendría yo unos 3 o 4 años y mis padres me regalaron una cosita emplumada y pequeñita teñida de rosa a la que puse por nombre Arcoíris. Al poco tiempo, Arcoíris se fue a la granja de un amigo donde me prometieron que crecería feliz junto a otros pollitos y gallinas... ¿Realidad o cuento chino? No me atrevo a preguntarlo. A los pocos años tuve a Linda, mi primera perrita, aunque no le hice mucho caso entonces; me arrepiento muchísimo de haber sido tan pasota, de no haberla cuidado mejor. Cuando murió, mi padre no quiso más mascotas en casa, aunque esa regla tuvo sus excepciones: algunos animales abandonados encontraron refugio en mi terraza, en la que se les alimentaba y se les permitía estar, aunque con la expresa prohibición de que entraran en el hogar. No fue hasta que me fui mayor cuando mis padres admitieron a otra mascota: entonces llegó Niebla y se convirtió en la reina de mi casa, trayéndonos una alegría que no experimentábamos desde hacía mucho. Y después de ella entraron en mi vida Niña, Fanta, Chiqui, y ahora Fiona, que no es un perro, pero que casi se comporta como tal: como ven, en mi foto de familia hay casi más mascotas que seres humanos. La importancia que le doy a los animales de compañía y la buena experiencia que tuve leyendo Una madre me llevaron a elegir Un perro, de Alejandro Palomas como lectura: me apetecía descubrir sin demora si el autor le daría el protagonismo que merecían a los canes que salían en la anterior novela y cuya presencia silenciosa me había conquistado. 


Nos encontramos en el interior de una cafetería donde Fer espera impaciente una llamada que no llega. Se encuentra solo, ensimismado en sus pensamientos hasta que aparece  Amalia, que casualmente pasaba por ahí y ha decidido quedarse a merendar con su hijo, a pesar de la visible incomodidad de éste. A lo largo de la tarde, madre e hijo conversan sobre varios asuntos que nos permiten saber qué ha sucedido desde aquella cena de Nochevieja en la que los vimos por última vez y, paralelamente, las reflexiones de Fer nos mostrarán los vacíos y las desolaciones que han ocurrido desde entonces y que prefiere no expresar en voz alta delante de su madre, tan torpe a primera vista pero tan lúcida en lo que la conocemos mejor. Un perro vuelve a acercarnos a la intrahistoria de una familia normal que intenta seguir a flote a pesar de que muchas veces las cartas juegan en su contra: alegrías, penas y sentimiento de pertenencia a una tribu muy particular marcarán esta bonita historia delicadamente escrita. 


Repetimos personajes y personalidades: Amalia, la matriarca, sigue siendo una ancianita frágil y despistada que es capaz de leer como nadie el corazón de sus hijos, a los que no deja de sorprender. Emma se lame sus heridas antiguas y nuevas acurrucada en sí misma, escuchando sin hacerse oír. Silvia, encumbrada en su nueva faceta como youtuber de éxito, nos mostrará qué hay detrás de su ansia por supervisarlo todo, de dónde viene una angustia que  expresa por medio de la limpieza maniática. Fer, nuestro narrador, desnudará progresivamente su alma en forma de flashbacks y conversaciones materno - filiales que destaparán su pena, su vacío, su absoluta soledad: las circunstancias obligan a Fer a radiografiar su interior sin matices y nos invita a hacer lo propio a su lado.  Por último, el perro, que no es uno sino varios: Shirley, la juguetona Yorkshire de Amalia, Max, el sólido Gran Danés y sobre todo R., el último miembro de la familia, que ha sabido entender sin fisuras el alma de su humano, ayudándolo como pocos lo han sabido hacer: las mascotas en esta novela, como en la vida misma, serán fundamentales para entender los entresijos de quienes cuidan de ellas,  almas extraviadas que sólo buscan ser queridas.


Palomas  sigue demostrando su talento como escritor en una novela que rebosa delicadeza y buen tino en la narración: combina con pulso firme la trama presente con los numerosos flashbacks y pensamientos que tiene Fer, lo que agiliza el relato y nos permite conocer a fondo qué ha pasado desde la última vez que supimos de esta familia y qué es lo que se puede ver entre los resquicios del retrato de grupo. A medida que nos adentramos en la historia, nos vemos empujados hacia un torbellino de reflexiones bellamente expuestas por su autor en las que es un gustazo perderse; también hallaremos muestras de un gran sentido del humor que rebaja el drama que sobrevuela la historia y que alivian con su comicidad al lector, permitiéndole sentirse más a gusto con el relato, ya que nos lo acerca, lo hace más humano.


Un perro es un libro para leer, pensar, reír y deleitarse; 300 páginas de emociones que se viven intensamente. A pesar de que puede ser disfrutado independientemente de Una madre, creo conveniente leer aquel primero para conocer  de qué pata cojean los protagonistas, qué fue de sus vidas antes, cómo llegaron hasta aquí; en Un perro hay muchas referencias y podemos hacernos una idea general, pero pienso que conocer aquella obra primero hará de esta lectura una experiencia más completa y enriquecedora. Como amante de los perros y firme defensora de la importancia que tienen las mascotas en nuestras vidas, creo que este es un libro notable que derrocha mucho amor, no sólo hacia la familia humana, sino también a la perruna, y eso me ha encantado: he sentido a los perros de la historia como parte de mi manada, he asentido ante su sabiduría silenciosa y he pensado en cuán importantes son en nuestras vidas esos pequeños seres peludos tan llenos de cariño y admiración incondicional hacia nosotros a pesar de nuestras múltiples imperfecciones. En definitiva, Un perro es un libro altamente recomendable para todos aquellos que busquen una historia emotiva y bien tramada en la que sumergirse y también para los que consideren a sus animales de compañía como piezas fundamentales de la familia; sin duda, encontrarán en esta historia argumentos de sobra para seguir abanderando esa bonita idea con la que no puedo sentirme más identificada.

Entendí que, aunque cuando el perro es tuyo deja de ser un perro para convertirse en un nombre, en unos ojos, respuestas, presente continuo y biografía en común, para los demás no llega nunca a ser alguien, por mucho que para quien lo vive sea más alguien que muchos que debieron serlo en su momento, y que esa dificultad para definir, ese agujero negro de emociones, convierte su muerte en un limbo extraño cuya intensidad cuesta compartir, porque llorar a un perro es llorar lo que le damos de nosotros, con ellos se va la vida que no dimos a nadie, los momentos que nadie vio. Se va el guardián de los secretos,  y con él se van también los secretos, el cofre, el rompecabezas que guardamos dentro y también la llave, recordándonos la vida. 

Te encantará

28 bocaditos!

  1. Leí hace poco Una madre y me gustó mucho. este caerá seguro.
    Un beso ;)

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  2. Te paso por encima que lo voy a leer en breve. Yo también tuve como primera mascota un pollito rosa, jajaja.
    Besos

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  3. Disfruté muchísimo de "Una madre" y ya tengo "Un perro" esperándome en la estantería. ¡Espero que me guste tanto como a ti!

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  4. Le tengo muchísimas ganas y justo ha sido uno de mis regalos de cumpleaños así que he pasado de puntillas por la reseña ya que seguro que será una de mis próximas lecturas

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  5. Me gusta mucho cómo escribe Alejandro Palomas, no solo por su estilo, su prosa, sino también por sus personajes y su sensibilidad. Además ya conozco a Fer y a Amalia de "Una madre", así que no sé a qué estoy esperando para leer esta nueva novela. Bss

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  6. Lo tengo allí en espera, pero te confieso que me da un poquito de miedo ir por él; no sé, será que sé que me va a tocar la fibra sensible (que abunda). Pero lo leeré, sí, eso con seguridad, espero que sea pronto :)

    Besos.

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  7. Me ha gustado la primera parte donde nos cuentas cómo montaste tu granja particular. Lo del pollito sí, mejor no preguntar. Respecto al libro no me acaba de llamar la atención, creo que debería haberlo juntado todo en uno. Sigo teniendo intención de leer Una madre y luego ya veremos.
    Besos

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  8. Ayss yo también tuve pollitos rosas y verdes! Me encantaban pero no veas lo feos que se ponían cuando crecían en el corral de la abuela! jajaja
    Me apetece mucho este autor, pero seguramente lea, como tú recomiendas, el de "Una madre" antes para no perderme nada.

    Besitos

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  9. Y yo sin estrenarme aún con este autor. ¡Tengo que ponerle remedio!
    Besotes!!!

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  10. Le tengo muchas ganas, y eso que no he leido los anteriores.
    Yo también tuve un pollito de pequeña, o eso me dicen en casa, porque yo no lo recuerdo. También me dicen que dormia con él y terminé aplastándolo...No se si es cierto, pero que cruel contarle eso a una niña pequeña, ¿verdad? jejeje A parte de eso, unos gusanos de seda y dos cangrejos que duraron un día, no tuve mascotas nunca... Hasta que me independicé. Y Tuno vive conmigo desde entonces, y sinceramente, no sé lo que haría sin él.
    Besazos

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  11. Muy tierno y emotivo. Lo disfrute mucho.

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  12. Tengo muchas ganas de leerlo, el año pasado leí Una madre y me encantó
    Besos

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  13. Empezaré por "La madre", tal y como recomiendas Tizire.
    Me ha gustado conocer esa colección de mascotas que has tenido. Me he sonreído pensando en ese pollito rosa y en todos esos animales que nos acompañan mientras crecemos y después en nuestra vida, ¡qué importantes son!
    Un saludo

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  14. Es una delicia pasearse por las páginas de un libro de Palomas. Me alegra saber que lo has disfrutado. Saludos :D

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  15. Brutal y el en persona más. Te pasa como a mi, me cuesta tanto no enamorarme de ellos.

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  16. Ahora estoy leyendo "Una madre", después de haberme quedado encantada con "Un hijo". Así que con total seguridad lo leeré pronto.
    Abrazo!

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  17. Me encantó y me quedo corta. Estupenda reseña. Me has removido un poco con las fotos tan bien escogidas. Un besazo!

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  18. Me gustó muchísimo este libro. Alejandro Palomas es único para transmitir emociones.
    Besos.

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  19. Ganas no me faltan para leer a este autor, lo que me falta es tiempo. Por cierto yo también tuve un pollito de colores. Un besote

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  20. Lo tengo irreverente, pero antes quiero leer una madre
    Besos

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  21. Lo leeré seguro, que me gusta mucho cómo escribe este hombre =)

    Besotes

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  22. Muchas gracias a todos por leer/comentar esta reseña: anímense a conocer a Amalia, su familia y sus perros, no se arrepentirán. 1beso!

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  23. Sólo he leído de este hombre "Un hijo", que me encantó, y el próximo libro suyo que quiero leer es "Una madre", que ya lo tengo en casa. La verdad es que todo lo que escribe este hombre recibe muy buenas críticas, ¿verdad?, así que seguiré, poco a poco, leyendo su obra.

    bsos!

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  24. La tengo en digital, la quiero leer, pero necesitaba distancia desde Una madre, porque aún la tengo tan reciente...
    Besotes

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  25. La disfruté mucho y los personajes y la historia entrañables.
    Un beso!

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  26. Sin ser mi estilo reconozco que el libro está francamente bien.
    Besos

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  27. Un libro muy amable y entretenido con una grandísima dosis de emotividad.
    Besos

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